OpiniónSociedad y Justicia

Destino social no manifiesto / Opciones y Decisiones

Las cosas se nos tornan inciertas, volátiles, lábiles y paradójicas. Ya atendimos el asunto de los votantes caracterizados según la idea de democracia que dicen profesar. (Ver: LJA. Opinión, Creyentes pero democráticos. 14 de mayo, 2016), así como el tema del auto-posicionamiento político, (Cfr. LJA. Opinión. Espacio y relámpago sobre México. 30 de abril, 2016). Ahora, el reto que enfrentamos es el de saber la decisión que los aguascalentenses habrán de tomar en las urnas, para elegir un proyecto o bien de izquierda, o bien de derecha.

Observamos que los habitantes del municipio capital de Aguascalientes optan en 26.6%, por la cuarta definición, en tanto que la democracia a pesar de los problemas es la mejor forma de gobierno; el resto de los habitantes del estado, así opinan en un 30.2%. La segunda definición, que señala la indefinición e inutilidad de las discusiones en los foros públicos, cubre el 18.8% del municipio de Aguascalientes y el estado lo refuerza a la par con 18.8%. Quienes muestran pesimismo acerca de la capacidad de las democracias para mantener el orden público, en el estado lo profesa un 11.8% y en el municipio el 10.4% de los encuestados. Las personas económicamente activas en los deciles de 7-10 Sal. Min. (7,960-11,370 Pesos) son entusiastas creyentes en la democracia, con 49.2% de peso específico; en cambio los deciles de 10-30 Sal. Min. (11,371-34,110 Pesos) o ingresos mayores, el 28.7% así lo profesa, pero al interior de su grupo, un 23.8% creen que las discusiones democráticas crean incertidumbre y/o son inútiles, están divididos. El peso medio apoya también la 4ª definición en rango de 23%+ y se dispersa en 16%+ por la 2ª definición.

Para entender mejor esto de los “deciles”, cito la definición: Los hogares pueden ser agrupados de acuerdo con los ingresos que perciben. A cada uno de estos grupos se les conoce como “deciles”, cuando se forman diez conjuntos del mismo tamaño, por lo que el primer decil está integrado por la décima parte de los hogares que tienen los menores ingresos y así de manera sucesiva, hasta llegar al último decil, que está compuesto por la décima parte de los hogares con los más altos ingresos. (INEGI. Resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014. Boletín de Prensa Núm. 274/15. 16 de julio de 2015. Aguascalientes, Ags.).

Por lo que podemos inferir que aquellos que ganan de 7,000 hasta menos de 12,000 pesos mensuales valora en mayor medida la democracia como opción de gobierno; le sigue un robusto peso medio de la sociedad que va desde los +/-1,000 a los 8,000 pesos de ingreso, y cuya representatividad social va del 23 al 26 %, progresivamente. Y observamos que en el extremo de mayor peso económico, que va de los 11,000 a los 34,000 mil pesos de ingreso, la opinión está dividida invocando la inutilidad e incertidumbre de las discusiones democráticas, o segunda definición. En este punto, la población electora expresa un consenso generalizado de que la democracia es la mejor forma de gobierno, aunque adolezca de problemas y frecuentemente se evidencie la indecisión e inutilidad de las discusiones en foros públicos.

Segundo tema, central para nuestra reflexión. Respecto del “autoposicionamiento en el espectro político” (Consulta Mitofsky, o.cit., ut supra), vimos que los grupos de la población se dispersan así: se autoposicionaron como de Centro Izquierda un 38.9%, al que se opone el 19.7% de Centro derecha, en el municipio capital. Para el estado, los valores fueron: 37.9% el primero, y 19.4 el segundo. Igualmente, bajo el criterio de grado de ingreso, tenemos que: – Los pensionados asoman tímidamente hacia el rango de izquierda junto con las amas de casa, mientras que los estudiantes tienden al centroderecha, en tanto que los bachilleres con preparatoria completa los empujan hacia el centroizquierda, que igual profesan los empleados actuales. Es de notar que los deciles de mayores ingresos, 10-30 SM (11,371 a 34,110 Pesos) ocupan la posición más extrema de derecha, que paradójicamente comparten los más pobres con 0-1.5 SM (1,137 Pesos), lo que desde mi punto de vista acusa más bien una postura apolítica o anómica.

