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La casa blanca de Peña Nieto, el reportaje que desmontó la imagen del presidente

  • Entrevista a Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera e Irving Huerta, autores del reportaje
  • El libro refleja la sutileza con la que actúa el poder, esta doble cara que te muestra las formas sutiles en las que el poder presidencial en México actúa y cierra un espacio

El 9 de noviembre de 2014 una investigación periodística golpea al corazón de la vida política de México: El presidente Enrique Peña Nieto tiene una casa de 86 millones de pesos en las Lomas de Chapultepec, una de las zonas más exclusivas de la capital. Una casa construida por la empresa HIGA. “Una de las empresas que ganó la licitación del tren México-Querétaro, y que antes levantó obras cuando él fue gobernador”, se podía leer en el sumario que presentaba por primera vez el reportaje especial de la casa blanca, en el sitio de Aristegui Noticias, difundido simultáneamente por Proceso, La Jornada y el sitio Sin Embargo en México y retomada por una gran cantidad de medios internacionales.

El reportaje La casa blanca de Enrique Peña Nieto fue el golpe definitivo para destruir la imagen que el presidente del país había construido en los medios de comunicación como el “salvador de México”, el hombre que estaba “moviendo a México”. Una imagen ya golpeada por los hechos de Tlatlaya y Ayotzinapa que evidenciaron la profunda crisis por la que atraviesa el país en materia de derechos humanos y la penetración del crimen organizado en el gobierno.

El libro La casa blanca de Peña Nieto, publicado recientemente por la editorial Grijalbo, rescata el proceso de investigación que los miembros del equipo de investigaciones especiales del programa de Aristegui en MVS Radio Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Irving Huerta y Sebastián Barragán tuvieron que hacer para documentar los lazos de las empresas de Juan Armando Hinojosa Cantú con el entorno del presidente Peña Nieto y su secretario de Hacienda Luis Videgaray, dueño de otra fastuosa propiedad en Malinalco, Estado de México, vendida por otra de las empresas del Grupo HIGA en lo que representa un caso claro de conflicto de interés, que tanto el presidente como el secretario han tratado de desmentir desde aquella fecha. Platicamos con los autores del reportaje que dio la vuelta al mundo y que recientemente fue premiada por la Fundación Nuevo Periodismo 2015 y el Premio Nacional de Periodismo. Reconocimientos que dejan claro la importancia de la investigación que le costaría la salida del aire a la periodista Aristegui y la pérdida del trabajo del equipo de investigación.

Javier Moro Hernández (JMH): Carmen Aristegui comenta en el prólogo de su libro que México ganó gracias a la investigación que ustedes hicieron de la casa blanca de Enrique Peña Nieto, pero a un año de distancia de la publicación ¿cómo ven ustedes el periodismo en México y cómo se está viviendo la embestida autoritaria de nuestro gobierno hacia el periodismo crítico de nuestro país?

Daniel Lizárraga (DL): En general creo que se sigue perdiendo a nivel periodístico en México, me parece que cada día es más evidente que a partir de nuestro caso hay una idea del gobierno, que no es raro dentro de los gobiernos del PRI de querer controlar la información, me parece que no podemos llamarla embestida sino una línea dura en ese sentido de ahogar cada vez más los espacios que puedan ofrecer algo distinto a la versión oficial que aparece en la mayoría de los medios, eso en términos de cualquier democracia le viene muy mal porque no tener contrapesos es muy riesgoso para cualquier país y cualquier democracia, independientemente de quién esté ocupando el país porque no refleja la diversidad de opiniones que pueden existir en una democracia, pero también creo que una de las posibles lecturas del libro es reflejar la sutileza con la que actúa el poder, esta doble cara que te muestra las formas sutiles en las que el poder presidencial en México actúa y cierra un espacio, porque la salida del programa de Aristegui no fue un manotazo, no fue una desaparición, no fue un regaño, pero al mismo tiempo mueven los hilos para desaparecer el espacio más crítico de la radio, pero por otro lado tienes a esos mismos periodistas publicando la investigación en una editorial de trascendencia internacional, es decir que el PRI sigue operando de las viejas formas que ya le conocemos, pero tenemos a periodistas dispuestos a publicar a costa de lo que sea, echando mano de las nuevas tecnologías, el internet te permite hacer eso, independiente de si tienes un medio formal o no, entonces creo que este libro es otra lectura del reportaje.

