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Crecer, ¿para quién? / Ciudadanía económica

En el artículo publicado aquí la semana pasada, ofrecí realizar una descripción de las oportunidades que se presentan para impulsar la economía de Aguascalientes y mejorar su situación financiera presupuestal ante el difícil panorama que se prevé a futuro. La primera de estas vertientes de oportunidad es la de promover la actividad empresarial y emprendedora orientada a generar y retener ingresos en el estado en beneficio de la población. Detallo a continuación la razón por la cual me parece necesario aprovecharla.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Aguascalientes es uno de los más dinámicos de nuestro país. Los datos dados a conocer por el Gobierno del Estado, con base en información proporcionada por entidades federales y autónomas, reflejan un fuerte crecimiento en el valor de la producción estatal, impulsados principalmente por el crecimiento de las actividades de la industria manufacturera, la minería y el comercio. Entre los años 2010 y 2014 el PIB de la entidad creció en promedio 5.9% anualmente, dinamismo que es prácticamente más del doble del que se refleja a nivel nacional y se calcula que el crecimiento del año 2015 alcanzó una cifra cercana al 6.5%. La desocupación decreció también en ese período. En la información que da a conocer el Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedec) en la actualización fechada el 10 de marzo de 2016 de su publicación Aguascalientes, Panorama Económico 2016, se señala que el índice de desocupación se redujo del 7% de la Población Económicamente Activa (PEA) en 2010 al 3.9% en 2014.

Entre 1999 y 2015 el estado de Aguascalientes, cuya economía total vale 16 mil 400 millones de dólares, registró una inversión extranjera directa (IED) de cinco mil 712 millones de dólares, de la cual el 38% fue de origen japonés. En el periodo 2011 a 2015 la IED fue de dos mil 22 millones de dólares y, además, las exportaciones realizadas por empresas radicadas en el estado, sumaron 27 mil 351 millones de dólares entre los años 2011 y 2014, siendo principalmente realizadas por la industria manufacturera.

Estas cifras dibujan una economía del estado de Aguascalientes robusta y dinámica, reflejando una decidida política pública de promoción para atraer inversión foránea. En ese sentido, es evidente que el propósito del gobierno estatal se ha cumplido y podría ser considerado como exitoso, por lo que sería lógico pensar que la siguiente administración estatal debería continuar por la misma senda. A no ser por algo que no se ha analizado a cabalidad desde el equipo gubernamental que este año estará por concluir su ejercicio.

A pesar de la inversión foránea mayoritariamente extranjera, el crecimiento del PIB y las exportaciones, el dinero que estos agregados económicos reflejan no permanece en Aguascalientes y, en consecuencia, no se ha visto reflejado en una mejora de las condiciones generales de vida de la población. Es más, tal parece que con esta política pública de promoción industrial, sale del estado más dinero del que entra ya que el dinero de la IED no entra al estado y las exportaciones se llevan al bolsillo de las empresas exportadoras la riqueza generada.

Entre 2005 y 2015 el ingreso promedio de los habitantes de Aguascalientes ha caído 11.6% en términos reales. Entre 2011 y 2015, años de la administración gubernamental del estado que terminará a finales de este año, los ingresos promedio de la población han caído 6.4%, conforme a cálculos realizados con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (Enoe que realiza el INEGI.

La caída en los ingresos reales de las personas se debe a que actualmente más del 73% de las personas perciben a través de su ocupación el equivalente a menos de tres Salarios Mínimos Generales (SMG), cuando al inicio del sexenio el 69% de las personas ocupadas percibían ingresos de este nivel. Y a que ahora la cantidad de personas que perciben ingresos altos, superiores a los 5 SMG, es igual a dos tercios de aquellas que entonces registraban ese nivel de ingresos.

Actualmente hay casi 20% más personas ocupadas como trabajadores subordinados y 18% menos personas ocupadas en autoemplearse y trabajar por cuenta propia. La disposición emprendedora de los aguascalentenses se está debilitando, lo cual es síntoma de una economía local débil ya que la gente prefiere emplearse, evitando así el riesgo que implica un emprendimiento.

El empleo crece y los índices de desocupación bajan, pero eso no significa ni una mejoría en las condiciones de trabajo como tampoco una mejor compensación por ello. Y una disminución en estos aspectos denota una menor calidad de vida. De entre quienes están empleados realizando un trabajo subordinado, sólo el 52% tiene contrato de base, planta o por tiempo indefinido, el 28% no tiene prestaciones y el 34% no tiene, como prestación laboral, acceso a los servicios en instituciones de salud. Entonces, ¿para qué sirve que el PIB crezca, que haya tanta inversión y tantas exportaciones, si la calidad de vida de las personas no mejora?

Este resultado de la política pública es un llamado a reevaluar lo que se hace y cómo se hace. Resulta de imperiosa necesidad complementar la política de promoción de la inversión foránea con acciones de defensa del trabajo digno y promoción de otro tipo de inversiones que dejen en la entidad más dinero del que sacan.

Dignificar el trabajo habrá de ser un propósito de política del gobierno en coordinación con el sector empresarial. Y en adición a ello, reactivar la economía local incentivando el consumo de lo elaborado localmente y atraer otro tipo de inversiones que provoquen derrama económica en el estado. Eso no es tan difícil, eso es lo que durante décadas se hizo para que se diera el llamado “milagro mexicano”, lo que sucede es que, con el neoliberalismo, pasó de moda.

 

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José Luis Gutiérrez Lozano

José Luis Gutiérrez Lozano

1 Comment

  1. José Chavira Carrasco
    16/03/2016 at 09:25 — Responder

    Excelente artículo.
    Faltó agregar la descomposición social debido al miserable salario, delincuencia doméstica y organizada en incremento.
    Pero eso si tenemos “PROGRESO PARA TODOS”.
    Y con ACOMPAÑAME vamos a empeorar, ACOMPAÑAME pero para morirme de hambre y si su salario fuera igual al mio de 650 pesos a la semana. Verdad que ese será su salario, y yo acompaño.

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