Opinión

Cecy Pérez y la ginecomoda / Cocina Política

¡Ponte bien viva, Coquito! “Las mujeres están de moda”, me aconsejó el amigo de años ha, Tlacaélel Muñoz, quien dirige una asociación nacional de asesores legislativos, a la que esta “cocinópolis” pertenece.

En verdad parece, por lo menos en Agüitas que, es tiempo y momento de las mujeres. Justo ayer Lorena Martínez fue propuesta al Comité Nacional del PRI por los sectores mayoritarios locales, para ser candidata única de su partido a la gubernatura de Aguascalientes. Por el mismo camino se encuentra Nora Ruvalcaba pero por Morena; y a mayor abundamiento en la “ginecomoda”, el 50 por ciento de las candidatas a los cargos de elección directa serán féminas. ¡Andele pues’n!

Confieso que no soy adepta a la “ginecomoda”. Soy una convencida de la meritocracia. Por eso me alegro de que Lore y Nora representen a sus corrientes políticas ante el electorado hidrocálido; a las dos les distingue sólida preparación en lo público; probada vocación social y larga trayectoria política. Y por eso también me alegré cuando en diferentes momentos llegaron a mi mano dos libros, ambos de una mujer formada académicamente, reconocida por su acuciosidad como investigadora y admirada por su trato sencillo y cálido por quienes, para nuestra fortuna, la tratamos; la doctora en historia, Adriana Cecilia Pérez Talamantes.

Disculpe el estimado lector y la querida lectora si no le comento en este espacio, de quién es hija y de quién es esposa Cecy Pérez. Sería injusto. Ella se ha forjado a sí misma como una profesional, sin depender del prestigio académico de su cuna y del reconocimiento internacional conyugal. Entre una apretada agenda como madre, esposa e hija, la doctora Pérez Talamantes desveló largas horas para dejar en nuestras manos, los siguientes dos testimonios del nacimiento y la vida como ente autónomo de nuestra querida Universidad Autónoma de Aguascalientes. Aquí le presento el primero, y dejamos el segundo, pa’ la próxima. Vaya usted por un café de olla con piloncillo y anís de estrella, que ahora le cuento.

Una relación imposible. Hay relaciones que más vale mantener como una buena vinagreta, parece decir Cecy Pérez en su libro “El valor de la autonomía” Universidad Autónoma de Aguascalientes, Partidos Políticos y Procesos Electorales”; Ed. UAA, 2007. ¿Por qué? Pues porque el vinagre y el aceite no se juntan nos diría Cecy, y agregaría que “actualmente los partidos políticos se han sentido atraídos por el ambiente que ofrecen estas instituciones para proyectar sus programas políticos, por ello, en México estos planteles académicos han presentado problemas de politización. La Universidad Autónoma de Aguascalientes es un caso particular, ya que, desde su nacimiento, no ha vivido conflictos de esta naturaleza, debido a que siempre ha mantenido una posición distante”.

¿Una relación turbia? Si usted intenta mezclar el agua y el aceite de la deliciosa vinagreta, seguirán sin juntarse el vinagre y el aceite, pero sí obtendrá un emulsión turbia, que más tarde, terminará por separarse. Así que, en su libro El Valor de la Autonomía, Cecy Pérez, nos expone las ocasiones en que la autonomía de la UAA, se ha visto ligeramente enturbiada, y cuando, se ha mantenido prístina y clara, en voz de quienes ya fueron sus rectores: Humberto Martínez de León; Alfonso Pérez Romo; José Manuel Ramírez Isunza; Efrén González Cuellar; Gonzalo González Hernández; Felipe Martínez Rizo; Antonio Ávila Storer y Rafael Urzúa Macías.

Una relación correcta. Imperdible, el capítulo de su libro, que Cecy Pérez dedica a “la experiencia histórica de la Universidad Autónoma de Aguascalientes frente a las actividades proselitistas de los partidos políticos”, especialmente cuando el arranque de las actividades propagandísticas electorales en Aguascalientes es inminente. Habría que darle una buena leída y una mayor “difundida” para evitar nefastas intromisiones en la vida académica e institucional de nuestra UAA. Sin duda la autonomía universitaria es un valor a defender en estos tiempos y en ello, a los ciudadanos nos corresponde un papel fundamental, pero de eso hablaremos con Cecy Pérez, en la próxima.

Recuerde que en esta su cocina, no sólo se come. También se escribe, se lee y se conversa de todo, particularmente de política.

CODA universitario. No todo es “luz que se derrama” en la UAA. Algo está pasando en la Carrera de Derecho; al encargado de la misma resulta im po si ble localizarlo, ya no digamos por sus profesores, sino por sus infortunados alumnos, a los que simplemente no se digna escuchar.

Recién estuvo él, a relevar a la catedrática Cinthya Andrade Sandoval, que “aventó el arpa” a medio concierto (semestre pues’n) indignada porque a algún alumno se le ocurrió subir a su muro de Facebook que le daba pereza tomar su cátedra: Derechos humanos, paradójicamente.

Tras la poco comprensible renuncia de Cinthya Andrade y luego que en algún diario local la catedrática de piel delicada les tundiera duro a sus alumnos llamándolos poco menos que jumentos; levanta la estafeta el propio director Carrera, sólo para reprobar a media docena de jóvenes estudiantes que, afortunadamente y por la prudente intervención del superior decano, Dr. Daniel Eudave, y el respeto a los recursos legales internos universitarios, no pasó a mayores. ¡Vaya! No pasó de ocho, como calificación general impuesta a los supuestos sedicentes que, por cierto, nunca fueron recibidos y escuchados por su “catedrático al quite” (¿desquite?) y director de Carrera. ¡Hágame usted el favor!

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Socorro Ramírez

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