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El ejército Iluminado, mera coincidencia / Alegorías Cotidianas

 

Imaginemos un país gobernado por personas sin estudio alguno o bien sin sentido común, nada que no se haya visto antes o que hubiéramos escuchado en las noticias nacionales o internacionales.

Todos en algún momento nos quejamos de nuestros gobernantes y nos preguntamos qué pasa con ellos, sin que ninguno se atreva realmente a hacer algo por salir de la crisis. Los políticos pueden argumentar que hacen todo lo posible para que el país salga adelante, por ello promueven iniciativas absurdas y poco prácticas para beneficiar sus bolsillos, claro está.

Ya no hay héroes nacionales ni personaje alguno que actué de buena fe, como esos que iniciaron la independencia o la revolución, ahora todos siguen un mismo propósito y un sólo interés ególatra, el poder y el dinero.

Para ser rico o millonario en México la manera más fácil de lograrlo es iniciarse en la política, conseguir un padrinazgo que otorgue un buen hueso y asirse de él sin soltarlo pase lo que pase, y eso es decir poco pues entre la palabra y el hecho hay una gran diferencia pues no soltarlo significa ser acusado de lavado de dinero, suplantar una identidad y pasar año nuevo con un narco, enfrentar al fisco en un país donde sí funciona su sistema tributario, crear una presidencia alterna y peor aún seguir los pasos del Peje para lograr ser gobernador. En resumen ser político en México conlleva muchas responsabilidades, engaños, trácalas y delirios de grandeza lo que provoca una nula oportunidad de lograr un héroe nacional, de esos que enderezan entuertos, donan el dinero de su campaña para el pueblo y nombran las cosas tal cual son como José Mujica.

En fin, sin posibilidades de que Don Quijote o José Mujica nos salven, a México sólo le queda refugiarse en la literatura para leer a esos personajes que nos hacen suspirar y creer en un futuro próspero y certero. Sin embargo, la realidad de la literatura mexicana es que estamos invadidos por la literatura gringa así el mayor número de lectores se siente atraído por los best sellers o las novelas de películas, esos melodramas escritos hechos productos hollywoodenses donde ya sabemos que no muere al final y será un éxito en las librerías y en taquillas.

La literatura mexicana, así como la política, no está en crisis es sólo cuestión de cambiar la perspectiva de nuestros paisanos para que lean a sus compatriotas y se amplié su imaginario colectivo. Recordemos que sin un sentido de pertenencia no hay un concepto individual de nación.

Sin héroes nacionales y un pueblo que pide la renuncia del presidente por su actuación tan poco brillante volquemos nuestros ojos a la plácida lectura de David Toscana, un extraordinario novelista mexicano que hace olvidar a cualquiera las penas producidas por el aumento de la gasolina, el desempleo o cualquier cosa que aqueje al país, sin duda alguna la lectura del El ejército Iluminado es la mejor medicina para tan grande pena nacional.

Imaginemos que un grupo de retardados tratara de conquistar, en nuestra época, la parte del territorio nacional que Santa Ana cedió a los estadounidenses en 1848, una osadía tan grande como para coronarlos y que sin duda alguna nos mantendrá como lectores al filo de las letras entre las lágrimas, la risa y la desesperación por la absurda manera de actuar ante las vicisitudes en la realidad.

Matus, nuestro personaje principal, es la cabeza del plan, éste a su vez es seguido por  cinco chicos con capacidades diferentes, el conjunto encabeza la proeza de entrar a Estados Unidos y apropiarse del territorio nacional perdido. El reto no es el caminar desde Monterrey hasta tejas sino sobre pasar sus deficiencias intelectuales para llegar al Río Bravo pasarlo y una vez en tierra gringa recuperarlo todo.

Matus se concibe como el héroe de su propia historia y de la nuestra quien, de cumplir su meta, podría librar su propia batalla contra los estadounidenses quienes le robaron una medalla olímpica.

La lectura de El ejército Iluminado es fabulosa, una novela fresca y original que replantea las afrentas de una nación sin rumbo y dirigida con poco sentido común donde no se puede saber el resultado o éste es tan predecible que de antemano se sabe que la batalla se perdió antes de iniciar.

La construcción de los personajes y los problemas que viven por sus características es impecables, cada uno de ellos tiene un color sarcástico y humorístico tan particular que aunque no podamos creer lo que sucede a cada paso de su travesía no es posible dejar de leer y disfrutar su peculiar modo de ver la vida. Matus, el general de El ejército Iluminado es una figura heroica y fantástica que llena de nostalgia la batalla.

El ejército Iluminado es una excelente opción para tarde de lluvia con juegos de artificio incluida, uno de esos días en que no se tienen ganas de salir de casa y se antoja algo delicioso para leer y compartir, esta novela de David Toscana es completamente absurda y encantadora, de esas lecturas que uno siempre recuerda con una sonrisa y complicidad.

David Toscana es un autor mexicano que merece la oportunidad de ser leído y promovido. Vale la pena el ser rescatado de las vitrinas de las librerías para llevarlo a casa conocerlo y disfrutarlo, claro está que cualquier parecido de alguno de los personajes de El ejército Iluminado con un político actual es mera coincidencia.

 

Laus Deo

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Paula Nájera

Paula Nájera

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