Opinión

La presentadora no es la culpable / Política for dummies

 

Y sí, estoy hablando de Andrea Legarreta, la presentadora y conductora del programa Hoy, un programa de revista matutino, que tiene un formato francamente pobre para los contenidos que requiere la televisión mexicana: farándula, chismes, avances de telenovelas, recetas y de vez en cuando yoga. Un programa que no eleva la discusión social o cultural de nuestro país. Bien lo decía el Tigre Azcárraga, o al menos eso dicen que dijo que Televisa hace televisión para jodidos.

Cabe caminar unos años atrás, otros en el presente y unos en el futuro cercano para observar el papel de Televisa en nuestro país, aunque duele reconocerlo ha sido un papel fundamental y esencial en la pobre o nula consolidación de nuestra democracia, en la cultura de nuestro país, que ha crecido de la mano de Cuna de Lobos, el Chavo del Ocho, Chabelo o de la Selección Nacional. Mucha parte de nosotros es Televisa.

Nuestra pasión desenfrenada por el futbol se la debemos agradecer a Televisa, nuestro dramatismo puro, nuestro sentimentalismo, compañerismo y sencillez probablemente se lo tengamos que agradecer a las telenovelas o a María la del Barrio, sé que voy por el camino donde se meten las camisas de once varas, pero es una idea que expongo. Televisa a lo largo de los años ha construido las noticias y la manera en que los ciudadanos pensamos sobre ellas a modo, es decir, nosotros conocimos la matanza del 68 como un enfrentamiento y no como un abuso, o conocimos el temblor del 85 como un momento de solidaridad y no como las miles de historias de abusos de poder y de autoridad o de injusticia de los empresarios.

Conocimos también como la transición sucedía, no nos enteramos del fraude del 88, omitimos el del 2006, fuimos testigos del ataque más burdo a un candidato presidencial por parte de un medio de comunicación y la censura del mismo, nos enteramos de un tratado de libre comercio con 100 atributos positivos y ninguno negativo, cuando en realidad las condiciones fueron diferentes, nos enteramos de las lágrimas de un presidente y no de los actos de corrupción, supimos de Fox pero no de Cárdenas, de Peña Nieto pero no de AMLO, de López Dóriga pero no de Aristegui.

Así es como Televisa se conduce y aunque suene muy chairo, como dicen, manipulan la información, y hay teoría detrás de esto, lo he sostenido, la teoría de la agenda setting establece que los medios dictan en qué pensar y cómo pensar. Así se construye un atributo sobre cierta persona o alguna actividad. Por eso los medios de comunicación son el medio más efectivo para lanzar un mensaje y el medio más caro para hacerlo.

Por otro lado, la crisis económica, la devaluación del peso respecto al dólar y la incertidumbre financiera ha hecho entrar a la ciudadanía mexicana en una especie de stand by y dudas permanentes sobre la economía, a decir verdad la incertidumbre es grande y la comparto. Este año, 2016 es un año políticamente clave para las elecciones de 2018, se eligen 13 gubernaturas y el PRI se juega el pellejo en varias de ellas, el prestigio y la reputación es algo que no se puede perder.

Carstens y Videgaray no han lanzado mensajes claros a la nación sobre la postura de México ante la caída de la economía China, ni lo han comunicado con claridad. Entonces la incertidumbre aumenta. Por otro lado debemos decir que los políticos son las personas en las que menos confía la ciudadanía y a las que menos les cree, por lo que si hay que mandar un mensaje efectivo, creíble y que cause efecto no es con los políticos sino con otros actores.

Es así cuando el Gobierno Federal decide contratar a un personaje famoso, con cierta credibilidad en cierto sector de la ciudadanía mexicana, el sector jodido, según el Tigre Azcárraga, y por unos cuantos pesos se les dicta un mensaje, con ciertas características para que la ciudadanía se tranquilice, además la acompañaba Raúl Araiza, el carismático conductor, lo que aumentaría la credibilidad del mensaje.

Sí, habrá que recordar que estos personajes además de Galilea Montijo, otra conductora del mismo programa, participaron en la campaña política del Verde Ecologista, por lo que sus trayectorias en la política están manchadas, pero como profesionales hacen lo que su empresa y el gobierno o la estructura partidista pacta. Un intercambio, seguramente nada pobre sino oneroso.

La culpa no es de la presentadora, sino del Gobierno Federal, Televisa o los poderes fácticos que quieren poner sobre la mesa los argumentos positivos sobre la devaluación del peso ante el dólar. La crucifixión a Andrea Legarreta es hasta cierto punto injusta y hasta cierto punto replica y cumple el objetivo del Gobierno Federal: desviar la atención, o ¿acaso no es más importante que Videgaray o Carstens salgan a dar una explicación? ¿Acaso no es más importante escuchar a Peña Nieto dar sus explicaciones sobre el tema?

@caguirrearias


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Carlos Aguirre

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