Opinión

Crisis de representatividad / Política For Dummies

Vota a tus representantes, la democracia representativa, ya no nos representan, estos tres juegos de palabras se repiten mucho en el argot político, académico y mediático y las tres tienen razón. Pero no entendemos razones, solamente damos frases hechas y construidas, que se convierten en algún momento en lugares comunes, todos los periodistas dicen lo mismo sobre que el principal problema de México, es la impunidad, la corrupción y la crisis de representatividad, pues sí y eso ¿cómo se come?

Coincido, que un grave problema es la crisis de representatividad, pero no coincido con periodistas que lo lanzan desde una trinchera mediática, desde un espacio editorial que tampoco resulta ser tan representativo de los ciudadanos sino más bien al servicio de las élites. Cuando se habla de representación se habla  de muchas cosas y todas a la vez: “Sustituir a alguien o hacer de sus veces, desempeñar su función o la de una entidad”, “Ser imagen o símbolo de algo, imitarlo perfectamente” y “dicho de una persona o cosa que importa mucho o poco”.

Y estas tres definiciones extraídas de la conservadora Real Academia Española son aplicables a la política, así después entenderemos la crisis de representatividad multicitada.

En primer lugar, en un régimen democrático donde la ciudadanía es el gobierno, se necesita elegir personas que gobiernen porque no se puede gobernar cada quien por su lado, sin ninguna dirección y persiguiendo sus propios intereses. Así surgió la grandiosa idea de elegir a nuestros gobernante. Algunas teorías señalaban que el mejor gobernante era el más fuerte, porque así podía liderar en la guerra, otros señalaban que fuera el más inteligente, porque así sería audaz para negociar y otros una combinación de ambas, como Maquiavelo que así lo sugiere.

En ese sentido el gobernante se convierte en sustituto de los ciudadanos y hace las veces de gobernante porque los ciudadanos son millones y no pueden liderar un gobierno. Sin embargo, no se trata de una sustitución, se trata de una representación, se trata de que el gobernante llega porque los ciudadanos no pueden, pero los ciudadanos no dejan de gobernar, solo el representante hace las veces de gobernante, cuando esto falla hay una crisis de representatividad, cuando el gobernante gobierna sin hacer las veces de ciudadano sino haciendo las veces del representante de los intereses de una élite o de un partido político.

En segundo lugar, ser imagen o símbolo de algo; a los mexicanos los representan la bandera, el himno y el escudo nacional, además de otras características de la cultura popular que no quisiera mencionar para no sonar malinchista o nacionalista, según el humor de los lectores. Entonces los presentantes deben ser imagen o símbolo de los ciudadanos, así la crisis de representatividad es sencilla de explicar: no nos sentimos representados porque un diputado, con zapatos Ferragamo de más de cinco mil pesos, traje impecable, corbata, camioneta Suburban y dos personas de seguridad no se parecen en nada a un ciudadano de tenis, pantalón de mezclilla y playera tipo polo, o un obrero de botas, mezclilla deslavada, manos callosas y camisa de manga larga, o a una madre soltera con doble jornada laboral, traje sastre, tacones encajuelados y flats para manejar.

Para esos ciudadanos, que somos todos, nuestros representantes no nos representan, de ahí que algunos políticos hayan logrado el éxito siendo más personas y ciudadanos, sin corbata, de mezclilla y desaliñado como Enrique Alfaro. Por último: dicho de una persona o cosa que importa mucho o poco, no creo que podamos afirmar: “Los diputados representan mucho para mí”, o los diputados de manera inversa señalar: “los ciudadanos representan mucho para mí”. Pues nos equivocamos, para los representantes ese dicho “los ciudadanos representan mucho para mí” es muy  común, si a común le podemos llamar a algo que sucede cada tres años, o cada seis. Es ahí el problema más grande de representatividad, los diputados, senadores o gobernantes se interesan por los ciudadanos cuando están en campañas políticas, sin embargo toman una considerable distancia cuando ejercen el gobierno, se ha demostrado que los ciudadanos en gobierno son molestos para los representantes, lo mismo que el internet.

Dicho esto, los representantes no hacen las veces de ciudadanos gobernando, no se parecen a los ciudadanos y estos mismos no representan mucho para los representantes. En una frase está explicada nuestra crisis de representatividad, para revertirla debemos de generar mecanismos que involucren a los ciudadanos en el ejercicio de gobierno, debemos ejercer el voto de manera informada y conciente, uno de los factores que deberían definir nuestro voto es: ¿Qué tanto se parece a mí? Y por último por la misma vía electoral se debería castigar a los representantes que no les interese sus representados. Por eso, iniciativas como la ley 3de3, que castiga malos gobernantes o nuevos mecanismos de participación ciudadana, son necesarios, eso sería una solución para la famosa crisis de representatividad.

 

@caguirrearias

 


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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

1 Comment

  1. Alberto Eduardo
    16/05/2016 at 21:28 — Responder

    Como de Costumbre , muy bueno.

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