Opinión

Ciudadanos del nuevo paradigma para políticos del siglo pasado / Política For Dummies

Por muchos años, e incluso algunos aún creen que así debe ser: los políticos han monopolizado la política. Ellos nos han hecho creer y se han hecho creer a sí mismos que son los únicos que pueden hacer política, son los únicos que pueden trabajar en el gobierno, son los únicos que pueden decidir sobre los asuntos públicos, son los únicos que pueden saber hacia dónde va el presupuesto, son los únicos que pueden decidir en qué gastar el dinero público, son los únicos que pueden saber sobre su enriquecimiento ilícito, sobre sus conflictos de intereses, sobre el sentido de sus votos en los espacios legislativos o sobre la intención de sus iniciativas.

Los políticos, (y los llamamos políticos porque ellos mismos se adueñaron del término, sin embargo los políticos seríamos todos) creen que los ciudadanos solo tienen el poder de decidir sobre sus cosas; la escuela de sus hijos, la ruta al trabajo y otras decisiones de orden personal. Los políticos han creído y crecido en el paradigma del monopolio de la política. Por eso mecanismos como pedirles que publiquen su declaración patrimonial, fiscal y de interés es invadir terreno que no les corresponde, según ellos.

Habrá que decirle a los políticos (y lo estamos haciendo) que no son dueños de nada, que la información pública, que toda acción de gobierno, toda decisión, debe hacerse del conocimiento de todos los ciudadanos, en un formato abierto, accesible, manipulable y reciclable. Porque la información no es suya; todavía hay gobernantes y políticos que no lo entienden, que piensan que se pueden reservar la información de la construcción de una línea del metro o del tren ligero porque puede afectar el desarrollo de la obra, habrá que decirles que lo que se está afectando es a millones de ciudadanos.

Todavía hay gobiernos y políticos que creen que los ciudadanos que solicitan información son unos rijosos, rojillos y hasta comunistas. Que les preguntan de dónde vienen, a dónde van o quién los mandó, que piensan que todo se trata de asuntos electorales. Todavía hay políticos que creen que se pueden quedar en su cargo toda la vida, ir y volver a la Cámara de Diputados, brincar a la de Senadores, ser alcalde y regresar, sin tener un solo mérito más que el de la lealtad partidista.

Lo peor, y reconozco al escribirlo, es que todavía hay ciudadanos que creen que las cosas deben seguir funcionando así, todavía hay ciudadanos que creen que la única manera de participar es el voto, todavía hay quienes creen que los votos se deben comprar y le ponen precio al suyo, todavía hay quienes creen que se tiene que votar por el mismo partido sin importar las propuestas, la calidad moral o trayectoria del candidato. Todavía hay ciudadanos que creen que su participación no cambiará nada y peor aún hay ciudadanos que desconfían de las autoridades, que no creen en la democracia (solo el 19% lo hace), que piensa que las cosas van a seguir igual y no hacen nada.

Pero también hay otros que creemos que las cosas pueden ser como deberían ser y luchamos por ellas, sí, cada vez somos más.

Cuando escucho a políticos, gobernantes y funcionarios públicos sus argumentos para no hacer su declaración de interés, patrimonial y fiscal porque están protegiendo su seguridad o porque esa información no le incumbe a los ciudadanos o porque tienen miedo a represalias, pienso y les digo: ojalá tuvieran el mismo miedo a cometer delitos, a ser corruptos, a endeudar al estadio, al municipio o a la nación. Ojalá tuvieran el mismo miedo a asignar obras a sus amigos o familiares sin ningún concurso, o a enriquecerse de manera ilícita o a construir una Casa Blanca.

Ojalá ese mismo miedo les entre en el momento de los moches, de los maletines llenos de dinero, de los paraísos fiscales, o del desvío de recursos a las campañas políticas. Señores: están frente a una ciudadanía naciente y creciente que exige políticos del siglo XXI, no políticos del siglo pasado. La idea en el fondo y lo que buscamos es hacer pedagogía en la transparencia, participación ciudadana y en la manera de hacer política. Es complicado, casi imposible, pero arrieros somos.

Las 3 declaraciones buscan eso, cambiar la mentalidad de los gobiernos, un trabajo imposible, ese cambio de mentalidad, ese entender que no se trata de servirse sino de servir, que el ciudadano manda y que cuando el ciudadano se equivoque el funcionario puede evidenciar también. Como lo dije, las 3 declaraciones, la #Ley3de3, busca que tanto los políticos como los ciudadanos piensen que las cosas pueden ser como deben ser, no como los políticos quieren que sea.

Lo peor que nos puede pasar es que con la clase política del siglo pasado seamos ciudadanos del siglo pasado: pasivos, conformistas y negativos. Esos políticos del antiguo paradigma necesitan a ciudadanos del nuevo paradigma que utilicen las nuevas tecnologías, que innoven, que exijan, que firmen peticiones virtuales, que salgan a la calle a pedir firmas para la ley 3 de 3, todo esto con la finalidad de controlar, sancionar y exigir a los que por muchos años han monopolizado la política.

 

@caguirrearias


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Carlos Aguirre

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