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¡A toda Madre! / Alegorías Cotidianas

 

En México, la madre es una figura importantísima en la sociedad. Nuestro país cuenta grandes matriarcados donde la voz y el voto es de la madre o de la abuela y no tanto de los hombres, hasta el machismo se les adjudica a algunas jefas de familia quienes por complacer a sus hombres los hacen atenidos y groseros.

Sin embargo, realidad, mito o mentira, la madre es el centro familiar a lo largo de este cuerno de la abundancia, tan importante es que hay un sinnúmero de festejos por su día. Empresas e instituciones como el INEGI invierten mucho por consentir a sus madres trabajadoras. Qué decir de la mercadotecnia: los descuentos, oportunidades y la vendimia se pone buena para consentir a las reinas de la casa.

No sucede lo mismo con el día del padre, pasa desapercibido en comparación a lo que se vive el 10 de mayo, grandes tiendas comerciales ofrecen buenas promociones, mas nada se compara con su contraparte femenina.

Con pocos o muchos recursos, se hacen comidas y los restaurantes se llenan cual catorce de febrero. Las escuelas practican festivales y las iglesias se ven llenas de niños uniformados con mamá de la mano para dar gracias por su día.

Tan importante es la madre para los mexicanos que su lenguaje está influenciado por su presencia pues nuestro español se enriquece con interjecciones donde de una manera u otra se exalta o se califica negativamente una situación.

Comencemos por las “mentadas de madre”, es decir, cuando uno dice una serie de groserías en contra de un conciudadano con el fin único e irrevocable de insultarlo y como la jefa de familia es lo más importante, entonces el sentido de la injuria se dirige a ella, para hacer rabiar al hijo de ésta.

Por otro lado, si la conversación sube aún más de tono y lo que se quiere ya no es sólo insultar, podemos amenazarlo con darle una “madriza” o pasar directo al hecho. El vocablo madriza, seguramente, proviene de los chanclazos, nalgadas y pellizcos que algunas madres desesperadas ejercen contra sus hijos cuando estos están de molones o en su plan insoportable.

Cuando un mexicano se siente contrariado por equis o ye situación, exclama un ¡qué poca madre!, es decir, la persona que ocasionó el sentimiento de disgusto no fue suficientemente aleccionado por su madre y ahora lleva a la práctica acciones ruines que no pueden ser nombradas de otra forma.

Cuando algún mexicano tiene un inconveniente mediano o grave inesperado, recurre al mundialmente conocido ¡en la madre!, seguido de las manos en la cabeza y la palidez en el rostro, lo que lleva a pensar que, si fuéramos niños de nuevo, nuestra mamacita nos recibiría con la chancla en la mano lista para enviarnos a dormir sin ver televisión.

Lo mismo ocurre cuando tenemos mucho tiempo trabajando en un proyecto y súbitamente algo ya no marcha bien, en ese caso nuestra exclamación es un ¡ya valió madre! lo cual indica que se descompuso, ya no funciona y se siente como cuando tomas las llaves del auto sin permiso, en la adolescencia, y chocas.

Ahora hablemos de los tamaños y las cantidades, por ejemplo los turistas se impresionan con la cantidad de feriantes que circulan en el perímetro del FNSM y más de alguno pronuncia “había un chingomadral de gente” lo cual en un lenguaje menos coloquial manifiesta que el número de personas que caminaban y disfrutaban en ese momento por los festejos era incontable y quizá, para sus ojos, incalculable.

En el mismo espacio, algunos feriantes tienen problemas y participan de algunas riñas, si el agredido sale perdedor puede aludir que su agresor será una madresota es decir, más grande que su mamá persiguiéndolo con chancla en mano en sus pesadillas. Por lo contrario, si resulta ganador, entonces puede tranquilamente contar que su contrincante era una madrecita como el 1.55 mts que mide su mamacita en la vida real, por lo cual era sencillísimo salir vencedor.

¿Y qué tal las interjecciones alusivas a los objetos? No sólo empleamos madresota o madrecita, según sea el caso, sino también algunas cuestiones no tan capciosas sino más bien prácticas el español usual de México como cuando con asombro preguntamos: y esta madre ¿qué es?, acompañado de una cara de rareza como esas que solemos poner cuando mamá nos explica algo puntualmente y nosotros sin entender nada tratamos de disimular poniendo cara de interés. Caso contrario cuando de manera despectiva la intención de la demanda cambia por un ¿esta madre qué?, es decir, no entiendo que es, me parece o cara o desagradable o poco funcional, o bien, petulante la actitud de quien porta la cosa en cuestión, como cuando mamá presume una nueva receta y nosotros, pequeños, tenemos ganas de hacer señas de que esa es un arma de destrucción masiva.

Una interjección que se ha hecho presente los últimos años es con madre y se usa para hiperbolizar algunos sucesos, por ejemplo, como la última película de Batman contra Superman, pegó con madre, lo cual refiere a que ésta fue muy vista y tuvo un éxito total en taquilla, así como cuando mamá tiene el triunfo al aventar la chancla y darle al hijo perseguido justo en la pompa con tal tino que hasta marcada le queda.

Los mexicanos somos conocidos por pasarla bien. En un sinnúmero de ocasiones, si nos preguntan cómo nos fue en vacaciones, la graduación, cita, etc.. y el resultado es positivísimo respondemos ¡a toda madre! refiriéndonos a que el evento estuvo genial y no tuvo igual así como nuestra madre no tiene comparación alguna.

Madre sólo hay una y es a ella a quien damos las gracias de enriquecer nuestra habla con esos vocablos tan particulares del español de México, por nuestra manera de expresarnos y por el uso de las interjecciones en su nombre somos reconocidos por todo el mundo.

Felicite y disfrute a su madre cada vez que quiera, pásenlo siempre ¡a toda madre!

Este martes 10 de mayo felicito a mi suegra, hermanas, tías, amigas, compañeras, alumnas; a todas las madres en mi vida y sobre todo a mi hermosa progenitora, Mami, te quiero mucho.

Laus Deo

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Paula Nájera

Paula Nájera

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