Opinión

Reflexión (inflexión) Francia / Néstor Damián Ortega

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El desorden es el mejor servidor del orden establecido…

Toda destrucción confusa debilita a los débiles,

enriquece a los ricos, aumenta el poder de los poderosos.

Jean-Paul Sartre

Viernes 13 de noviembre. Prendo la televisión. Futbol europeo, partido amistoso, duelo histórico, será un buen espectáculo, se enfrentan dos de las selecciones más poderosas del mundo y se presentan con la mayoría de sus estrellas. La jornada futbolística mundial es denominada “fecha FIFA”, en el viejo continente los partidos serán amistosos mientras las selecciones en América disputen las primeras jornadas eliminatorias para obtener un lugar en el mundial Rusia 2018. El marco no puede ser mejor, el Stade de France repleto y pletórico, ahí donde la selección francesa fue campeona del mundo en 1998, el rival es Alemania, la actual selección campeona. Veamos entonces algo de futbol.

Previa del partido. “La libertad es lo que haces con lo que te han hecho”, Sartre.

Las selecciones se miden una a la otra, es un partido amistoso y los jugadores tratan de mantener un ritmo rápido, todos ellos que participan en los clubes de futbol más importantes de Europa desean no perder ritmo de juego, mostrarse al técnico y ganarse un lugar para las siguientes convocatorias y torneos, por lo pronto el más próximo será la Eurocopa, donde todas las selecciones del continente juegan entre sí para determinar quién será la mejor, precisamente el torneo será realizado en Francia y el estadio en donde se lleva a cabo el juego será el escenario que enmarque la final de la Eurocopa en el próximo mes de julio.

Primer tiempo. “La violencia se da siempre por una contra-violencia, es decir por una réplica a la violencia del otro”, Sartre.

El partido continúa su trámite, los alemanes tienen un par de aproximaciones, corre el primer tiempo, es el minuto 16, en la transmisión se escucha un fuerte ruido, no es problema de la señal, en la imagen los jugadores también reaccionan, los futbolistas franceses detienen su marcha, trotan, algunos jugadores alemanes miran a la tribuna, pero el juego no se interrumpe, el lapsus es extraño y los comentaristas siguen narrando. El juego no se detiene. Un segundo estruendo se percibe tan solo un par de minutos después.

La tribuna está inquieta, los jugadores siguen recreando, no surge información en la transmisión y parece que en el estadio tampoco, todos los aficionados permanecen observando el juego, excepto uno, un espectador se ha retirado casi automáticamente después del primer estruendo, es el presidente de Francia, François Hollande.

Medio Tiempo. “La violencia es injusta según de dónde viene”, Sartre.

El partido termina Francia 2 – Alemania 0, los futbolistas se saludan, rápidamente se van a los vestidores, la gente no puede salir del estadio. Por orden del jefe de la policía parisina las puertas se sellaron, los futbolistas permanecieron resguardados en los vestuarios y los aficionados bajaron al campo de juego. Horas después la evacuación fue acompañada por policías. El estadio quedó vacío.

Fin del partido. “Basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo hasta la humanidad entera”, Sartre.

Apago la televisión. Recuerdo a la selección francesa campeona del mundo a finales del siglo pasado. Abro el libro El futbol a sol y sombra del maestro Eduardo Galeano, me dispongo a leer, sé lo que busco, encuentro la página 69, el texto se llama Franceses: “El padre de Zinade fue uno de los albañiles que levantaron el estadio donde su hijo se consagró como el mejor de todos. Zidane es de familia Argelina. Thuram, elevado a la categoría de héroe nacional por dos golazos, nació en el Caribe, en la isla Guadalupe, y de allí llegaron a Francia los padres de Henry. Desailly vino de Ghana, Viera de Senegal, Karembeu de Nueva Caledonia. Djorkaeff es de origen ruso y armenio. Trezeguet se crió en Argentina”.

“Eran inmigrantes casi todos los jugadores que vestían la camiseta azul y cantaban La Marsellesa antes de cada partido. Una encuesta, publicada en esos días por Le Fígaro Magazine, reveló que la mitad de los franceses quería la expulsión de los inmigrantes, pero el doble discurso racista permite ovacionar a los héroes y maldecir a los demás. El trofeo mundial fue celebrado por una multitud sólo comparable a la que desbordó las calles, hace más de medio siglo, cuando llegó a su fin la ocupación alemana.”

Cerré el libro, me fui a dormir. Mañana habrá otros juegos.

¡Participa!