CulturaEspeciales

Una reflexión comedida y satírica sobre los usos del poder en el mundo cultural mexicano

  • Entrevista a Jaime Mesa sobre su novela Las bestias negras
  • Bestias negras, nuestros miedos producto de la paranoia, de esos miedos que sentimos por nuestro jefe, nuestro subalterno que piensas que va tras de ti

 

El escritor poblano Jaime Mesa se ha consolidado en los últimos años como una de las voces más importantes de la literatura nacional. Con una preocupación estética por la creación de personajes complejos, herederos directos de las grandes novelas del siglo XIX, el autor, nacido en Puebla en 1977, ha presentado a los lectores su obra más política, la novela Las bestias negras publicada por la editorial Alfaguara.

Eliseo de la Sota es director de cultura de algún pequeño estado de la República, un puesto menor pero que le permite manejar un presupuesto que le permite organizar algunos eventos de “talla internacional”. Esos eventos de poco lustre y menor importancia cultural, pero que sin embargo le llegan a costar una buena cantidad de dinero al presupuesto estatal. Pero Eliseo no sólo es el pequeño amo del sistema cultural de su estado, sino que además pretende ser amo y señor de la vida personal de los cuatros miembros de su equipo más cercano, a los cuales somete a constantes humillaciones, dependiendo de cómo se encuentre su estado de ánimo, o sus “bestias negras”.

Jaime Mesa nos regala en esta novela una reflexión comedida y satírica sobre los usos del poder en México, sobre esa idea extendida de que el poderoso, llámese empresario o político, dispone de la vida y obra de sus allegados. Una reflexión que nos lleva por los vericuetos del mundo cultural, un espacio no exento de triquiñuelas, falsas promesas, con tal de conseguir un poco de brillo para el poderoso en turno. Mesa realiza así una exploración por el uso del poder en México, pero también del miedo, del silencio, de la doble moral que lo envuelve y lo protege con una prosa precisa que busca entender las motivaciones más oscuras y escondidas de los personajes que pueblan Las bestias negra.  

“Creo que Las bestias negras es mi novela más atípica, la menos literaria, es una novela que terminé de escribir en el 2011, pero mi interés siempre había ido sobre la creación de personajes. En mis novelas anteriores, Rabia y Los predilectos, mi interés había sido eso, porque yo me sentía alumno de esos grandes maestros de la novela decimonónica de grandes personajes, Raskolnikov, Madame Bovary, y creía mucho en la novela de personajes decimonónica. En Rabia empecé hacerlo, sabía mucho de ellos, pero en Las bestias negras me di cuenta de que no sabía mucho de ellos, entonces al no conocerlos pero estar interesado en lo que hacían traté de explicarme por qué hacían lo que hacían, acá conecté con lo que había querido hacer de crear personajes y meterme en sus cerebros y en sus acciones y entonces me preguntaba por qué una de las protagonistas, Reza Martínez, pasaba tanto tiempo en el trabajo y sacrifica toda su vida ¿Por qué lo hace? Al contármelo y explicármelo iba avanzando la trama. Debo decir que Las bestias negras surgió como un arrebato, como un enojo hacia un personaje que representaba el poder mal usado, entonces no me planteé un programa, una escaleta, hasta renuncié a la voz narrativa, porque es mi primera novela en tercera persona, algo que en mis otras novelas no me pasaba, yo me sumergía en la novela, yo era la voz narrativa, a veces era Foster a veces era yo, pero acá no, acá me separé del tema y esa separación me permitió que la estructura y el estilo fueron muy intuitivos, muy naturales, y que el único afán que tenía era tener personajes y entenderlos y explicarlos sicológicamente, que el desarrollo de sus acciones fuera lógica, pero meterme hasta el fondo de por qué hay gente así, nada más.”

Javier Moro Hernández (JMH): Tu novela gira en torno al mundo cultural, es una crítica profunda hacia ese medio, porque lo que vemos en el desarrollo de Las bestias negras es que sí la promoción de cultura de la cultura puede ser una acción loable, de entrada, pero que la gente que la maneja puede ser tan detestable como cualquier político, puede ser un coto de poder con guerras internas igual de sangrientas que en cualquier otro medio.

