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Centro de Neuropsiquiatría… Una feliz ilusión / Análisis de lo cotidiano

El Centro de Neuropsiquiatría de Aguascalientes se inauguró a fines de 1974, en el primer año del gobernador Refugio Esparza Reyes. La idea había sido un proyecto largamente diseñado por su creador el Dr. Gustavo León Mojica García, primer psiquiatra en la historia de Aguascalientes. El Dr. Mojica era un científico, creyó que la psiquiatría siempre debería estar asociada al estudio formal y serio del cerebro. Tenía la convicción de padecimiento neurológicos y psiquiátricos estaban dentro de un mismo rango de patología y por ello el lugar se denominó así, Centro de Neuropsiquiatría. Curiosamente, en ese entonces, solo había en nuestro estado dos psiquiatras y un neurocirujano. La tarea se la tomó a cuestas, el Dr. Mojica por sí solo, con ayuda de dos arquitectas diseñó el edificio, elaboró el plan de trabajo, creó las estrategias que llevarían al paciente a su sanación. Una vez concluía la finca, resultó totalmente innovadora, tenía unidades de convivencia para los pacientes, amplios jardines, aire libre por todos lados, espaciosos pasillos y salones, pocas camas y bien distribuidas. Una cocina que en ese entonces rivalizaba con la del mejor restaurante de la ciudad, ya que el plan era que los internos estuvieran bien alimentados. Algo novedoso, no tenía rejas, lo que lo hacía diferente de todos los sitios similares en el país. Nació el Centro con grandes expectativas, ya que de manera gradual se deberían ir incorporando neurólogos, médicos internistas, psicólogos y enfermeras especializadas. Asimismo debería contar con electroencefalograma y otros equipos del campo de la neurología. Desde entonces se planeó que la estancia del paciente debería ser breve, no mayor a dos meses y por lo tanto, no se requerían más de treinta camas. También se dejó claro que no era un asilo, así que los pacientes crónicos deberían estar en una casa-hogar que habría de construirse para ellos. El lugar tenía un inconveniente, estaba en las afueras de la ciudad, ya desde entonces los parámetros internacionales establecía que el alejamiento era inconveniente. El centro se inauguró con pompa y ceremonia. Médico y pacientes estuvieron felices …un día. Al día siguiente sin que se conocieran razones, los paciente fueron regresados a su antiguo sitio de reclusión, en una vieja y pequeña casa en la calle del Tesoro que anteriormente había sido la cárcel de mujeres. El edificio pasó a ser colegio de estimulación, luego universidad y finalmente terminó en lo que es ahora, el Instituto Estatal Electoral. Concluyó el período del gobernador Esparza y renacieron las esperanzas del Dr. Mojica y que la Sra. Azul, esposa del nuevo gobernador Landeros tenía la formación en rehabilitación de enfermos mentales y venía con gran entusiasmo a hacer algo por estos pacientes. Bajo su tutela se creó la Granja de Rehabilitación para Enfermos Mentales San Francisco de Asís, nuevamente de manera equivocada en las afueras de la ciudad y volviendo a un modelo que ya entonces era obsoleto, la granja. Porque ello implica que no es un centro de atención para los pacientes, sino un sitio para que vivan allí largas temporadas, o sea de nueva cuenta un asilo. Se abandonó el concepto científico y se volvió al modelo maternal y asistencial. Al siguiente sexenio, del Ing. Barberena, se cambió el nombre y se restableció el de Centro de Neuropsiquiatría. Poco a poco el cuidado de los pacientes fue tomando la dirección clínica, aunque nunca se llegó a convertir en un verdadero sitio de neuropsiquiatría porque en su historia de más de 40 años no ha contado con un servicio de neurología, aunque popularmente el nombre fue abreviado a El Neuro. El crecimiento ha sido gradual, el modelo granja ha ido en retirada, aunque todavía tiene funciones de asilo, porque residen en él pacientes crónicos que limitan su ascenso a la categoría de verdadero hospital. El nombre de Hospital de Psiquiatría le fue dado en 2003 durante el gobierno de Felipe González. Desde entonces a la fecha, el lugar ha ido cuesta arriba en su intención de convertirse en un verdadero hospital con todas las características requeridas. Sigue obrando en su contra el que se encuentre en la periferia de la ciudad, cuando los nuevos y funcionales hospitales de esta especialidad como el de Culiacán y el de Saltillo se encuentra en áreas céntricas de la ciudad. Ahora se le ha inyectado una nueva dosis de energía con la ampliación del área para tratamiento de adicciones, lo cual sin duda mejorará la atención. Los centros de rehabilitación de adictos si es aconsejable que se encuentren en áreas campestres. Deseamos que el sueño del Dr. Mojica se alcance algún día, y contemos con un Hospital de Neuropsiquiatría de tercer nivel.
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Héctor Grijalva

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