Opinión

¿Será lo mismo el zorro sin botas, que el bronco con broncas? / Reflexio semanero

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No ha llegado a su primer semestre el gobierno “independiente” del ingeniero  Jaime Rodríguez Calderón, mejor conocido como “el Bronco”, en el próspero estado de Nuevo León, cuando ya tuvo su lamentable prueba de sangre; prueba que no supo afrontar inmediatamente y que tardó en salir a dar la cara para dar una explicación con cifras erróneas de la matanza en el ya caduco centro penitenciario que por cierto se encuentra en plena ciudad a un costado de la línea del metro de la colonia Topo Chico, y peor aún, la venganza de algunos medios de comunicación, como es el caso de Televisa, que le está cobrando factura por el trato que recibió de “el Bronco” cuando éste era candidato a la gubernatura. Esta semana el grupo televisivo comandado por Emilio Azcárraga mediáticamente lo ha linchado y criticado de tal manera que ni con la bendición del papa Francisco, que anda en nuestro país en su primera visita a México, ha podido salvar de la crítica y los ataques en contra del regio gobernante, y es que en las notas y reportajes se entrevista a los familiares de reos y presas de ese penal lleno de broncas en una actitud de cólera, denostación y reclamos por la tardía intervención de las autoridades policiacas ante la masacre iniciada la noche del pasado miércoles y sofocada hasta la mañana del jueves con los funestos resultados que conocemos y que hoy ponen nuevamente en primeras planas nacionales e internacionales al famoso “Bronco” y a su gabinete; pero ahora no por el histórico triunfo electoral, sino por el lamentable número de víctimas de este sangriento hecho; era de esperarse que un penal estatal que se ha caracterizado por ser violento (ya un motín en el año 2011 dejó un saldo de más de 30 muertos), con un alto índice de corrupción y con un hacinamiento que sobrepasaba en más de un 25% su capacidad y en donde están en convivencia narcos, asesinos, violadores, enfermos mentales y hasta perros. Era cuestión de tiempo para que la bomba explotara, ésta se incendió con el asesinato de un líder del grupo delictivo de la última letra en el noveno mes del año pasado, el día 27 de septiembre, para ser exactos, era cosido a puñaladas el delincuente conocido con el apodo de “el Fresa”, justo un mes antes de que iniciara su gestión “el Bronco”.

Una constante del linchamiento televisivo es que se le cuestiona por parte de sus representados que desde que asumió el cargo como gobernador se la ha pasado en precampaña promoviendo con recursos económicos, comerciales en las redes sociales y con visitas a los candidatos “independientes” en los estados en donde habrá de celebrarse elección para renovar los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, para muestra, hay que recordar el caso de Aguascalientes con su visita al rancho de Gabriel Arellano (candidato “independiente” con una trayectoria priista y con cargos públicos otorgados electoralmente a las siglas del partido que se atrevió a robarse los colores patrios para estamparlos en su logotipo) el día de la comilona con motivo de la fiesta de los tres Arcángeles, esto con la idea de permear en la población de que la figura de independiente puede ser la carta fuerte  para la sucesión del recién matrimoniado religiosamente con “la Gaviota”, el actual mandatario priista Enrique Peña Nieto,  el Bronco (“hecha ‘o pa´elante” ya sin su “cuaco”), sigue pensando que aún está en campaña, evadiendo realidades y ha dejado en manos de terceros las decisiones que hoy tienen en problemas muy serios a la población del estado de Nuevo León y más en la Ciudad de Monterrey en lo que respecta a la seguridad pública; ¿ya se le olvidaría los dos atentados que sufrió cuando era presidente municipal priista del municipio de García, Nuevo León (2009-2012), o de cuando siendo diputado priista en el Congreso del Estado (19997) exigía a las autoridades municipales y estatal que se adhirieran al plan de lucha que buscaba erradicar la corrupción y combatir al crimen organizado; y antes como legislador federal priista (1992) exigía al gobierno salinista un plan y recursos económicos como apoyo para las mejoras en los penales de Cadereyta y de Topo Chico en su estado natal?

