Opinión

El regalo / H+D

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Yo creo que la vida está dividida entre lo horrible y lo miserable.

Lo horrible son los enfermos incurables, los ciegos, los lisiados…

No sé cómo pueden soportar la vida, me parece asombroso.

Los miserables somos todos los demás.

Así que al pasar por la vida deberíamos

dar gracias por ser miserables.

Woody Allen

 

Un regalo es aquella cosa que se da a una persona como muestra de afecto o de consideración, ¿qué regalos dio realmente como muestra de afecto, de verdadero afecto?, ¿cuántos regalos dio por consideración?, o también si lo prefiere puede usted preguntarse cuántos regalos recibió por afecto, por afecto genuino y cuantos por consideración. Sé que es sábado y han sido días de festividades decembrinas, pero si usted, lector el día de hoy, salió de su casa -obviamente- y en un punto de su pensamiento decidió comprar este diario, es porque -obviamente- es una persona pensante y sé de antemano que esta incómoda cuestión no lo hará deprimirse, ni hundirse en la melancolía navideña. Esta definición de regalo nos da punto de arranque en la cual se cuestionan dos adjetivos muy puntuales en la acción de dar o recibir un regalo.

Afecto, es aquel sentimiento favorable hacia alguien, especialmente, aprecio, cariño o amor moderado. Entonces si usted regaló obsequios con afecto ahora deberá interrogarse si ese afecto corresponde a que usted siente digamos un sentimiento favorable hacia con alguien -como querer a una tortuga-, o un aprecio -como aquella señora del café que le lleva este diario-, o bien si ya el nivel sube y siente cariño -como aquel viejito que le abre la puerta para entrar a las oficinas- o nos dice finalmente amor moderado -como el que se siente por el cónyuge. Es decir, sentir afecto es una demostración muy liviana, nunca entra la palabra amor y ya no digamos pasión por alguien ¿será por eso tanto regalo?

Consideración, se define como respeto, amabilidad y atención en el trato hacia una persona, aquí entrarían desde el taxista que abordamos, el vendedor de gas, la señorita de las copias en la oficina, el director del despacho, la peluquera, el carnicero, el sacerdote y creo suponer la mayoría de gente que nos cruzamos a diario sin saber su nombre ni registro, es decir, se deduce -obviamente- que debemos andar por el mundo con respeto y amabilidad hacia con los demás, ¿será por eso tanto regalo?

Ya a estas alturas del texto espero esté haciendo una lista mental de los regalos que dio y sobre todo los que recibió por afecto o consideración, cuide no caer en los extremos de la alegría de ser un personaje afectuoso y considerado y tampoco en la tristeza de ser un psicópata antisocial, en esta época siempre hay un regalo, siempre alguien esconde un afecto -amor moderado-, como la chica de la tienda que le sonríe pícaramente o aquel muchacho jovial que le vende este diario -esto según sea el caso y usted acomode su preferencia sexual- planteo estos ejemplos básicos de género ya que es imposible ver un travesti, una drag queen o un eunuco en un Oxxo, ya ve, política de recursos humanos. Y acaso si los hubiera ¿solo estarían en horario nocturno? Bueno tal vez el eunuco cerca de algún colegio católico, en fin, reflexiones nostálgicas decembrinas.

Pero volvamos al tema, también un regalo se define de manera coloquial como aquella cosa que es muy barata, es decir algo tan simple o insignificante en su precio, en su valor de uso, en sus detalles, que es casi una nulidad, ¡es un regalo! Como respirar o ir al baño a una gasolinera de mala muerte, es una cosa que no merece una gran erogación, como una tacita de chocolates, una bufanda, un libro de Paulo Coelho, unos calzones, un separador, o esas cosas que abundan en estas y en cualquier fecha, pero que ridículamente aunque son muy baratas al acrecentar el nivel de “afecto” y “consideración” debido al frío y a la aproximación del señor gordito vestido de rojo con el niño de rizos envuelto en pampers aumentan su precio, ¿será por eso tanto regalo?

A su vez un regalo es aquella cosa que proporciona gran placer o deleite a los sentidos, y aquí sí la definición se pone interesante. ¡Placer a los sentidos nos abre una gran gama de posibles regalos!, todos aquellos que estoy pensando y potenciales a escribir que no creo que sea adecuado publicarlos, la mayoría tendría que ver con cuestiones claramente físicas y es mejor no dar detalles, ¿usted regalo algo que proporciona deleite o placer a los sentidos? Y si así fue esperemos que su pareja no se entere, y ojala en ese intercambio inocente entre colegas de la oficina, el grupito de amigos, la posada en el café o en la casa de fulano de tal -organiza por whatsapp- a usted le hayan regalado algo que se ubique en este adjetivo y le deleite los sentidos, sea esto en especie, en productos plásticos o aceitosos.

El placer en su definición como verbo transitivo es causar satisfacción o una sensación agradable a alguien, por lo cual también será conveniente pensar en que no todos los regalos fueron materiales y por supuesto hay algunos que solo se pueden dar en el momento y expresados por la corporalidad, ¿recibió un regalo de este tipo?, y si no fue así usted mismo no sea tímido, ni prejuicioso, usted puede tomar en sus propias manos la solución, todavía el día de hoy cuenta como regalo navideño, nada más tenga cuidado de hacerlo a solas, por aquello que la gente vea que usted se regala a sí mismo y lo considere en el mejor de los casos narcisista o egoísta.

Pero no pretendo confundirlo ni ponerlo en aprietos, o bien que cuestione a su alrededor qué recibió la esposa, el esposo, la hija universitaria o el muchacho en el trabajo, no intento que trate de averiguar qué regalaron o peor aún qué les regalaron, simplemente expongo la lúdica actividad que defina qué tipo de regalo ha recibido o dado usted, en qué exacta definición encaja aquello, así tendrá claro también el tipo de relación que ejerce con la persona a la que ha dado el regalo o bien las intenciones detrás de lo que ha recibido, puede que más allá de la buenaventura y los deseos de paz y amor se esconde alguien que lo considera a usted una trivialidad -que le obsequió algo tan barato que por eso es un regalo- o que le tenga un afecto moderado -como querer un gato- o sea usted una simple consideración -por no decir un zombie- o bien que lo supongan a usted un deseo sexual reprimido y el regalo realmente sea un deleite y un placer a los sentidos, esto último aunque puede comprarse le recomiendo que usted mismo lo otorgue, ya que de eso trata la Navidad, de darse al otro, de recibir, es un tiempo de (re)flexión y recogimiento. ¡Felices fiestas!

 

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