CulturaOpinión

Sobre el Día Internacional de la Mujer y la urgencia del diálogo / Disenso

El pasado martes 8 de marzo conmemoramos el Día Internacional de la Mujer. Es evidente que sigue habiendo posturas encontradas al respecto de cuál debería ser nuestra posición para un día así. Hay quienes señalan que es incluso un dejo machista que “las mujeres” tengan un día de celebración, parece, a su modo de ver, un gesto meramente condescendiente. Hay quienes, con un ánimo más conciliador o festivo, piensan que es una oportunidad para celebrar la mera condición femenina, basada en la inexorable valía que tiene la mujer en nuestra sociedad, esta postura indica que es un momento oportuno para el reconocimiento y el agradecimiento. Hay también quienes creemos, y ésta es la posición que yo suscribo, que es una oportunidad importantísima para hablar de las condiciones en que las mujeres se desarrollan en nuestra sociedad.

Hace apenas un par de semanas consternaba en redes sociales la noticia del asesinato de dos jóvenes turistas argentinas que vacacionaban en Ecuador: Marina Menegazzo y María José Coni de 21 y 22 años respectivamente. La noticia, que se volvió un tema de proporciones virales, ponía la llaga en un asunto que ya no puede soslayarse más: la posibilidad que una mujer tiene de desenvolverse con normalidad en el mundo sin que su condición le signifique un riesgo. Parece evidente, a la luz de la razón, que debemos de dejar de discutir sobre el cuidado que deben tener para sí mismas las mujeres, en el sentido de que de ninguna manera una mujer es copartícipe del riesgo por el mero hecho de ser mujer, elegir a dónde ir o la forma en que quiera vestirse. Parece incluso incómodo ahondar en este tema. Cada mujer merece vivir en un mundo en que sus decisiones acerca de su propia vida no supongan un riesgo. Debemos, también, entender que esto no es más que un perogrullo: no se trata de concesiones, no se trata de permisos, no se trata de privilegios: estamos hablando pura y llanamente de derechos humanos.

En una terrible ironía que no hace sino dejar en claro la urgencia por erradicar la violencia hacia la mujer, el mismo día 8 de marzo, Andrea Noel, una periodista independiente, sufrió un asalto sexual a plena luz del día en una colonia céntrica de la Ciudad de México. Además del terrible episodio, la asquerosa reacción en redes sociales, que no merece la pena ni siquiera reproducir, nos echa en cara la deplorable realidad en la que vivimos. Un país que, más allá de tener normalizada la violencia hacia las mujeres, además reprocha sus derechos e independencia.

Entre 2013 y 2015 casi seis mil 500 mujeres fueron asesinadas en nuestro país. El feminicidio ha aumentado en un 46% en los últimos cuatro años (¡y aún hay quienes se tientan para tipificarlo como un delito autónomo!). Esta realidad, si bien tal vez no con ese grado de virulencia, no es ajena a nuestro estado: el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México pone de manifiesto nuestro índice de desigualdad de género: con un ratio de 0.474, Aguascalientes se encuentra por encima –en desigualdad- de la media nacional (0.393), de la de Latinoamérica y Caribe (0.419) y, más cerca de la frontera de las condiciones del África Subsahariana (0.577) que de las de Europa y Asia Central (0.280).

A raíz del día de la mujer compartí un vídeo en donde muestro mi punto de vista sobre lo que creo que debe ser nuestra aspiración mayor: en resumidas cuentas, entender que los derechos humanos son innegociables e irrestrictos para las mujeres. Da pena tener que ser enfático en ello, lo confieso. En respuesta a esa publicación, una artista de la ciudad me compartió una crítica mordaz: ese meme que tal vez ya usted, lector, conoce, donde se mira la icónica viñeta del Frankenstein de James Whale; aquella donde María, una pequeña niña, dialoga en cuclillas con el monstruo al pie de un lago. El meme se completa con las siguientes líneas: “–Creí que eras un monstruo, pero eres tierno y sensible… –Es que estoy en campaña electoral”. Entiendo el chance fácil y las amplias sospechas que solemos tener para quienes ostentan un puesto público. Sin embargo, ese comentario me dio ocasión de recordar una cápsula que grabé hacía justo 4 años, en el Día Internacional de la Mujer del 2012, en una editorial que tenía en Radio Bi, compartí orgulloso la cápsula pues es una muestra de que mis inquietudes como ciudadano han sido las mismas desde aquel tiempo y más atrás, cuando aún no tenía oportunidad de ser siquiera servidor público. También llamó mi atención la crítica hacia la persona y no la atención clara al mensaje: nunca supe si ella suscribía o no las ideas que había plasmado. Apenas la semana pasada llamaba en esta columna a dialogar, a abrirnos al debate respetuoso y a buscar, incluso en el disenso la oportunidad de intercambiar puntos de vista para mejorar los propios.

Las próximas campañas suponen una increíble oportunidad de diálogo para quienes aspiramos a liderar la ciudad desde la alcaldía. Espero, en primer lugar, que la posibilidad de dicho intercambio sea franca y frontal (en el mejor de los sentidos, desde la lealtad y el respeto). También que exijamos, en su debido tiempo, que se externen las políticas puntuales con las que habremos de comprometernos para esta lucha que ya no puede dar tregua. La empatía facilona funciona bien para la búsqueda del mero voto, pero lo que estará en juego es la posibilidad de cambiar, por fin, desde nuestra realidad, las condiciones de las mujeres y ser una ciudad que dé el ejemplo a nivel nacional, de mostrar que quienes aspiramos a ese honor, tenemos una agenda sólida y clara y que esta agenda debe ser respetada y fortalecida por quien sea que el juicio popular decida impulsar. Solamente este tema justificaría el estricto escrutinio de los y las ciudadanas de Aguascalientes. ¿Qué ha propuesto cada uno? ¿Cómo se respalda su agenda? ¿Cuáles son las manifestaciones públicas que se han hecho al respecto? El compromiso ciudadano no puede ser menor. Que la sospecha sobre las imposturas por tiempos de campaña se despeje con información, cuestionamientos, exigencias y diálogo, mucho diálogo. Porque ése es el nivel de política que nos merecemos.

/alexvazquezzuniga

The Author

Alejandro Vázquez Zuñiga

Alejandro Vázquez Zuñiga

No Comment

¡Participa!