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Sin conciencia lingüística / Alegorías Cotidianas

 

Ahora que es más importante el tener al ser y por ende a la cultura, podemos encontrar información carente de sentido, de estructura y de contenido. Pareciera que no ser culto o hablar de manera incoherente es lo in en la actualidad y que “ser leído y escribido” está completamente en desuso.

Aguascalientes, como Estado, tiene más universidades que España como país, y no vemos los resultados que tiene la Madre Patria ni tenemos el mismo número de habitantes como para comercializar tanto la educación. Con más de 30 universidades públicas y privadas, las redes sociales denotan una pobreza en la estructura lingüística de sus usuarios, esto no es efecto de la flojera, pues para llevar a cabo el acto de la escritura los smartphones tienen correctores, así como las computadoras y ni por ello los usuarios logran hacerlo correctamente.

Sin embargo, este fenómeno del empobrecimiento del habla ocurre también en la radio y la televisión donde los comunicadores emplean frases ya hechas sin saber si son correctas o no, hacen descripciones pobres con un vocabulario limitado o bien evidencian su poca cultura cuando hacen referencia a libros no con comentarios propios sino con sugerencias obtenidas en la red.

Si como dice el dicho “hablamos como leemos y escribimos” entonces si carecemos de alguna de estas habilidades lingüísticas es porque no llevamos a la práctica en nuestra vida la lectura.

La lectura, la buena lectura, desarrolla en nosotros un aparato crítico que nos ayuda a ampliar nuestro vocabulario, favorece la conciencia lingüística y esta nos ayudará no sólo a dar nuestros puntos de vista de manera más compleja sino también para tener una habilidad discursiva que nos permita comunicarnos de manera clara y oportuna.

Si midiéramos el nivel de cultura de los candidatos por su habla ¿quién diría usted que es más culto y que no adolece de falta de claridad mental? Es importante el que tomemos en cuenta la capacidad oral de los candidatos para poder elegir a quien con facilidad podrá ejercer el poder, transmitir su liderazgo y llevar las cuentas públicas.

La cultura no se mide, en ocasiones, por los posgrados o estudios realizados pues las personas a quienes les gusta cultivarse son autónomas y buscan la manera de que el conocimiento, de buena fuente, llegue a ellos por ejemplo, cerca de la Delegación Insurgentes, en una parada del camión de avenida De los Maestros, hay un indigente joven quien lee durante horas, toma notas y escribe sobre su lectura, lo mismo ocurre con el que pasea por avenida Las Américas quien todos los días lee el periódico mientras que los transeúntes a su alrededor revisan o se enajenan con su red social.

En ocasiones, en las personas más sencillas encontramos a los más cultos, sin poses intelectualoides, de sabelotodo o de mejor orador.

¿Cuántos universitarios conocemos que pasaron la universidad y la universidad no por ellos? De ese tipo de egresados que nos preguntamos ¿cómo les permitieron titularse? Si sus conocimientos sobre su rama son pobrísimos y dejan en mal a los de su gremio.

Tal es el caso de la candidata a alcaldesa por el blanquiazul quien en sus entrevistas y comentarios deja en claro que tiene poca habilidad lingüística y que ni sus asesores de imagen y políticos han podido salvarla. El problema no es que tenga una licenciatura y dos maestrías sino que no tiene la destreza para comunicarse y no es coherente, lo que no ocurre con las candidatas a gobernador.

Sin lugar a dudas, sus constantes tropezones lingüísticos la mantiene vigente y ahora es conocida en el ámbito nacional como #ladyelotes ¿pero es eso lo que necesitamos en una alcaldesa? Imagine usted que tenga que ejercer su liderazgo y transmitir lo que es mejor para nosotros, los ciudadanos y no pueda ser comprensible su intención.

No buscamos políticas que gasten diez mil pesos en un par de zapatos o en un tratamiento de belleza sino que inviertan en cultura y en ser lo mejor que ellas mismas, por su interés personal, puedan ser.

Como mujeres, quienes se dedican a la política en nuestro país necesitan demostrar carácter y sabiduría, no aparecer en las revistas de chismes por no saber responder coherentemente o confundir la información otorgada por sus asesores políticos.

Aguascalientes requiere representantes dignas de los puestos, que no estén en la política por el interés económico o las pensiones vitalicias, que se cultiven y conozcan a profundidad los problemas y los intereses de los aguascalentenses y sobre todo, los comprendan.

Si bien las mujeres estudiadas son estigmatizadas, imagine usted lo contrario si una de nosotras intenta obtener un cargo público y “no de pie con bola”, como se dice coloquialmente, pues muchas miradas machistas señalarán y cuestionarán el para qué estudiar tanto o algo si finalmente no lleva a nada y su estándar es parecido a quien decidió no entrarle al rollo del estudio o de la lectura, la superación, etc…

La belleza no debe de estar peleada con el conocimiento y la resiliencia es una de las características principales para un candidato pues si su habilidad verbal no le permite resolver preguntas, lo mismo ocurrirá con la administración del personal, los presupuestos y todo lo que tenga que ser resuelto.

El reto de las mujeres no es sobresalir en la política sino tener una vida libre de violencia y equitativa, esto sólo lo lograremos si trabajamos en nosotras, en nuestras inteligencias y sabiduría. El objetivo de la educación no es ser mejores los unos de los otros sino ser cada uno de nosotros gestores de conocimientos y promotores de cultura.

Ser mujer en México es difícil y romper los estereotipos para destacar sin parecer actriz de telenovela aún más, por ello es importante impulsar la educación, cambiar el paradigma de que las mujeres no estudian y no son pensantes, tal vez hay muchas madres de familias, ejecutivas, obreras, profesoras, trabajadoras y entusiastas con una inteligencia y sabiduría sobresaliente quienes viven en el anonimato y seguro serían unas dignas representantes de nuestro municipio, unas grandes alcaldesas, con una buena conciencia lingüística, quizá para las próximas elecciones podamos ser partícipes de una mejor opción.

Laus deo

paulanaj@yahoo.com

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Paula Nájera

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