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Candidatos no registrados / Tlacuilo

Una opción pocas veces considerada por los electores que acuden a las casillas, es la del último espacio al pie de la Boleta Electoral que dice: “Si desea votar por un candidato no registrado, escriba en este recuadro el nombre completo.”

Quienes aseguran que no tiene caso ir a la casilla porque la única opción que nos dan es votar por los candidatos que nos imponen los partidos, evidencian su desconocimiento de la boleta electoral, que no se han molestado en analizar y descubrir el valor que tiene ese espacio para quienes desean ejercer su derecho al voto de una manera diferente a la usual.

Por otra parte, entre quienes conocen la existencia de ese espacio hay muchos que, si bien no confían en los partidos, tampoco lo utilizan con pretextos como éste:

¿Y qué seguridad tengo de que el nombre que yo escriba en ese espacio va a considerarse válido por quienes realizan el escrutinio de los votos?”

En relación con la validez del voto ejercido en favor de un Candidato no Registrado, hagamos un poco de historia:

Esta figura no es una ocurrencia; atiende a la garantía que se mantuvo casi inalterable desde 1857 en el artículo 35 de nuestra Constitución Política con el siguiente texto:

Son prerrogativas del ciudadano: 1.- Votar en las elecciones populares; II. Poder ser votado para todos los cargos de elección popular, y nombrado para cualquier otro empleo o comisión, teniendo las calidades que establezca la ley;…” Respetando este mandato, el antiguo Instituto Federal Electoral incluyó esa figura de Candidato no Registrado en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales.”  

La primera edición del Manual para Observadores Electorales (Octubre del 2005), decía lo siguiente en el párrafo relativo a Escrutinio y Cómputo: “Ambos escrutadores… cuentan y clasifican las boletas para contar los votos emitidos en favor de cada uno de los partidos políticos o candidatos (votos válidos) y los votos nulos. Se contará como voto válido la boleta en donde el elector marcó un solo cuadro con el emblema de un partido político o coalición o anotó el nombre de un candidato no registrado.” Hasta aquí, es claro que los votos emitidos para candidatos no registrados eran válidos, aunque con frecuencia nos encontráramos -como hasta la fecha- con escrutadores de casilla irrespetuosos que los anulan.

El hecho es que la posición del gobierno fue variando a este respecto con el inicio de las reformas neoliberales que el actual régimen atacó con furia destructora, en contra del interés ciudadano.

Por principio de cuentas, se deformó radicalmente la sección II del artículo 35 transcrito tres párrafos atrás, con un texto que contradice totalmente su esencia democrática: “Son prerrogativas del ciudadano: 1.- Votar en las elecciones populares; II. Poder ser votado para todos los cargos de elección popular, teniendo las calidades que establezca la ley. El derecho de solicitar el registro de candidatos ante la autoridad electoral corresponde a los partidos políticos así como a los ciudadanos que soliciten su registro de manera independiente y cumplan con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación;”

Con este enfoque y la transformación del IFE en INE (Instituto Nacional Electoral) en 2014, a pesar del avance que significaron los candidatos independientes, se recrudeció el autoritarismo al grado de que en una entrevista celebrada el 12 de Abril del 2015, un alto funcionario del INE declaró que la Constitución y la ley establecen el derecho de cualquier ciudadano a ser votado, motivo por el cual se ha incluido un espacio en la boleta electoral, a fin de que el elector tenga la posibilidad de poner el nombre. Sin embargo, aclaró que al momento de hacer el cómputo, la ley no considera válido este sufragio al momento de hacer el conteo final, aunque en el cómputo se registra el número de votos hacia la figura genérica de candidatos no registrados.”

¿Y de qué sirve que la leyenda continúe apareciendo en la boleta electoral si no va a tener validez alguna para efectos legales y prácticos? ¿Solo para aparentar que se respeta la Constitución?

Para obstruir cualquier rendija libertaria, el neoliberalismo es capaz de los actos más cínicos. Y continuará aplastando nuestros derechos si los ciudadanos, con nuestra pasividad, se lo continuamos permitiendo.

 

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

2016, año de Jesús Terán y Jesús Contreras

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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