Jaime Mesa (JM): Yo defino a Las bestias negras como una novela que habla sobre el poder, de alguna manera el jefe de Reza Martínez, Eliseo de la Sota, podría haber sido el gerente de un banco, el presidente de una corporación, creo que es un escenario en donde él podría haber flotado, él podría haberse desarrollado, el asunto de meterlo en el sector cultural es que me parece que ese es un territorio casi inexplorado y que casi nadie se pelea porque no están los grandes presupuestos, no se crean grandes obras, las obras visibles como las autopistas, en apariencia están sin reflectores, porque está la idea vieja de que “la cultura no le importa a nadie”, sin embargo es una idea que ha ido cambiando en los años recientes porque ahora la política ha tomado ciertas herramientas de la cultura para tomarlas como bandera, se dieron cuenta de que estaba muy bien usar la cultura para ir metiendo otras ideas, lo que hace a la cultura un trabajo ambiguo, porque está muy bien tener espectáculos gratuitos pero a veces si se revisa el trasfondo puede ser que tengan otro objetivo, no hablo de todos los casos, pero sí es algo que sucede en los grandes capitales, por eso si yo hubiera colocado a Elíseo como un burócrata de cualquier otro sector no hubiera podido hacer las cosas que hace, ser un pequeño zar de la cultura, ser perverso, atacar a sus enemigos, funcionar como un terrateniente, que está en apariencia alejado de la norma y la ley, entonces rascar en este aspecto me permite ver que la gente no se está peleando por ser directores de cultura, porque la cultura no tiene los reflectores que tienen otras áreas, no es un terreno más blando, pero no funciona como un trampolín político, elegí el medio cultural por esa “permisibilidad” que tiene y elegí localizarlo en una ciudad chiquita porque todo lo que haga Eliseo se vería el doble.

JMH: Eliseo de la Sota es un pequeño zar con muchos problemas, todos están a su disposición, incluidas las mujeres, pero algo que es importante es que todos tratan de evitar que su pasado o sus deslices se conozcan, se hagan públicos, para evitar un escándalo, algo que al final nos habla de una doble moral en las formas de ejercer el poder en nuestro país.

JM: Estos grupos de poder en México basan su actuar en las apariencias, en algunos lugares tienes que ocultar ciertas cosas, esconderlo, lo que se premia no es que seas más fuerte sino al que aparenta ser más fuerte, el equipo de Eliseo van ocultando esas cosas porque saben que primero tienen que construirse un papel, un lugar, una imagen, porque saben que la gente tiene cierta reverencia hacia la imagen de poder, se tratan de convertir en una especie de ídolo, porque saben que sí, a la gente no le gustan los ídolos caídos porque los ídolos caídos son como nosotros. Otra cosa para intentar ubicar esta historia en una ciudad pequeña fue que en esos lugares todavía no está bien establecido este pacto o esta idea de que los funcionarios deben estar en un nivel horizontal con la población, no se ha desarrollado una idea de ciudadanía como se ha establecido en las grandes ciudades, en donde un funcionario como Eliseo de la Sota con sus desmanes y sus gastos excesivos sería muy visible, sería castigado por los órganos encargados de defender a los ciudadanos. Por otro lado en algunas regiones del país los funcionarios públicos siguen siendo vistos como la realeza y se comportan como si lo fueran, pero eso también tiene que ver con el ciudadano que no ha tomado conciencia de sus derechos y obligaciones, ese pacto no se ha hecho todavía en algunos lugares, por eso me sirvió plantearlo en una ciudad pequeña donde ese pacto no está tan establecido.

JMH: La idea de las bestias negras, que identificó como los demonios internos que todos tenemos, pero que en el caso de los personajes de tu novela son demonios o actitudes negativas que vamos conociendo en el desarrollo de la novela, el poder que va teniendo Eliseo lo va haciendo perder el piso, lo va convirtiendo en tipo maniático, que maltrata a las personas más cercanas, los va convirtiendo en sus brazos, en sus piernas, pero con la diferencia de que Eliseo sí sabe adónde va y las chicas de su equipo no, sólo se dejan llevar.

