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Sin la imaginación este mundo pierde brillo, contornos, sombras

  • Entrevista a Hugo Hiriart acerca de El juego del arte,
  • La inspiración puede encontrar un camino más corto, nosotros estamos constantemente recibiendo ocurrencias de la imaginación, que es incansable

 

Nada tan bello, ni tan inasible como la imaginación, nos dice el ensayista y dramaturgo mexicano Hugo Hiriart en su más reciente libro El juego del arte, publicado en la colección Marginales de la Editorial Tusquets. Para definir un concepto como arte es preciso destacar dos elementos comunes a todas las artes: la creatividad, la inventiva y la tradición: “Arte es entonces el trabajo humano que inventa modificando una tradición heredada, tradición cuyas obras se captan, aprecian y comprenden mediante el gusto estético”, escribe.

En El juego del arte Hiriart nos explica los mecanismos que hacen funcionar a la imaginación humana y permiten la llegada de ese fenómeno misterioso que conocemos como la creación artística. El resultado es un libro con más de sesenta ensayos sobre arte, estética, belleza, imaginación, inspiración y sociedad, y en el que el autor nacido en la Ciudad de México en 1942, y a quien le debemos las novelas Galaor, El agua grande u obras de teatro como La repugnante historia de Clotario Demoniax y los ensayos Vivir y beber o Cómo leer y escribir poesía, entre otras, que conforman una de las obras más diversas de la literatura mexicana contemporánea.

Hace 15 años este libro fue presentado en sociedad con el nombre de Los dientes eran el piano, pero el escritor nos lo presenta de nueva cuenta con una segunda edición aumentada, con nuevo prólogo y ensayos adicionales, actualizando el libro original para que responda a las discusiones estéticas contemporáneas, convirtiéndose así en un libro que busca dialogar y discutir con los lectores más jóvenes sobre los aspectos más controversiales del quehacer y la creatividad artística:

“Sartre nos dice en Lo imaginario que la imagen aparece, pero no tiene intención realizable, o sea, tú sabes que te estás imaginando algo, pero que eso no es real, por lo tanto no te informa nada, te presenta lo que ya sabes, la imaginación te presenta como imagen lo que ya sabes, aunque yo, a diferencia de Sartre, creo que privilegiar la visualización es un error muy grande, porque uno puede imaginarse melodías, imaginarte sentimientos, cosas que no tienen imagen. Pero no podemos escribir sobre ellos, justo porque no tienen una referencia, algo que pasa constantemente, el arte es una tradición sobre la que se trabaja. Por ejemplo podemos imaginar el olor, pero no lo podemos definir, tenemos que tomar una referencia externa, reconocible, algo que el filósofo inglés John Locke lo desarrollo en su libro El entendimiento humano, en donde utiliza el ejemplo de una piña, en pleno siglo XVI, cuando las piñas apenas empezaban a llegar a Inglaterra, Locke pide que le definan a qué sabe una piña, en ese momento sus contemporáneos ingleses que no habían probado jamás una piña sólo podían imaginárselo.” Nos dice el escritor en entrevista realizada en su cubículo de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Javier Moro Hernández (JMH): En el prólogo de su libro nos cuenta cómo al entrar a la carrera se topó de frente con la clase de estética, un tema que no le interesaba en lo absoluto, pero también nos dice que todo es una cuestión de estética, nuestra vida está rodeada de estética.

Hugo Hiriart (HH): El que me dio clase de estética en la UNAM fue Sánchez Vázquez, pero no estaba en el modo de entender la filosofía, pero después vas creciendo y vas escuchando la idea de que el arte sólo se aprecia, no se necesita más, y sí la filosofía es para los que tienen mayor aprecio por el arte y quieren entender, entonces ahí hay muchos problemas interesantes que analizar, y por supuesto que la estética, como materia de estudio, ofrece muchas soluciones, muchos caminos para abordar y entender a la creación artística.   

JMH: La idea de la creación artística porque hay algo de inspiración, por ejemplo, pero hay mucho de imaginación que sería un punto de partida.

