Opinión

Maestro Cuco Esparza: se queda el amigo / Cocina política

En un taxi. El taxi se orilló frente un pequeño restaurant de mariscos, ubicado en la calle República de Ecuador de Aguascalientes capital, y de él descendió un anciano delgado y pulcro que caballerosamente tendió la mano a su esposa para que a su vez descendiera… era el profesor J. Refugio Esparza Reyes, exgobernador de Aguascalientes y su sra. esposa, la querida Cuquita Reyes.

Mi acompañante no daba crédito ¿Pero cómo va a ser ese señor un exgobernador? ¿Así de sencillo? Y lo más increíble: ¿cómo se atreve a estar sin guardaespaldas? Pues sí. El profesor J. Refugio Esparza Reyes, “Don Cuco Esparza” -como le llamamos cariñosamente los hidrocálidos-, no necesita “guaruras”, ni chofer ni auto de lujo ni secretario particular ni restaurantes pomposos, ni… así es Don Cuco. Nuestro querido y respetado Don Cuco.

El sudcaliforniano profesor Eduardo Ramírez Garza, quien fue Consejero estatal de derechos humanos en su entidad, dice que la sencillez nivela a la humanidad. Según su dicho “simplificarnos, no nos degrada a la categoría de simplones o simplistas, nos eleva al superar nuestro ego, nuestra vanidad, de una manera cierta, eficaz, verdadera. Ni lujos ni vanidades. Una casa acogedora, alimento y vestido suficiente, alguien a quien amar y que lo ame a uno, uno o dos animales domésticos, suficiente que beber con qué calmar la sed. Goces sencillos y la cantidad de amigos que puedan ser dignos de ese nombre. Concentrémonos en las cosas importantes para vivir con sencillez”. Pues bien, Don Cuco Esparza se concentró en las cosas importantes -en los superiores asuntos que se le encomendaron- y eligió vivir con sencilla serenidad.

El prof. Refugio Esparza Reyes, quien gobernó Aguascalientes de 1974 a 1980 fue, es y será un líder respetado por el humanismo y eficacia con que desarrolló su mandato, pero tiene la gracia añadida de ser un “hombre entre hombres”, que puede volver a su pueblo con tranquilidad y hasta con confianza porque sólo encontrará muestras de la simpatía que provoca su sencillez humana.

Hoy que muchos adultos nos alarmamos por la falta de valores entre nuestros jóvenes, deberíamos hablar con ellos de hombres como Don Cuco Esparza, cuya mejor enseñanza -al fin profesor- es su actuación pública y personal. Quizá para comenzar la conversación podamos preguntar: ¿Alguna vez habías visto a un exgobernador viajar en taxi? ¿No? Pues mira, te voy a contar de Don Cuco Esparza…

Corazones de luto. La de la pluma había publicado ya el texto anterior y con él, tuve el privilegio de tener como lector al propio profesor J. Refugio Esparza Reyes. El querido Alfredo Barba Chávez, periodista y comunicador me transmitió la expresión de “Don Cuco” en torno al mismo –está escrito con el corazón-, expresó el ahora ausente exgobernador. ¡Y cómo no escribir desde el corazón cuando del profesor Refugio Esparza se trata! Fallecido el jueves 12 de noviembre de 2015; el exgobernador parte dejando un vacío en muchos corazones. No en balde, a su homenaje arribaron un centenar de corazones rojos vestidos de luto, como compartiendo el pesar de su alumno y amigo el ingeniero Carlos Lozano de la Torre, que se mostró como un hombre que no teme demostrar su tristeza ante la partida de un amigo.

Carlos Lozano: se va el maestro. Me acerqué a saludar al gobernador de Aguascalientes, Carlos Lozano, sin darme cuenta que en ese momento, no estaba yo ante el mandatario, sino ante el ser humano. Pero me percaté de ello, cuando pregunté -¿Carlos, se va el maestro o se va el amigo?- Y él, profundamente conmovido me miró a los ojos y respondió se va el maestro, se queda el amigo.

Cuando un amigo se va. Al escuchar las palabras de Carlos Lozano y mirar el pesar por la pérdida del amado amigo, en sus ojos; no pude evitar evocar aquella canción de Alberto Cortez “Cuando un amigo se va”

Cuando un amigo se va

Queda un tizón encendido

Que no se puede apagar

Ni con las aguas de un río

Donde pagan porque uno coma. Maestro de la vida y de las vidas humanas, Cuco Esparza percibió en los pequeñísimos ojos de esta cocinera de la política, siendo muy joven, la soledad de una provinciana en el Distrito Federal a que obligaban los encargos políticos. Y decidió ser mi amigo.

El último jueves de cada mes, me invitaba a comer “en donde pagan porque uno coma”. La situación económica del exgobernador era precaria, y aunque comíamos en una “cocina económica” ubicada en la colonia “Jardín Balbuena”, quería yo cubrir el costo de la misma. ¡De ninguna manera pude hacerlo! El señor era un caballero.

Para evitar que yo cubriera el costo de nuestra reunión mensual, el profesor adelantaba el pago. Así que cuando yo pedía la cuenta, lo que llegaba era el cambio de la cantidad entregada por anticipado. ¿Ya ve, estimada maestra? ¡Aquí pagan porque uno coma! Exclamaba él, divertido.

Carlos Lozano: se queda el amigo. El jueves 12 de noviembre, a través de las lágrimas en los ojos de Carlos Lozano de la Torre, comprendí que ese día acudíamos, sí, a despedir al exgobernador ejemplar, pero también y quizá aún más, al ser humano de excepción que había sabido ser amigo de sus amigos. Ese día, entendí que hay hombres que realizan grandes obras materiales, pero cuya humanidad, cuya inmensa estatura humana es tan grande, que va más allá de su propia capacidad de creación material. De estos señores era J. Refugio Esparza Reyes ¡Hombre entre los hombres!

¡Nos vemos pronto, querido amigo Cuco Esparza! Algún día nos encontraremos en ese otro lugar, en donde a personas como usted, lo premian “porque uno llegue”. Segura estoy que un bello ángel ya lo esperaba a su llegada, con una charolita con su cambio.

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Socorro Ramírez

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