JM: Pienso en las bestias negras como nuestros miedos producto de la paranoia, de esos miedos que sentimos por nuestro jefe, nuestro subalterno que tú piensas que va tras de ti, pero casi siempre estas bestias negras son productos de la paranoia personal, Eliseo es paranoico porque sabe que está en un puesto que no merece, está en un lugar en donde lo colocaron y eso desata a sus bestias negras, es fruto de un dedazo, no es un gestor cultural que cursó una carrera, que hizo estudios, no es un artista, no es alguien que a partir del conocimiento le den un puesto, al contrario, a él le llega ese puesto, ese asunto de que te den algo que sabes que no mereces genera la paranoia, y eso está en todos, está en cualquier lugar cuando no estás seguro de ti, pero las bestias negras tiene que ver con ese ego desatado pero también tiene que ver con esta inseguridad de no estar en el lugar donde no deberías estar.

JMH: Hay otro asunto que me parece muy importante dentro de la novela, es el trabajo por el trabajo, personas que se matan doce horas trabajando pero no con la idea de entregar un buen producto, sino por el hecho mismo de trabajar.

JM: A Alguien se le ocurrió decir en la historia de la humanidad que el trabajo engrandece, que hay que trabajar, el asunto es que a alguien se le ocurrió que hay que trabajar, y por ejemplo en esa idea la lectura era muy mal vista, satanizada, porque yo creo que esa primera persona que dijo que el trabajo era importante tenía un vacío muy grande, no tenía un sentido de la existencia, esa idea, esa exigencia que en algunas oficinas puede ser terrible también nos deja ver que puede estar muy mal dirigido, es una curiosidad de que el trabajo debe ser tan desgastante, pero también es un mecanismo de control social, es un mensaje pavoroso que en la novela se representa, todos tienen que trabajar porque no les queda nada más, a mí me aterraban algunas escenas en donde alguna de las chicas del equipo de Elíseo decía que no leía porque estaba trabajando en la cultura y eso le quitaba todo su tiempo. No puede ser que alguien que trabaja en cultura no lea, no esté informado de lo que sucede, el hecho de que un gestor cultural no lea me parece aterrador, yo he visto que los mejores gestores culturales son grandes lectores. Si un gestor cultural no lee me refleja un problema enorme del sistema que no permite el esparcimiento, el goce cultural del cual podrían salir mejores productos culturales.

JMH: La novela nos cuenta una semana en la vida de los personajes, pero tiene una estructura de ida y vuelta en el tiempo, nos hablas en un momento de Eliseo y nos cuentas su pasado, lo mismo en el caso de Reza, una estructura compleja que nos permite conocer el pasado y el presente.

JM: Las bestias negras se me ocurrió en uno de esos momentos que todo el mundo ha sufrido de enfrentarse a un poderoso, algo que se va repitiendo sistemáticamente en donde los poderosos se creen el papel del egocentrismo y eso toma las decisiones de ese personaje y no la calidad de nuestro trabajo, por ejemplo, lo cual también creo que habla de que todos nos podemos sentir desprotegidos, es decir en algún momento todos podemos ir a nuestro trabajo sintiendo miedo de que nos corran por cualquier cosa, y eso no debería pasar, nos deberían correr por la calidad de nuestro trabajo y no por las bestias negras o las neurosis. Entonces creo que ir reuniendo estos pedacitos de miedo, de paranoia, porque estas historias se reproducen en todos lados, entonces fue enfrentarme a este miedo de frente, y la forma de enfrentarme a este miedo fue ridiculizar a este personaje que me daba miedo, entonces Eliseo de la Sota es un símbolo, pero no tanto ridiculizar porque él actúa natural, sin embargo en el escenario muchas cosas parecen grotescas y exageradas y no se da cuenta de que se va hundiendo más, algo que para mí fue como exorcizar ese miedo, entonces creo que así dio inicio, buscar una venganza simbólica contra esos poderosos a través de la burla, desacralizar algo y poder perderle el miedo para poder vencerlo y sacarlo de acá y que venga otro que sí esté preparado para ocupar el cargo, la novela parece que te estoy contando esa historia, en un tono como de chisme, y empecé a trabajar mucho con los personajes, lo cual me dio pauta para la estructura de la novela, porque esta es una novela de la que nunca pensé en la estructura, algo que hago mucho y que hice en las novelas previas.

 


Vídeo Recomendado


The Author

Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

No Comment

¡Participa!