Opinión

Se habla español (spanish speaking) / Enrique F. Pasillas en LJA

Entre 1950 y 1996 la población total de Estados Unidos de América creció más del 75%. En el mismo periodo, la población que llaman “hispana” o “latina” tuvo un impresionante e aumento muy por encima del promedio para otros grupos étnico-raciales. Así, para 2002, los llamados latinos o hispanos se convirtieron en la minoría más grande de los Estados Unidos. Los Ángeles es, por ejemplo, la segunda ciudad con más hispanohablantes (la mayoría mexicanos) en el mundo después de la Ciudad de México y el español es la lengua más hablada en Estados Unidos después del inglés. Es decir, que Estados Unidos es el segundo país del mundo con más hablantes de español después de México y muy por delante de España. Al ritmo del crecimiento actual, se espera que en 2020 los hispanos sean el 20% de la población total de ese país.

La población hispana ha aumentado especialmente en las zonas del sur y suroeste de Estados Unidos, lo que no es casual, puesto que antes de la guerra y del despojo territorial de 1848 toda esa región perteneció a México, de modo que muchos ciudadanos norteamericanos descienden de los miles de mexicanos que de un día para otro despertaron en otro país sin siquiera haber tenido la oportunidad de elegir.

Pero más allá de las razones históricas, lo cierto es que más de la mitad de los hispanos vive en California y Texas, y se ha comprobado la presencia de migrantes mexicanos en los 52 estados de ese país, donde siempre dominan sobre otros grupos hispanos.

Por su parte, el Centro Pew estima que hay más de diez millones de inmigrantes sin papeles. Los llamados “latinos” provienen de 19 países de habla española en Iberoamérica, más los españoles, a los que hay que sumar a los brasileños y portugueses, que no hablan español.

De manera que los censos cada 10 años son importantes porque reflejan información vital sobre los números que representan los hispanos dentro de la población total estadounidense, donde el mercado latino representa una tajada importante de la economía y la política de ese país, lo cual es especialmente relevante en tiempos políticos como los actuales, con campañas como la de Trump que basan su discurso en el odio y la marginación de lo extranjero y en especial de los mexicanos.

Desafortunadamente para Trump y sus seguidores, las proyecciones para 2050 dicen que uno de cada tres residentes en ese país será de origen hispano, que alcanzarían casi al 30% de la población de Estados Unidos.

Trump no es el primero en agitar las aguas sobre la creciente presencia hispana y previsiblemente tampoco será el último. Es un discurso provocador y demagógico, que triunfa en parte por el miedo que provoca entre los sectores más conservadores de la población “blanca” de ese país, cuya supremacía es cada vez más dudosa en el futuro si las proyecciones demográficas resultan acertadas. Pero no debería escandalizar tanto su amenaza sobre la construcción de un muro, pues Bush y Clinton, el esposo de esta señora que ahora quiere ser presidente, construyeron ya hace años durante sus gobiernos unos 2,000 km de muro que ya existe sobre la frontera con México, protegido día y noche, por tierra, mar y aire por unos 21 mil policías de fronteras (Border Patrol), lo que habla mucho más y mejor del talante de nuestros “socios estratégicos” y vecinos que mil discursos, pues entre otros daños graves esa doble valla fronteriza ha causado miles de muertes entre los migrantes mexicanos de 2005 a la fecha, casi siempre dejados a sus suerte por los sucesivos gobiernos mexicanos hasta hoy. Incluso el demócrata Obama, presidente por segunda vez gracias al voto hispano y a sus promesas de campaña, ha batido el récord histórico de deportaciones durante sus dos mandatos consecutivos y separado a miles de familias.

Es así como Los Estados Unidos “wasp” (white, anglo saxon and protestant) se vuelven cada vez más brown, hispanic and catholic. Ironías de la historia: la máxima potencia imperial del mundo, colonizada por sus protectorados, repúblicas bananeras, estados fallidos y ad-lateres iberoamericanos en menos de 100 años.

Post scriptum. Con el tono de las campañas políticas en Estados Unidos, es altamente probable que los votos hispanos definan la siguiente elección presidencial, como ya ocurrió en el segundo mandato de Obama. Con ese discurso de odio contra las minorías mayoritarias, Trump ya ha logrado dos cosas importantes para los hispanos en Estados Unidos: poner otra vez el tema de la regularización de miles de indocumentados en la palestra pública, y lograr además que todos los residentes que tienen derecho a la ciudadanía norteamericana accedan a ella y vayan a votar en su contra, si es que obtiene finalmente la candidatura republicana.

@efpasillas

 


Vídeo Recomendado


The Author

Enrique F. Pasillas

Enrique F. Pasillas

No Comment

¡Participa!