Rafael Cabrera (RC): Yo creo que queda muy claro la relación medios a nivel empresarial con el gobierno, así que más que censura yo hablaría de autocensura de los propios medios, esta sumisión de los empresarios de los medios que en muchas ocasiones no son y nunca han sido periodistas, y por el otro lado tenemos a los periodistas que están tratando de hacer cosas distintas, yo creo que hay esfuerzos loables de periodismo independiente, sobre todo en el periodismo digital, pero lo que vemos en la gran industria de los medios está completamente entregada al gobierno, y que no tendría que ser un orden natural, pero sí debería existir una sana distancia de que no es pegar por pegar, sino que la labor es cuestionar al poder, y yo no lo veo, lo que hay es casi una coreografía orquestada de manera diaria en las portadas, creo que lo que hacemos en el libro es un retrato nada feliz del periodismo mexicano actual, y que además es un episodio más, porque hay muchos más, que si los juntas te hace pensar que al periodismo no le está yendo muy bien.

JMH: Una de las características más importantes del libro es la forma en que se contextualiza la investigación con los procesos políticos, es la investigación presentada hace un año pero ampliada, para dejarnos ver todos los procesos políticos del país, por ejemplo nos dicen el día tal Peña Nieto y Angélica Rivera se casaron en la catedral de Toluca y dos días después la empresa subsidiaria de HIGA compró el terreno de Sierra Gorda no. 150 ¿Cómo fue ese trabajo de ampliar y organizar la investigación de manera temporal?

RC: Fui responsable de ese capítulo, pero se trató de desmontar la investigación completa y empezar de cero, darle mayor profundidad y mayor contexto, aunque estaba pensado para la web sí tenía que meterle más y Daniel maneja la técnica de líneas de tiempo, por un lado tenemos la vida de Peña Nieto como político, otra línea de tiempo maneja la vida pública de la pareja presidencial y otra línea de tiempo en donde se manejan los datos de la casa y los terrenos, entonces cuando los juntas todo tiene más lógica, vas viendo todos los eventos, los viajes en helicóptero, los días en que se anuncia el noviazgo y que a los dos días Televisa le regala la primer casa a Angélica Rivera, que cuando se casan a los dos días se compran los terrenos adyacentes, es decir el elemento central sí es el reportaje que se publicó el 9 de noviembre de hace un año, pero tiene muchos más detalles como la cotización de la madera que hay en la casa blanca que conseguimos, casi medio millón en puras puertas y pisos, es una versión recargada del reportaje.

Irving Huerta (IH): Las personas que hayan leído el reportaje sobre la casa blanca se podrán enterar de muchísimas cosas más con este libro, porque es el reportaje fortalecido pero hay elementos previos al reportaje, el contexto después del reportaje, entonces hay muchos elementos nuevos que seguro llamarán la atención de los posibles lectores.

JMH: El reportaje y el libro surgen de una declaración de Angélica Rivera en una revista de sociales, para mucha gente, esa declaración pasó desapercibida, menos para ustedes, surge como una declaración políticamente correcta que terminó desmontando la imagen del presidente reformador, pero sí es interesante cómo se les prende a ustedes el olfato periodístico con una frase perdida en un reportaje de 20 páginas.

RC: Ellos construyeron su imagen, Peña sobre todo usando la relación con Angélica Rivera, esta novela, esta historia de amor, usando estas relaciones sociales, yo creo que el acierto del reportaje es usar estos mismos elementos para desmontar su imagen y mostrar que hay más detrás de esto, y puedo decir en términos periodísticos que no hay que despreciar la información, este es un caso muy frívolo pero hasta en lo frívolo puede haber profundidad, en todo hay temas potenciales, creo que eso sería la lección, estar atentos.

JMH: La línea de tiempo que mencionaron hace un momento nos permite ver justo cómo se construyó esa imagen de Peña Nieto, una imagen que terminó convirtiéndose en una aplanadora en el 2012, algo que debemos recordar porque puede volver a ocurrir en un país en donde los medios masivos cada vez están más pegados a la lógica del gobierno.