Entendido lo cual, podemos extrapolar una hipótesis anticipativa de la tendencia de los resultados electorales del próximo 5 de junio. Para ello, habría que asumir un importantísimo al igual que resbaloso y espinoso supuesto: ¿quién es de izquierda y quién es de derecha? Si nos atenemos a las definiciones clásicas, los dos principales partidos contendientes en Aguascalientes invocan su pertenencia al centro izquierda, el PRI -autodefinido en el argot político como “social-demócrata”-, y el PAN como neoliberal-derechista, y se autoposiciona como de centro-derecha. Lo que representa la primera concesión hipotética de central importancia.

Si atendemos a las delgadísimas propuestas como de papel de arroz, -segundo supuesto crítico-, para políticas de gobierno emitidas por entrambos candidatos, identificamos sus banderas y asignaturas por cumplir.

Banderas y asignaturas de centro-izquierda. Lorena Martínez del PRI -sumada la gran coalición partidista- correlaciona seguridad pública con “policía única”, mejor pagada y mejor capacitada, para servir a la paz ciudadana con digna convivencia; salud social con estructura suficiente y abasto de medicamentos con la “dosis exacta” y atención en casa para ancianos y discapacitados, a la par, política sanitaria de prevención del embarazo y del papiloma humano en mujeres adolescentes, y cobertura de enfermedades endémicas; políticas de protección ambiental ligadas al desarrollo sustentable, que tienen como eje un presupuesto “abierto y participativo” -columna vertebral de su proyecto- para fomento del empleo mejor remunerado, implantación del Aguascalientes Valley en tecnologías digitales y/o del conocimiento.

Banderas y asignaturas de centro-derecha. Por el otro lado, la propuesta del PAN de Martín Orozco: – un combativo “Escudo Aguascalientes” (nada que ver con aquel del Capitán América), porque los aguascalentenses no merecen vivir con miedo e incertidumbre, asumiendo mejores prácticas para combatir la inseguridad, y hacerse solidario con “las corporaciones policíacas” -¿serán o no con mando único?-; énfasis preventivo que instrumentará el Programa Salud al 100 y mejoras sustanciales en los Centros de Salud; en la economía local, Presupuesto participativo y transparente, escalando en “ramos sensibles” como educación, el fondo metropolitano -pymes y mipymes / con una alta predominancia en el mercado de comercio, quedando prácticamente excluidas del mercado industrial por las grandes inversiones necesarias y por las limitaciones que impone la legislación en cuanto al volumen de negocio y de personal-; más grupos vulnerables y municipios con rezago presupuestal.

En consecuencia, se podría inferir que: – Si y sólo si (doble condicional lógico formal) los pronunciamientos de las y los ciudadanos según preferencias políticas explícitas antedichas, aunado a si y sólo si los dos posicionamientos políticos PRI-PAN se aceptara que fuesen o casasen con la democracia social (centro izquierda) o la neoliberal (centro derechista/o de Capital subalterno); entonces:

El 38.9% declarado de centro izquierda, junto con los pensionados y las amas de casa, los bachilleres con prepa completa, y quienes hoy están empleados, tendrían que acudir mayoritariamente a las urnas para poder nivelar a su favor la balanza del robusto peso medio de la sociedad de aprox. 26% -y con ingresos básicos de 1 a 7 Sal. Min.-, junto con los desempleados y estudiantes con educación básica y media incompleta, como conjunto que gravita hacia el centro-derecha. Y desde luego, aquellos primeros, afrontan el reto de que puedan contrarrestar el esbelto aunque poderoso grupo económico de altos ingresos, 10 a 30 y más, salarios mínimos de ingreso, que meterán cuña al proyecto derechista. Caso aparte son los deciles de ingreso más pobres, con 0-1.5 SM (1,137 pesos), que podrían sumarse a la extrema derecha, pero yo no lo atribuiría a un destino manifiesto social, sino debido a su situación anómica, en donde su lectura es desesperanzadora, porque asumen que nada cambiaría su estatus presente.

Estaríamos, por consiguiente, en el escenario plausible de que la opción de centro-izquierda pudiera ganar la contienda, única y exclusivamente bajo el doble condicional -de si y sólo si- acuden a votar como conjunto social en su gran mayoría, para poder inclinar la balanza a su favor. Cualquier otro escenario les sería adverso y tendríamos un gobierno de centro-derecha.

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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