Opinión

Debates vs spots / #PolíticaForDummies

Una de las acciones que más impulsaron el hartazgo hacia los partidos políticos fue la inundación de spots publicitarios en la televisión nacional, por ejemplo en Jalisco el fatídico 1 de mayo donde hubo incendios de camiones, carros y el derribe de un helicóptero, las transmisiones fueron interrumpidas por los spots publicitarios, lo que aun más impulsó ese hartazgo. Lo mismo pasó el fin de semana en la Ciudad de México (donde elegirán a los diputados de la Asamblea Constituyente), que se suspendió la transmisión de la cobertura del papa Francisco por transmitir spots publicitarios.

En este tenor cabe hacer unas ciertas precisiones: por ley las radiodifusoras y televisoras tienen que transmitir los spots publicitarios de partidos políticos e instituciones electorales, de lo contrario son multados. Lo que ha ocasionado cierto malestar en los medios de comunicación por la obligación a someter su programación a estos spots. Así muchos como López Dóriga han cuestionado este pautado de spots.

Debemos recordar que López Dóriga, Javier Alatorre, Andrea Legarreta y Paty Chapoy asistieron al Senado de la República a defender los intereses de las televisoras en la reforma política de 2007, que decidió que se prohibiría la venta de espacios publicitarios en materia política. Por lo que el INE utilizaría el tiempo del Estado en TV (habrá que recordar que el tiempo en TV es del Estado, o sea de todos) para determinar el tiempo que destinará a cada uno de los partidos políticos.

Ese tiempo se determina por el número de votos de los partidos políticos en el proceso electoral anterior, es decir, si el PRI obtuvo el 20%, de los votos tendrá el 20% del espacio dedicado a los partidos políticos, así los partidos que más se repiten en la radio y TV son los de más porcentaje de votos. Cabe destacar que el 30% de este tiempo se divide en partes iguales, por lo que los partidos nuevos, candidaturas independientes y partidos chicos garantizan su presencia en la TV.

Sin embargo esta obligatoriedad y este exceso de tiempo han llevado a los partidos políticos a diseñar spots sin contenido de propuesta sino un supuesto contenido creativo con canciones de moda y ataques a los contrincantes. Ha reducido, como afirma Trejo Delarbre, la capacidad de deliberar, de discutir, de debatir y de elevar la discusión pública a un nivel más argumentativo.

Además la unidad de medida de los spots es de 30 segundos. ¿Qué idea puedes comunicar en 30 segundos? Ideas banales sin profundidad política y sin análisis. Por eso ha surgido una discusión para modificar este modelo de comunicación, las propuestas son muy diferentes: unos proponen que se regrese al modelo anterior donde los partidos políticos puedan comparar espacios largos publicitarios, otros en cambio abogan por un modelo donde todo el tiempo del Estado se conjunte para la realización de debates públicos.

En lo personal, la segunda propuesta respaldada por el mismo Trejo Delarbre me parece la ideal, ya que una de las debilidades de nuestro sistema político es la nula cultura de debate y de deliberación. Es decir, las decisiones públicas se toman sin debate, sin pluralidad y sin discusiones reales, los debates que en la actualidad regula la ley son debates acartonados y aburridos que tienden a convertirse en una especie de diálogo de sordos, donde unos hablan de lo que quieren y aunque son cuestionados toman otra temática, no hay intercambio ni discusión real.

Aunque el ejemplo puede no ser el perfecto, el modelo de debate estadounidense permite intercambio, expresiones, ridículos, exposición y deliberación, permite a los ciudadanos en realidad la capacidad de conocer a fondo propuestas, y los debates son múltiples, transmitidos y vistos.

Cuando digo que esa deliberación es necesaria en nuestro país me refiero a las decisiones ya cabildeadas sin debate público en los congresos legislativos o en los cabildos, me refiero a decidir el voto por un spot, por una cachucha, por un mandil, por un paraguas y no por el debate o la deliberación de las ideas. Cuando digo que necesitamos deliberación hablo de la ausencia de la misma en todas las decisiones del gobierno, la construcción de un parque, los recortes presupuestales, las reformas electorales, etc.

La deliberación pública es un requisito de nuestra democracia, y más de la modernidad. Si no hay debate no hay buenas decisiones, si no hay debate no hay pluralidad y sobre todo si no hay debate no se consideran otras voces, se toman decisiones unilaterales, autoritarias y muchas veces erróneas. Una de las soluciones para crear una cultura política madura y democrática es sin duda promover debates en la televisión pública y evitar el pretexto del tiempo aire: el tiempo del Estado dedicado a spots debería dedicarse a debates semanales en diferentes localidades, con diferentes temas y dinámica de formatos. No se trata de debatir por debatir, se trata de debatir para intercambiar, para deliberar, para compartir ideas e intercambiar argumentos. ¡Abiertos al debate debemos estar todos!

carlosaguirre26[email protected] | @caguirrearias

 


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Carlos Aguirre

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