HH: Hay inspiración en todo lo que hacemos, pero la gente tiende a pensar en la inspiración como algo enorme, que te llega y te golpea, pero no es necesariamente así. Por ejemplo el capítulo sobre la inspiración en el libro El arco y la lira de Paz me parece muy equivocado, y un día se lo dije, y me contestó que ese capítulo lo había escrito sin tener su biblioteca a la mano, pero la gente piensa en la inspiración como algo que pasa, algo que sucede cuando estás escribiendo, por ejemplo, y no es así, la inspiración puede ser encontrar un camino más corto, nosotros estamos constantemente recibiendo ocurrencias de la imaginación, que es incansable la cabrona, está dale y dale, y lo que yo hubiera querido en este libro es que la gente sintiera el misterio y el atractivo de la imaginación, que advirtiera cómo funciona la imaginación, porque a mí me gusta considerar el tema de la estética y la sensualidad, porque la estética tiene muchísimo que ver con el atractivo sexual, luego entonces tiene que ver muchísimo con nuestra especie, cuando uno piensa en la sexualidad piensa siempre en la belleza, porque la imagen de un hombre joven, fuerte, atrae, pero la imagen de un hombre viejo, acabado, horrendo, haciendo el amor es repulsivo, es decir lo que hace engullible es la belleza.

JMH: La belleza cambia, no es lo mismo nuestro estándar de belleza al estándar de belleza africano, por poner un ejemplo.

HH: Claro, porque uno tiene el estándar de belleza de las cosas que has visto desde niño, eso es lo que tiene uno, algo bello lo aprecia cualquier persona de cualquier grupo social o cultural. El arte intentó durante mucho tiempo adoptar esa necesidad por la belleza, y por ejemplo tienes la pintura El nacimiento de Venus de Botticelli, que es una pintura clásica, que muchos pintores, grandes pintores como Velázquez, Caravaggio, la conocían y de muchas maneras los influyó, les dejó una impronta que crea escuela, que crea una manera de apreciar el arte, de verlo, de consumirlo.

JMH: Ese es otro tema que aborda su libro, justamente el de la apreciación artística, porque en muchas ocasiones se cae en el error de decir que el arte debe ser bello.

HH: El arte barroco aceptó la fealdad como parte de la belleza, y una fealdad horrible, el mismo Shakespeare presentó mundos horripilantes, lo mismo que Cervantes, que se dan cuenta que la fealdad es parte de la belleza, que la hace más fuerte, que los contrarios realzan la obra.

JMH: La imaginación es una de las cosas que le da sentido a la vida, pero en muchas ocasiones pensamos que la imaginación es algo externo, que viene dado de algún otro lado y no entendemos que es nuestra, que surge de nosotros mismos.

HH: Kant dice que si no usas la imaginación no sabrías que este mundo existe, tienes que usarla para percibir el mundo, lo externo, sin la imaginación este mundo pierde brillo, contornos, sombras.

JMH: Este es un libro que busca dialogar con el lector, es un libro que tiene preguntas, un libro que no deja tareas, hacer listas, por lo regular el ensayo literario desarrolla una sola idea pero no busca dialogar de manera abierta con el lector.

HH: Yo creo que el ensayo, pero también la novela, la poesía, tiene como destinatario un lector, o varios en realidad, diferentes lectores y es parte de la empresa del ensayo, pensar en la persona que te va a leer, y a mí no me gustan los libros de ensayos engolados, que son como de un tipo que está sentado en su casa dictando una lección, yo tengo de modelo del ensayo una conversación en un café, antes en una cantina, a la que vas con un amigo, más pedestre, más cercano al lector, creo que la mente de todos los humanos es muy parecido, como decía Descartes que cualquier persona podía haber escrito sus libros, y decía que la prueba de que la mente de todos es muy parecido es que todos podemos hacer lo más difícil que hace la mente que es hablar, que es la comunicación verbal, y por eso a mí me cae muy bien Descartes, porque era un pensador prodigioso, uno lee sus cartas, en donde decía justo que las impresiones de la infancia se alzan como modelos, y por eso es que cada grupo o cultura tiene su idea de la belleza.

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

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