Opinión

El mueble / H+D

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Objeto fabricado en algún material resistente con

el que se equipa o se decora el interior de una casa,

una oficina u otros locales.

 

Un objeto acompaña al hombre desde tiempos inmemoriales, siempre ha estado presente desde que el ser humano como especie evoluciona en el planeta, ha sido pieza central en el desarrollo de los estilos de vida, de prosperidad, de adaptación, de progreso, ha transformado conforme cambian los contextos, los materiales, los estilos, las modas, los usos, y aunque cada vez puedan existir más y más en realidad su número básico estaría en un par de decenas de ellos que son los necesarios para vivir -aunque no indispensables- y que la capacidad creadora e innovativa del hombre ha multiplicado en millones, esto es el mueble.

Un mueble -como término general- nos da pie a pensar en la particularidad de cada uno de los existentes y que a lo largo de los siglos se han mantenido en la historia con sus respectivas variaciones, así en cualquier continente existen -nombres más, nombres menos- desde la silla, el sillón, el sofá, la mesa, sea de centro, auxiliar, de noche, de comedor, el librero, la cabecera, la lámpara, el perchero, el escritorio, el buró, la cama, el armario, la cómoda, la cabecera, el banco, sofá, diván, etc. En realidad los muebles que utilizamos día con día durante nuestras vidas aunque puedan variar en su estética, el para qué sirven y cómo los utilizamos se mantiene constante a lo largo de ella. Este es un uno de los puntos más interesantes de crear y diseñar mobiliario, el cambio constante, la búsqueda para llegar a un mismo sitio.

Un mueble también se edifica según su contexto, este lo estructura, lo delinea, lo moldea, le da el carácter con el que debe de estar pensado y hacia quién está dirigido, el contexto de uso de un mueble es una de las partes significativas para poder pensarlo y diseñarlo, ya sea una casa-habitación -muebles de hogar- en donde cada mueble cumple requisitos para un espacio determinado, sean muebles de comedor, de cocina, para el baño, el jardín, de recamara, de recreación, o saliendo del hogar; muebles para oficina, urbanos, públicos, muebles infantiles, deportivos, muebles para escuela, hospitales, restaurantes, hoteles, peluquerías, muebles para el ocio. La diversidad del contexto potencializa la creación de mobiliario.

Un mueble y su esencia indisoluble está en el material con el que es elaborado, el material le genera su condición per se y lo distingue de los demás con base en las cualidades estéticas, productivas y técnicas que este pueda tener para llegar a moldearlo, como material principal encontramos la madera, sea de nogal, olmo, fresno, de roble, pino, de cereza, banak, caoba, mimbre, teca, algarrobo, aglomerado o contrachapado. También podrá ser de plástico, sea de polipropileno, acrílico, policarbonato o poliestireno. O en metal, aluminio, en hierro, en cobre, de forja, de aleaciones. Este fabricado en vidrio, plano, templado, laminado, transparente, opalizado, crudo. O producido en barro, cemento, granito, yeso, ladrillo o simplemente cartón, el mueble se ha construido con cualquier material que el hombre es capaz de dominar. La elección del material en el mobiliario define la esencia estética de este.

Un mueble es estilo y moda, responde a los cambios sociales y culturales, se identifica con los gustos del usuario, con su forma de vida, con su conducta y cotidianidad, el mueble es un reflejo de la época, el entorno y la relación de este con quien lo utiliza, así  encontramos el mueble tradicional, el contemporáneo, el rústico, el estilo colonial, vintage, el minimalista, barroco, moderno, el estilo Luis XV, el rococó, el art nouveau, el gótico, mudéjar, el mueble español, el criollo, el art deco, el pop o el zen. Cada sociedad deja plasmado en un mueble su pensamiento estético y cultural en la fugacidad de su tiempo.

Un mueble es función, sea práctica o simbólica, pero en cualquiera cumple una aplicación específica, sirve para algo, sea el más modesto o el más lujoso, de artesano o de autor, cumpla una función básica como sentarse o una función simbólica como decorar un espacio –aunque ocasionalmente también sirva para sentarse-, el mueble acompaña al ser humano y nunca lo deja solo en su cotidianidad, en sus labores repetitivas a lo largo de su vida la compañía del mueble es inseparable, sea para comer, para dormir, para tener sexo, para bañarse, para guardar papeles, ropa, para estudiar, para trabajar, para divertirse, para colocar adornos, para mirar la tv o el cine, para escuchar música, para tocar música, para crear, para diseñar, para innovar, el mueble siempre estará ahí como el acompañante inseparable en el movimiento del hombre. Ahora escribo esta reflexión del mueble sobre un mueble y usted lee la columna El mueble apoyado en un mueble.

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