DL: El asunto de las líneas de tiempo surge de una conferencia que escuché en Colombia al periodista colombiano Gerardo Reyes, uno de los maestros del periodismo de investigación en América Latina, nos comentó al finalizar una conferencia que estaba muy interesante lo que habíamos expuesto pero que dejáramos de ver la corrupción siempre del lado oficial porque el gobierno no se corrompe solo, que también tenemos que reportear a la mano que da, que tenemos que reportear a los empresarios también, tanta responsabilidad tiene uno como el otro, y no nos metemos en eso, y Gerardo nos dio una lista enorme de casos en los que se había investigado la corrupción pero sólo del lado gubernamental, y eso se me quedó muy clavado, así que cuando Rafael llegó con el tema, tratamos de darle luz no sólo al presidente, sino también al empresario que compró la casa blanca y eso detonó y le dio mucho más fuerza a la investigación.

JMH: La vinculación con el empresario, la relación de la corrupción con los empresarios, porque en el libro se menciona que cuando se da a conocer que la empresa China Railway ganó la licitación para el tren a Toluca se da a conocer que los socios mexicanos de la empresa china son tres empresas vinculadas de una u otra manera con el PRI, eso llama la atención también, esa cercanía que los beneficia y que no se menciona.

IH: En el libro viene un pequeño perfil del dueño de HIGA, Hinojosa Cantú, que nos deja claro es que hay personas que rodean al poder o que están cerca al poder y que siempre mantienen un perfil bajo, entonces por alguna razón nadie les pone mucha atención, y aunque sean cercanos al poder y es claro eso, siempre resuelven las cosas de manera aparentemente legal, participan en licitaciones y tienen fachadas de empresas socialmente responsables, pero si se les pone atención puedes encontrar cosas muy interesantes de ese beneficio que obtienen a través de esa cercanía con el poder.

JMH: Una de las cosas que como bien dices da mucha fuerza a esta investigación en particular es que cuentan los dos lados de la moneda.

RC: Creo que el libro tiene varios niveles de investigación, lo político, la carrera de Peña, tiene un lado frívolo, morboso, porque cuando juntas política con farándula y corrupción la bomba es bastante interesante, la gente quiere saber, pero además tenemos el lado empresarial, entonces son varios niveles en los que se desarrolla el libro, que tiene que ver con la influencia o el círculo presidencial, tiene todos esas aristas alrededor del presidente Peña Nieto.

JMH: Siguiendo con la línea empresarial y enlazando con el tema de la autocensura, la familia Vargas, dueños de MVS, estuvieron siempre en contra de la transmisión del reportaje, pero tenía que ver más con un asunto de índole empresarial, con los intereses de la empresa y de la familia y no tanto con un tema periodístico, ellos jamás conocieron el reportaje como tal y no les interesaba conocerlo, sólo no querían que se diera a conocer.

RC: Ellos usaron la palabra “vulnerable”, la empresa está muy vulnerable, le dijeron a Carmen en una primera conversación, y de ahí nosotros ideamos la forma de dar a conocer el reportaje a través de otros medios, pero perdimos la fuerza de la radio, se tendió la alianza con los medios nacionales e internacionales para que replicarán el reportaje, creo que fue un acierto, y después de eso ellos organizaron este conflicto artificial, como lo ha llamado Carmen, porque en realidad lo de MéxicoLeaks fue un pretexto, pudo haber sido MéxicoLeaks o cualquier otra cosa, pudimos haber aguantado dos semanas más y la empresa hubiera encontrado cualquier otro pretexto para sacarnos, porque cuando vez una empresa que no negocia y que va escalando las estrategias para echarte estás viendo una empresa que no tiene la disposición para solucionar el conflicto, ellos nunca buscaron a Carmen, lo que habla de que no querían negociar, no tenemos las pruebas, lo hemos dicho, de que el gobierno está detrás de esto, pero sí creemos que es un acto de autocensura, de decir “no queremos hacer periodismo, queremos estar bien con el gobierno”.

 

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

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