Si la memoria no me falla, una historia similar ya la habíamos vivido antes, un zorro ranchero barbón y con cintos piteados, hebillas con su apellido y de botas de charol, ranchero dicharachero, gerente de una importante compañía refresquera que lo despidió por motivos nunca explicados, diputado federal por el PAN (1988), personaje del que se sabe que padece de serios problemas de trastornos mentales, empresario venido a menos, y actualmente férreo promotor de la legalización de la mariguana (me imagino que el brócoli es de menor consumo y menores ganancias que la droga que hoy pretende producir); candidato al que le hicieron de agua su triunfo en Guanajuato en la elección de 1991 año en el que el gobierno salinista inauguró la relación PRI-AN con la famosa “concertacesión”, entregando al panista Carlos Medina Plasencia la gubernatura y así obligar al PAN a que avalara el sexenio emanado del fraude electoral más conocido en nuestro país el de 1988; Vicente Fox Quezada, el bronco de Guanajuato que buscó por segunda ocasión la nominación de su partido el PAN a la gubernatura logrando el triunfo contundente en la elección del año 1995, al día siguiente de su toma de posesión dejó encargado el changarro y junto con los “amigos de Fox”, liderados por su ahora examigo Lino Korrodi, iniciaron una campaña intensa para lograr la nominación a la Presidencia de la República en el año 2000.

Dejó su estado en manos de su gabinete, mismo que no supo gobernarlo al dejar que las inversiones se cayeran, que el campo del hermoso estado guanajuatense, cuna de la independencia, sufriera un deterioro por falta de apoyos, ciudades como León, Salamanca e Irapuato se inundaran de delincuentes, y lo peor, permitió que su ahora esposa Martha Sahagún tomara el control del Poder Ejecutivo y con esto enfrentar a los miembros de su mismo partido en el asunto de las designaciones a alcaldes y diputados, y todo por andar en precampaña. En aquellos años hubo un verdadero motín político en aquel estado, con una división muy grave, tan grave que ningún miembro del gabinete del señor Fox, a excepción del secretario de Salud (que a la postre busco fallidamente ser gobernador del estado), era de su natal Guanajuato.

Sin duda la gente se dejó llevar por el hombre que prometió un changarro y un “bochito” para cada familia, el que llamó a su contrincante Francisco Labastida Ochoa “chaparrito, mariquita y mandilón”, el que resolvería en 15 minutos el asunto de Chiapas y desaparecería al EZLN, envalentonado habló de un crecimiento anual del 7% del PIB pero ya en el gobierno y sin sus famosas botas de charol no supo qué hacer; bueno sí, fue el primer presidente que dejó escapar a Joaquín Guzmán Loera alias “el Chapo” del penal de Puente Grande en el estado de Jalisco y sin necesidad de amotinamientos, además sólo le cumplió los caprichos a su “pareja presidencial” Martha y los hijos de Martha que dejó abusaran del poder para enriquecerse, y de las obras realizadas recuerdo que en el rancho de San Cristóbal mandó hacer una oficina réplica de los Pinos para sentirse presidente por el resto de su vida, era demasiado prozac lo que tomaba y no dudo que eso lo dejó en ese sueño…

Groseros, ocurrentes y protagonistas, iguales en esencia y actitud nos obliga a tener la película en nuestra mente de quienes nunca gobernaron y se la han pasado en el poder como si estuvieran en campaña, prometido, retando y a su vez descuidando los quehaceres gubernamentales para los que fueron electos por 6 años y no por medio mandatos, por eso y más yo sí creo en los verdaderos candidatos independientes, así, sin comillas, porque los tránsfugas de los partidos que se hacen pasar como tales están demostrando que sólo buscan el poder político sin saber que éste es para servir y no para servirse.

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