Opinión

Lo trans como acción política / Piel curtida

Asumirse como chico o chica transgénero o transexual será una acción política por la libertad, la identidad y los Derechos Humanos hasta que usar falda o pantalón deje de ser un obstáculo para el desarrollo de cada persona, hasta que la promoción laboral deje de cuestionar si tenemos relaciones erótico-afectivas con el sexo opuesto. Mientras tanto, asumirse como trans será un acto revolucionario, desde lo personal, en lo inmediato. Porque, como dijo La Agrado en Todo sobre mi madre, “una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.

Cuando se piensa en una persona trans, por lo general se llega a imaginar un hombre que viste de mujer, que suele prostituirse o trabaja de estilista, que de cierta forma son extractos de la realidad a la que se han enfrentado.

Aunque también existen hombres trans -quienes transitan del género o sexo femenino al masculino-, han quedado opacados en la historia y en las experiencias sociales, como Amelio Robles quien decidió vivir como hombre durante la Revolución mexicana. Sin embargo, el hombre que rehúye de los potenciales “privilegios” de la masculinidad es aún más transgresor, lo cual explica en parte, el porqué las mujeres trans han estado en el foco del cuestionamiento y la discriminación.

Por otra parte, la sociedad y los sectores productivos han exigido ser varoniles a quienes el médico o la partera les vieron un pene en la entrepierna, o ser femeninas a las de vulva, por lo que la inserción laboral ha sido una dura confrontación entre la identidad, la libertad y la supervivencia económica. Debido a esto, muchas personas trans han tenido que ocuparse en economías informales para no rendir cuentas, y es común verles desempeñarse en estéticas, en la venta de alimentos o en las artes con un ambiente de mayor flexibilidad; pero también algunas que se han orillado a ejercer el trabajo sexual, en parte por sobrevivir, en parte para lograr comprar los complementos, procesos corporales o indumentaria para llegar a ser lo que se desea.

Sin embargo, gracias a diferentes avances por los Derechos Humanos, el respeto y la inclusión, cada vez más personas transgénero o transexuales pueden desarrollarse de manera profesional con mayor equidad, aunque es necesario reconocer que aún existe un escenario de confrontaciones y adversidad, pero que poco a poco se va ampliando. Muestra de ello es Dania Gutiérrez, que fue nombrada de manera reciente como secretaria académica del Cinvestav en Monterrey, y si este suceso generó una gran exposición de su persona y procesos, se debe a la historia de odio, discriminación y violencia a la que se han enfrentado las personas trans, y en un plano que podría parecer más mundano, esto es un triunfo para las y los humanos que requieren trabajar como los demás, pero que se les niega ser lo que desean ser.

En la Universidad Autónoma de Aguascalientes es grato observar el proceso de expropiación y transformación de las corporalidades de chicas y chicos trans, en principio porque ya es un logro su permanencia escolar, pero aún más el testificar el cambio de comportamientos, de posturas, ya que al inicio realizaban movimientos tímidos para evitar los ojos morbosos y posteriormente se les puede observar con pasos firmes y sonrisas al haber logrado lo que siempre pensaron y sintieron de sí. Además, esto es un reflejo de la transformación, lenta o mínima, de la sociedad que está abriendo paso a las personas que, hasta hace tiempo, simplemente la educación superior no era una opción si deseaban ser congruentes, autónomas y libres.

Sin embargo, aún se deben realizar vigilancia y seguimiento para corroborar que el reconocimiento de sus derechos sea pleno, al menos de manera humanista. Por ejemplo, el no cuestionarles, exponerles o exigirles ir al servicio sanitario “destinado” para su sexo de nacimiento; como señal de respeto mencionarles y nombrarles por el nombre que desean ostentar, aunque en lo legal y burocrático se deba continuar con los nombres registrados en lo mínimo, incluso a pesar de que no se haya iniciado un proceso de reasignación para la concordancia sexo-género. Y para ello, sólo se necesita compartir experiencias, información, promover los derechos humanos y la inclusión que tanto es necesaria en México para combatir las violencias, tal vez menos opulentas, pero también incisivas y en muchos casos mortales.

 

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@m_acevez

 


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Juan Luis Montoya Acevez

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