OpiniónPolítica

Acto de contrición o de propósito / Opciones y Decisiones

Cerrado que ha sido el conteo electoral, y entregadas que fueron ya algunas constancias de mayoría, como la que corresponde a la candidata triunfante del PAN a la alcaldía del municipio capital; queda aún en proceso: “que el Consejo General del Instituto Estatal Electoral se encuentra en la fase de la recepción de las actas de resultados de cómputo final de cada uno de los Consejos Distritales y Municipales Electorales, con lo cual iniciarán los trabajos que conlleva conformar la votación estatal total y en base a estos resultados, se hará la asignación de los cargos por el Principio de Representación Proporcional, Diputados y Regidores, los cuales serán entregados el mañana domingo 12 de junio en la Sesión Extraordinaria del Consejo General de Cómputo Final de la Elección, donde además se hará entrega de la Constancia de Mayoría al Gobernador Constitucional del Estado electo” (Fuente: IEE, Boletín 57, 9 de junio de 2016).

137 cargos en total fueron los que se eligieron el domingo, por el 52.48% de los aguascalentenses inscritos en la Lista Nominal de Electores, quienes cumplieron con un derecho y una responsabilidad ciudadana (Cfr. Boletín 57, ut supra). Responsabilidad que resulta lisiada o con algún grado de discapacidad, porque no puede llamarse a triunfo ciudadano cuando la mitad de la población electoral decidió permanecer silente y dejar al resto de los electores activos el peso de la decisión política de elegir a sus próximas autoridades públicas, de tres órdenes locales de gobierno; para el caso del gobernador, con participación del 23% de la Lista Nominal /44% de los votos válidos. (LJA. Opinión, Tlacuilo, Las cuentas del PREP, Netzahualcóyotl Aguilera, R.E.).

Ese 47.52%, o una mayoría relativa, pudo haber definido de diferente manera el resultado electoral, sobre todo en distritos claves donde la diferencia de votos fue muy estrecha, su prevalencia como indecisos los conduce a privarse del derecho a manifestar su voluntad, haciéndose abstencionistas, y con ello a hacer moralmente exigibles sus expectativas de gobierno. No hay ninguna gloria en lo que el escritor Javier Sicilia, decidido impulsor del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, conocido por su ecuanimidad, solidaridad social y tolerancia, endurece su tono y hace severo su juicio moral cuando declara sin rodeos que aquellos ignorantes e incapaces que llegan al poder político, en el orden de poder que sea, es responsabilidad de una masa igualmente ignorante e incapaz de hacerse con las riendas y el poder popular del juego democrático, por la falta de un debido y recto conocimiento. Solamente agrego que un principio fundamental de la ética radica en el primer imperativo del ser humano: “sé inteligente”.

Aunque hay que reconocer que también debemos reflexionar con sinceridad el hecho de declararnos partidarios o simpatizantes de una posición política, ya sea de izquierda ya de derecha, pero a la hora buena de votar, hacerlo en contrario. Lo que implica una falta de coherencia personal, tanto de conciencia como de recto conocimiento de lo que significa una ética militante, que en esta circunstancia, es cuestionable debido a que pone en evidencia la falta de convicción respecto de metas, valores y actitudes cívicas fundamentales. Hay que clavar en la pared más importante de nuestra casa un letrero que diga: el tiempo del paternalismo, corporativismo y caudillismo ha terminado, comienza el tiempo de las instituciones democráticas. Y de éstas, yo soy responsable.

Esta evidente incoherencia entre el decir y el hacer, se patentiza desde mi punto de vista, dramáticamente en el desatino de las casas encuestadoras, inclusive las de mayor renombre, que fallaron al “cantar” no sólo porcentajes discrepantes con los votos emitidos relativos a candidatos, sino también errores graves al señalar colores partidistas triunfantes. Este fallo, ellas mismas lo han reconocido por voz de sus propios voceros o ejecutivos.

Decía en mi anterior entrega, (LJA, Ser divergente, tener salero, 04/junio/2016) que una vez concluido el proceso electoral, habría que asumir un talante y una actitud mucho más constructiva y positiva para manejar el síndrome comicial y postelectoral que viene. Habida cuenta que las caras largas, el semblante adusto, las cejas encrespadas, el ceño fruncido, los labios lívidos, la mirada fiera, los puños cerrados, la respiración entrecortada, etc., etc., no contribuyen sino a provocar una dispepsia generalizada, y todos quedamos a disgusto, malhumorados y con ganas de patear el bote electoral.

Como reacciones alternativas del principal partido contendiente y el Presidente de la República, vemos una actitud discrepante, pues mientras el dirigente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, anuncia urbi et orbi que impugnarán elecciones como la de Aguascalientes para gobernador, el Lic. Enrique Peña Nieto decidió comunicarse por vía telefónica con el virtual candidato triunfante, Martín Orozco Sandoval, para invitarlo a construir un gobierno de colaboración entre ambos poderes en beneficio tanto del país como del estado, y le asegura que de ratificarse su triunfo, este domingo 12 de junio, y de recibir su Constancia de Mayoría como gobernador electo, le llamaría de nuevo para felicitarlo acreditando su triunfo.

En este contexto, ¿en qué queda aquello de que, en la esfera política, la manifestación concreta de los símbolos de poder define la esencia del acto de poder de que se trata?Si el Poder Ejecutivo Federal, individualizado en la persona de Enrique Peña Nieto, opta por la vía del reconocimiento explícito de un gobierno local, ¿cómo es posible que su partido de origen opte por la impugnación electoral del mismo acreditado con el acta en la mano de su constancia de mayoría?

Por ello me referí a la muy castellana expresión de “tener salero”, con el ánimo de salvar el encrespamiento de los ánimos post-electorales, asumiendo que digerir la derrota política en las urnas es un sapo difícil de tragar, pero al fin y al cabo es la condición básica de la vida democrática. Desde luego que hay derecho legal a la impugnación de determinados procedimientos y aun del proceso como un todo, sobre todo cuando existen evidencias y actos reprensibles y punibles de los adversarios; pero, en los resultados de la elección local del domingo pasado, no se ven a flote evidencias de transgresiones graves al debido proceso electoral y/o al conteo de votos, así lo han acreditado tanto el representante del INE en Aguascalientes, Ing. Ignacio Ruelas Olvera, como el presidente del IEE, Fernando Landeros Ortiz.

En conclusión, estoy convencido de que frente a la adversidad electoral hay que plantar cara pero de inteligencia emocional, y actuar en lo posible con agudeza y chispa intelectual. Sin desconocer que el sabor amargo de la derrota haría intolerable o impertinente esta invocación y a quien la profiere -como yo- mandarlo a freír espárragos. Con todo y esta reacción adecuada, de acuerdo con los cánones de la psicología, una vez salvado el impacto de la emoción dominante, hay que transitar a la recuperación del aplomo organizacional partidista, y hacerlo mediante la inteligencia capaz de hacerse con el salero, es decir, de adoptar un comportamiento humano sazonado con “M’mulah”=salado (Hebrew Dictionary. Gesenius), evocador de la muy castellana expresión de “tener salero”, a modo de apropiarse de una opción intuitiva y rica en mordiente intelectual. Nuevo tono que permitirá ejercer una oposición política capaz de atraer a la luz pública la plataforma, el plan y la estrategia de gobierno por los que, en principio, se entró a la contienda, y así obtener el logro de hacerlos verdad, al traerlos a la historia.

[email protected]

The Author

Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

No Comment

¡Participa!