OpiniónSociedad y Justicia

Descentralización del poder monetario / Ciudadanía económica

Conforme se complica el ambiente en los mercados monetarios del mundo, el oro cambia de manos rápidamente, el dólar deja de ser la moneda más confiable para el  comercio internacional y surgen nuevos esquemas de muy alta tecnología de información que desplazan eficientemente los servicios bancarios tradicionales. A la necesaria formación en ciudadanía económica para remontar los vicios y fallas inherentes al sistema capitalista en su actual fase monopólica y depredadora, se presenta la urgencia de conocer nuevos cauces para sobrevivir al desmantelamiento programado del sistema financiero monetario y proteger el  patrimonio personal y familiar.

Cuando posteriormente a la 2 Guerra Mundial en Bretton Woods, las naciones vencedoras convinieron que el patrón oro sería referente para el respaldo de toda emisión monetaria, el mundo tuvo un acuerdo que permitiría evitar futuras guerras y propiciar un considerable incremento del comercio global. La certeza derivada de contar un con patrón de valor comúnmente aceptado, como lo es el oro, y con una moneda de uso generalizado, como el dólar, permitió la expansión de un solo sistema bancario en el ámbito mundial. Este sirve simultáneamente a la economía real -la del intercambio de bienes y servicios- y a la economía de la especulación  -la de los valores financieros intangibles- que sin darnos cuenta afecta nuestro cotidiano vivir. Hacia 1971, cuando con el surgimiento de los “petrodólares” se evidenció que la especulación había hecho crecer de manera explosiva la emisión monetaria sin respaldo alguno, el entonces presidente de los EUA dio marcha atrás a ese acuerdo  hecho casi un cuarto de siglo antes al cercenar la relación entre el valor del dólar y el oro. Años después, en 1999, alegando que esta ley restringía el desarrollo de la banca, el Congreso de los EUA abrogó la Ley Glass Steagal, vigente desde 1933 después de la Gran Depresión, que permitía controlar la especulación mediante la separación entre la banca de depósito (la que otorga préstamos para la producción, el comercio y el consumo) y la banca de inversión (la que especula en bolsa de valores).

A partir de entonces, en apenas diez años, la economía de casino permeó el sistema financiero-monetario mundial hasta que en el año 2009 el quebranto generalizado que afectó a casi toda la población del mundo occidental obligó a revisar a fondo el sistema.

Esa revisión no fue producto de la casualidad o resultado del trabajo de un grupo clandestino de economistas, investigadores y tecnólogos independientes. Es más, posiblemente fue promovida desde antes y en la sombra por una de las facciones que ejercen poder global de facto en contra de la otra. Pero este tema será abordado en otra ocasión. El desarrollo de la cadena de bloques como concepto central y la emisión programada y limitada de paquetes de información que ya pueden ser utilizados como medio de pago a nivel global y sin restricciones es actualmente un hecho incontrovertible e imparable que resulta necesario conocer y analizar.

Como se explicó en los artículos anteriores, el surgimiento de esos paquetes de información conocidos actualmente como criptomonedas, tienen en sus genes -si pudiéramos compararlo con un ser vivo- la cadena de bloques como su ancestro primordial, el Bitcoin.

La evolución del sistema monetario basado en la criptografía informática ha obligado al desarrollo de nuevos conceptos y procedimientos que permitirán sustituir al actual sistema monetario sustentado en la moneda fiat o fiduciaria. Una moneda es fiduciaria en la medida que el sistema mantiene la confianza (o la fe, que es la raíz de donde proviene el término fiduciario) de que a toda oferta existirá como contraparte una demanda por la misma moneda. Si la oferta es mayor que la demanda, la moneda fiduciaria se deprecia y, si es menor, se aprecia. El gran problema monetario actual deriva del hecho de que se mezcló la demanda/oferta por moneda para transacciones comerciales de productos reales con la demanda/oferta por moneda para transacciones especulativas, por ganancias virtuales. Y esto sucede porque toda operación que requiere el uso de moneda está centralizada en el sistema bancario-financiero mundial.

Un ejemplo claro de esta perversión vive aún en la memoria de muchos mexicanos: al ocurrir aquel aciago “error de diciembre” de 1994, la especulación financiera monetaria que se desató como consecuencia de ello elevó a niveles absurdos la tasa de interés que se pagaba por créditos hipotecarios. La solución que ofrece el sistema de criptomonedas a esta grave situación que ha llevado a la quiebra de países enteros, se llama “cadenas laterales”.

Con la maravilla de la informática se separan muy clara y definitivamente las operaciones especulativas de las operaciones reales sólo creando una cadena de bloques distinta para cada aplicación (explicamos hace dos semanas lo que es una cadena de bloques en el artículo El nuevo oro). La evolución del sistema Bitcoin ha llevado a la creación de un sistema en cuyo núcleo central se encuentra la emisión primaria de estos paquetes de información que están convirtiéndose en moneda mediante una cadena central de bloques, llamado Bitcoin Core. De allí nacen tantas cadenas laterales como diversas formas de operación monetaria puedan existir, conocidas como plataformas, para poder realizar por separado las operaciones que hoy realiza la banca de manera centralizada. Cada una sigue su propio camino sin contaminar otros. De esta manera surgen por cadenas laterales plataformas para comercio electrónico, como TauChain o DAOHub, Omni, para servicios, Imedio, para publicidad, etc.

Las plataformas que ligan al sistema Bitcoin (en general todo el sistema de monedas crypto) con el sistema bancario tradicional (sistema de monedas fiat) son las llamadas “Exchange”. De esta manera, existen plataformas independientes para la especulación que no interfieren con las plataformas que sirven para operaciones crediticias o de préstamo para actividades productivas y “startups”. De eso y más hablaremos en próximas entregas.

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José Luis Gutiérrez Lozano

José Luis Gutiérrez Lozano

2 Comments

  1. José Chavira Carrasco
    26/05/2016 at 11:02 — Responder

    Congratulaciones.
    Magnífico artículo.

  2. 13/06/2016 at 17:42 — Responder

    Sigue estando muy ambiguo el cómo puede haber una transición del dólar o cualquier divisa al crypto o bit coin o cadena de bloques, en algún artículo has explicado el cómo sería?, esto es; si compro bitcoins y pago con dolares u otra divisa quien se queda con mis dolares y como obtuvo sus bit coins el primero que los vendio?. Si en mi fábrica le agrego valor a una hoja de granito y la convierto en cubierta de cocina cómo se van a emitir esos nuevos bit coins del valor que yo le agregue. Ahora mismo son los gobiernos quienes aumentan su base monetaria imprimiendo dinero y poniéndolo en circulación pagando a sus burócratas o pagando a sus proveedores o los bancos autorizando un crédito y haciendo un simple depósito digital en una cuenta y si hago un cheque al portador también hice dinero mientras no llegue este al banco y se descuente de mi cuenta. Pero con bit coins, habría créditos bancarios?. el gobierno no los podría imprimir o generar?, entonces solo son convertibles de una divisa?, pero si EU imprime a su antojo los dolares y estos tienen su tasa de cambio, aumentarian su valor debido al aumento de demanda en proporción a los dolares recién creados???. creo que me pierdo en mis propias deducciones. seria buena una explicación sencilla de todo esto. asi como; “bitcoins for dummies” Ja Ja.

    saludos…

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