OpiniónSociedad y Justicia

Feminismo y hombres / Piel curtida

A diferencia de la marcha de Versalles de la Revolución Francesa, el Batallón de Mujeres de la Revolución Rusa o del movimiento de las Madres de Plaza de Mayo, miles de mujeres tomaron las calles y cimbraron México para gritar por ellas mismas, denunciar la violencia a la que se enfrentan diariamente, sin anteponer a sus hijos o sus parejas. Hicieron patente la primavera violeta, el movimiento #24A, y tal fue la conmoción que la reacción de los hombres no se hizo esperar. La gran oportunidad, el gran debate ya está abierto, enardecido, expuesto, pero no se puede ni se debe olvidar que las mujeres son las primeras y las más afectadas por las violencias machistas, y más allá de pensar en que deben ser defendidas, los hombres deben dejar de violentarlas.

Algunas personas me han comentado que el discurso feminista puede ser asumido por hombres, pero aquellos que son disidentes, que además sean a la vista discordantes a la heterosexualidad, pues quienes son socialmente varoniles tienen mayores oportunidades y sufren menos ataques. Será que ¿sólo al ser visiblemente disidente, diferente, es posible tomar como propia una postura en favor de la equidad con miras hacia la igualdad?, ¿los hombres no pueden asumirse como feministas?

El feminismo, ya sea como activismo, teoría o postura sociopolítica, busca visibilizar el escenario de inequidad y violencia a la que se enfrentan las mujeres frente a los hombres a causa de las circunstancias socialmente asignadas por la división sexual. Sin embargo, esta separación de privilegios va más allá de los sexos, pues abarca las diferencias entre lo masculino y lo femenino. Las mujeres sin duda han sido las más afectadas y agredidas pues encarnan la feminidad, por lo que incluso algunas masculinas y/o lesbianas son mayormente atacadas, doblemente estigmatizadas.

Durante el día previo a la marcha nacional contra las violencias machistas, múltiples mujeres con acceso a medios sociales compartieron historias con el hashtag #MiPrimerAcoso, y diversos hombres, algunos sin conocer el trasfondo de la dinámica y otros a manera de burla, publicaron relatos en los que se describieron acosados por mujeres, por niñas durante la etapa infantil. ¿Alguno de ellos podría hablar de otro caso siendo adulto?

Si bien todo acoso debe erradicarse, es preocupante la forma en que algunos trataron de minimizar la realidad a la que se enfrentan las mujeres. Mientras algunos varones escribían que de niños alguna compañera o vecina les intentó besar o les besó, las mujeres hablaban de intentos de violación, tocamientos, exhibición de masturbaciones. El primer caso obedece a replicar lo que observamos en lo cotidiano, ensalzado por diferentes productos mediáticos, lo que nos habla la sociedad aún antes de la pubertad: buscar una novia o novio, al cual se besa, con el que después se puede contraer matrimonio y tener hijos; pero en el segundo se evidencia la forma en que la mayoría de los hombres se han instruido: que pueden utilizar, tocar y realizar prácticas eróticas con las mujeres sin su consentimiento, pues al final terminarán ofuscadas, temerosas y ellos en la impunidad. No, no hay parámetro de comparación. Se puede reconocer que algunas mujeres, las menos, han ejercido acoso callejero contra algunos hombres, pero ¿qué tipo de hombres?, ¿con el objetivo de goce o para avergonzar?… en su mayoría las víctimas han sido homosexuales.

Sí se puede hablar del acoso contra varones, pero es ejercido por otros hombres contra aquellos que parecen distintos, quienes se muestran más “tranquilos”, no violentos, no lascivos, los que rehúyen a los comentarios sobre la chica “buenota”, contra quienes su expresión corporal parece más fina o delicada para los agresores, observan algo femenino en un cuerpo que, consideran, debería ser totalmente viril, por lo que lo feminizan al hacerlo objeto de acoso sexual o callejero, de manera similar al que se practica contra las mujeres. Y de nueva cuenta los homosexuales son en su mayoría los afectados, pero no todos, sino aquellos que según la visión machista se observan “incongruentes” a los cánones de su masculinidad.

Sin embargo, también los hombres, viriles, masculinos, se enfrentan a escenarios difíciles y peligrosos, pero a causa del mismo machismo reproducido, por ejemplo los accidentes laborales por falta de protección para no verse como “niñitas”, padecimientos por una vida sexual activa e impulsiva que parece ser exigida por los pares, peleas por el honor o simplemente entretenimiento. A pesar de ello, las mujeres continúan siendo las más afectadas y violentadas.

Durante los últimos años se ha consolidado el feminismo y las discusiones sobre las problemáticas de género, y varios hombres han brincado al argumentar que también padecen los roles socialmente asignados, sin embargo existe una diferencia entre la reflexión consciente y la burla irónica ante la violencia que ha sufrido y a la que continúa enfrentándose la gran mayoría de las mujeres.

Desde el momento en que una mujer reconoce la violencia ejercida contra ella y los escenarios de inequidad a los que se enfrenta, ésta asume una posición feminista aunque no sea activista. Sin embargo, el hacer consciencia de esta visión contribuirá a una mayor cultura de la denuncia, a impulsar la emancipación económica, a educar hombres y mujeres que reconozcan en los “otros” a un ser humano antes de ver una categoría como medida para ser tratado.

Los hombres necesitan del feminismo para mejorar su calidad de vida, disfrutar de la paternidad, reducir sus accidentes, agresiones y muertes, pero en especial para dejar de cobrar la vida de las mujeres, para posibilitar su pleno desarrollo. Si algunos varones hacen ironía de que también padecen por cuestiones de Género, en el momento en que reconozcan la violencia machista, abandonarán esos argumentos y se sumarán a la lucha por una sociedad equitativa para construir la igualdad de oportunidades. Será entonces cuando no se necesitará hacer separación entre el feminismo y las llamadas “nuevas masculinidades”, será entonces cuando nos reconozcamos como seres humanos sin ápices ni comillas.

 

[email protected] | @m_acevez


Vídeo Recomendado


The Author

Juan Luis Montoya Acevez

Juan Luis Montoya Acevez

No Comment

¡Participa!