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Se hace camino al andar* / Tlacuilo

La privilegiada personalidad intelectual y moral de Jesús Terán, sustentada en una esmerada educación que continuó cultivando diariamente en el transcurso de sus escasos 45 años de vida (de 1821 a 1866), le permitió consolidar una avanzada ideología humanística de corte liberal social que aplicó con notables resultados, a pesar de las condiciones adversas prevalecientes por las luchas intestinas entre los monárquicos que querían conservar sus privilegios y los que querían establecer una República representativa; disputas que propiciaron dos invasiones extranjeras de rapiña, funestas para nuestra nación.

Así y todo, el progreso que alcanzó Aguascalientes durante los ocho años en que desde diversos cargos su mano bienhechora aplicó medidas de vanguardia (de libertad y democracia en lo político; de desarrollo en lo económico y de justicia en lo social, muy particularmente en el ramo educativo) hizo que nuestro estado se destacara entre las entidades más avanzadas; y fue tal su distinción que fue llamado a ocupar carteras ministeriales, incluido el régimen de Benito Juárez, quien le encomendó la misión más importante y trascendente de su vida: la de apoyar la desesperada guerra de guerrillas que con las uñas sostuvo nuestro pueblo contra el ejército más poderoso del mundo, para evitar -por la vía diplomática- que el imperio francés se apoderara de nuestro país; le costó la vida, pero su eficiente labor contribuyó a impedir que la Soberanía Nacional tan costosamente obtenida durante la guerra de independencia, volviera a caer en las garras de otra potencia extranjera. Así pues, los mexicanos conservamos nuestra soberanía gracias, en gran medida, a la esforzada, hábil y patriótica labor de Jesús Terán.

Después de varios años de trabajar intentando encontrar la forma de aplicar en el siglo XXI la avanzada ideología que Jesús Terán aplicó en su época -que es vigente porque está basada en principios de validez universal- quienes participamos de alguna en esas actividades resolvimos crear la agrupación Amigos de Jesús Terán que deliberadamente no será constituida como asociación civil mientras nos sea posible.

Fines: El primero consiste en dar a conocer la vida y obra de Jesús Terán. El segundo en realizar, en la medida de nuestras posibilidades, la tarea de forjar ciudadanía, que es la conclusión a la que llegamos cuando tratamos de respondernos a la pregunta: ¿Cuál sería la tarea más importante que emprendería Jesús Terán si viviera en este siglo?

Medios: Nuestro lema a este respecto es: Aportamos trabajo, no dinero. Y en casi año y medio de servicio social con el que hemos obtenido buenos resultados, no poseemos bienes y tampoco ha ingresado a nuestra agrupación ni egresado de ella un solo centavo para conseguirlo; por tanto, no necesitamos llevar contabilidad alguna y al único que nos sentimos obligados a informar es al pueblo. Otro medio fundamental es la libertad, sobre todo de expresión; lo único que exigimos es que esa expresión sea respetuosa y lo único que no admitimos es la propaganda de partidos políticos y de credos religiosos, para mantener vigente otro de nuestros lemas: Por la unidad en la diversidad”.

En esta época en la que tanto se ensalza la tecnología informática, es en la que la humanidad se enfrenta, más que nunca, a la desinformación y la desorientación como armas utilizadas por quienes usurpan el control mundial, para enajenar las conciencias. Y una de esas armas es el pregón incesante de que nada puede hacerse sin dinero.

Con nuestra manera de proceder consideramos estar demostrando, con el ejemplo, que el pueblo -en especial el que de todo carece- puede organizarse sin necesidad de dinero. Enseñar esto es, para nosotros, forjar ciudadanía.

El pasado miércoles 6 apareció en el diario La Jornada, la noticia de que el exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México José Narro Robles había sido declarado doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca que fue -pocos lo saben- la madrina de la Real y Pontificia Universidad de México fundada en 1553, porque se estableció con sus estatutos.

En esa ceremonia, el Dr. Narro afirmó: “Un mundo sin ideales es un mundo sin ideas. Al nuestro le hacen falta… utopías para renovar la esperanza y fijar aspiraciones superiores…”.

Utopía. Así puede calificarse, sin lugar a dudas, el planteamiento de los Amigos de Jesús Terán: la idea de que el pueblo puede aprender a hacer conciencia de su poder para organizarse y resolver sus propios problemas mediante el cabal cumplimiento de sus obligaciones y el soberano ejercicio de sus derechos, sin necesidad de postrarse ante ningún becerro de oro.

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

[email protected]

 

* Fragmento del poema Caminante no hay camino, del sevillano Antonio Machado.


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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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