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Forjar ciudadanía / Tlacuilo

El 23 de Febrero pasado, nuestra estimada colega de esta sección Opinión, Socorro Ramírez, publicó su columna Cocina Política con el título “Por los amigos y los mentores” dedicada, por una parte, a su maestro de quinto año de primaria -nuestro amigo común, Evaristo Velasco- quien la impulsó a superarse en el terreno de la oratoria precisamente con el tema de Jesús Terán, hasta conquistar el premio nacional y al mismo tiempo asimilar el conocimiento de que no hay meta inalcanzable si se cuenta con la preparación adecuada; y por la otra a los Amigos de Jesús Terán, con quienes confraternizó y a los que se incorporó el día en que acudió a la Casa Terán a participar en el coloquio en que nuestro también colega José Luis Gutiérrez Lozano expuso, como magistralmente lo sabe hacer, el tema Qué es el dinero.

Desde entonces traíamos en la alforja un comentario que aprovechamos emitir ahora, por la vigencia que los acontecimientos recientes le dan a las favorables opiniones que externó en aquella ocasión y que mucho se agradecen.

Para empezar, diremos que los Amigos de Jesús Terán constituyen una agrupación cívico-cultural que destaca por su sencillez legal, pues es precisamente eso: una agrupación simple y llana que no está registrada en oficina alguna como asociación civil, organización no gubernamental ni nada por el estilo, por el simple hecho de que no le ingresa un sólo centavo en forma de cuotas o donativos públicos ni privados, ni egresa porque tampoco necesita adquirir bienes ni servicios en venta. En síntesis, no cuenta con arca que se pueda llenar, vaciar ni equilibrar, porque el dinero no interviene en absoluto en su organización, que se basa en el servicio social a la comunidad, con base en el principio de aportar trabajo, no dinero.

Cabe aclarar que Amigos de Jesús Terán, justamente por ser una agrupación cívica y laica, es política, pero no en sentido electoral (en su seno está vetada la propaganda de cualquier clase de partido político o credo religioso) sino educativo, pues recordemos que el civismo es una materia derivada de la sociología política.

Con estas características, la agrupación Amigos de Jesús Terán ha adquirido presencia en Aguascalientes por los fines que persigue desde Enero del 2015: 1) Difundir la vida y obra de Jesús Terán y 2) Forjar ciudadanía; así como por su original organización y forma de realizar su trabajo.

¿Cuál es, entonces, la base legal sobre la que se funda la agrupación? Son los artículos 6 y 9 de nuestra Constitución Política: el primero garantiza la libre “manifestación de las ideas” y el segundo que “No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito”.

El segundo propósito de la agrupación consiste en Forjar ciudadanía, pero su atención no está enfocada en los “ciudadanos” (que son los nacionales por el simple hecho de haber cumplido 18 años y “tener un modo honesto de vivir”: Art. 34) que en su gran mayoría ignoran sus obligaciones y derechos, sino en las nuevas generaciones (niños, adolescentes y jóvenes) quienes no recibieron ni reciben orientación alguna en el seno familiar ni en la escuela, porque ni sus padres ni el Estado se preocupan de eso. En ellos, y no en los adultos, está la esperanza del futuro democrático de México, éticamente empantanado en el círculo vicioso corrupción-impunidad.

Entre los múltiples ejemplos que demuestran lo anterior, destaca la noticia publicada el martes pasado en La Jornada Aguascalientes, en el sentido de que el 42% de la “ciudadanía” justifica, en forma por demás bestial, la práctica de la tortura por parte de los órganos represivos del Estado para obtener confesiones forzadas. Personas de criterio tan obtuso, si son mexicanas y tienen un modo honesto de vivir, poseen la categoría ciudadana, pero no son dignas de que las nuevas generaciones sigan su ejemplo.

De allí viene la intención de los coordinadores de la agrupación en el sentido de captar niños, adolescentes y jóvenes a quienes entregar el órgano ejecutivo de la agrupación, porque tienen confianza en que pueden educarse cívicamente a sí mismos, independientemente de que en cualquier momento podrían contar con la asesoría que requieran si la solicitan.

Esta intención, que Socorro Ramírez calificó como insólita, entrega generacional del poder, fue una de las metas que no lograron cumplir los Amigos de Jesús Terán en la primera etapa de su existencia.

Sin embargo, la primera Coordinación sí hizo entrega a una segunda al frente de la cual quedó precisamente Evaristo Velasco, quien con su valiosa experiencia magisterial hará lo posible por cumplir esa nada fácil meta que requiere ganarse la confianza de la juventud desencantada del negligente comportamiento de los adultos.

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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