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Diálogo, aunque vuelen los platos / Cinefilia con derecho

 

El mensaje fundamental del papa Francisco durante su visita en México es muy concreto y sencillo, en esa misma medida, maravilloso: dialoguen. Claro que abordó los temas trascendentales del país, como la corrupción, violencia, los desaparecidos, las violaciones de derechos humanos, y hasta, ya de regreso a Roma, el porqué no hubo una reunión con los familiares de los 43, así como la estupidez de Donald Trump que quiere construir un muro. Y sin embargo, en lo personal me quedo con su insistencia sobre el diálogo, tal vez por eso, previo a su arribo a nuestro país se encontró con el patriarca Kiril con el cual firmó una hermosa declaración conjunta, donde afirman “Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para ‘hablar… personalmente’ (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana”. En México, fueron tres sectores primordialmente a quien les insistió la idea de tender puentes: la familia, políticos y a la jerarquía católica.

A la familia. Durante su encuentro en Chiapas, su discurso fue conmovedor, lleno de amor y consejos para ese el núcleo básico de la sociedad, la idea de su vida interna no significa que no haya peleas, nada más falso que una familia perfecta, por el contrario, “es conveniente que de vez en cuando discutan y que vuele algún plato, está bien. No le tengan miedo. El único consejo es que no terminen el día sin hacer las paces porque si terminan el día en guerra van a amanecer ya en guerra fría y la guerra fría es muy peligrosa en la familia porque va socavando desde abajo”.

A los políticos. Los atajó directo, les recriminó fuertemente en su mensaje la necesidad del bienestar material de todos los mexicanos, el que sólo unas élites tengan acceso es lo que ha provocado nuestra crisis en todos los sentidos: “la experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e, incluso, el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”.

A la jerarquía católica. Si Bergoglio ya había sido duro, con sus propios colegas fue implacable. Por principios de cuentas oró frente a la tumba de Samuel Ruiz, una reivindicación de aquel personaje vilipendiado por algunos sacerdotes mexicanos. A los obispos les espetó: “si tienen que pelearse, peléense, si tienen que decirse cosas, se las digan, pero como hombres, en la cara y como hombres de Dios, que después van a rezar juntos, a discernir juntos y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón”.

Si juntamos todas estas disertaciones, tenemos una clara idea del diálogo como mecanismos para tender puentes a que se refirió durante toda su visita su santidad, hay tres requisitos o pasos fundamentales para que un debate no sea vano, sino que construya: 1. Se discute de frente, a la cara; 2. Las interlocuciones no pueden ser monopolizadas por unos pocos privilegiados; y, 3. Al final del día, hacer la paz.

Hay una serie interesante sobre la vida de su santidad, Francisco, El Jesuita (2015) filmada en flashback entre los inicios de su papado y pasajes fundamentales de su vida privada, mezcla la ficción, el documental y falso documental, dividida y estructurada en cuatro capítulos que no tienen desperdicio, se centra en especial en su pastoral enfocada y enfrentada a los retos de crear acuerdos, unir pensamientos, terminar con los conflictos, ya sea buscando el acercamiento de EEUU y Cuba, la unión de palestinos e israelíes, o la tolerancia eclesiástica para divorciados y gays. Sin duda el gran legado que nos deja en México es que hay mucho por hacer al amparo del diálogo: “La noche nos puede parecer enorme y muy oscura, pero en estos días he podido constatar que en este pueblo existen muchas luces que anuncian esperanza”.

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Rubén Díaz López

Rubén Díaz López

1 Comment

  1. gustavo
    28/02/2016 at 19:13 — Responder

    Gracias Rubén por la buena crítica de la Miniserie El Jesuita , qué te parecimos los actores?

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