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De música, argentinos y literatura / Alegorías Cotidianas

Escuchar a Soda Stereo es entrar a un mundo de interpretaciones hermenéuticas y semánticas. Las letras de sus canciones están cargadas de metáforas, figuras y erotismo. En su momento, rompieron con todas las estructura del rock latino y se coronaron como una de las bandas más reconocidas.

El Cirque du Solei presentará en 2017 un espectáculo con canciones de la banda, es Soda Stereo imaginada por ellos. Este circo canadiense únicamente ha hecho espectáculos sobre tres representantes mundiales de la música, los Beatles, Michael Jackson y Elvis.

Una de sus canciones, altamente cargada de erotismo y extrañeza es “Un misil en mi placard”, en ella escuchamos que encuentra un misil para armar pero no para desarmar, casi una coincidencia referencial con el capítulo 62 de Rayuela, del también Argentino Julio Cortázar.

Cortázar, como Soda Stereo, fue un hombre que rompió los esquemas de la literatura latinoamericana y la hizo trascender globalmente. Ambos, en diferentes décadas tuvieron la oportunidad de ser leídos y escuchados por su manera de escribir y de interpretar al mundo.

El personaje principal de Rayuela, Oliveira, vive escuchando música, su vida está influenciada por ella, quizá si hubiera existido fuera de los libros hubiese amado la música de Soda aun sin ser contemporáneos.

Al igual que muchas de las canciones de Soda Stereo, la novela de Rayuela inicia in media res, es decir, ya entrada la historia en París. Capítulos más adelante Cortázar establece unos puentes que nos permiten conocer esa parte del relato que ocurrió mientras el libro llegaba a nuestras manos.

La novela está dividida en tres partes, la primera del capítulo 1 al 56 llamado “Del otro lado de allá”, posteriormente “Del otro lado” del capítulo 57 al 155 y finalmente del 156 hasta la última página.

Los capítulos no son eternos, la mayoría son breves inclusive algunos tan cortos como lo es un párrafo de cuatro o cinco líneas. “Del otro lado de allá” y “Del otro lado” cuentan el ir y venir de Oliveira en Francia y Argentina.

Para que Rayuela pudiera dar el gran salto al reconocimiento en su época Cortázar ideó que la novela puede leerse desde tres lecturas distintas. La primera es leer la novela de corrido de la página uno hasta el final, la segunda es que se lea de corrido hasta el capítulo 56 y posteriormente en el orden aleatorio propuesto por el mismo y que se observa en la parte inferior del fin del capítulo, por ejemplo el capítulo 114 nos recomienda pasar al (-117) y el 117 al (-15). La tercera y última lectura sugiere al lector que la lea como le dé su gana, es decir, sin orden o sugerencias de capítulos o bien deshojando el libro para tomar capítulos al azar.

El capítulo 62 (el cual, por cierto, nos envía al 23) Cortázar propone un nuevo uso del vocablo sapiens, y ese uso es el sentido de la vida de cada individuo. El autor se maravilla con los descubrimientos del ácido ribonucleico y su maravillosa función en las neuronas, como participan en los procesos mentales, en la evocación de pensamientos y recuerdos diversos, he aquí tal vez el detonante de las múltiples lecturas de la obra.

Si el lector puede elegir una lectura aleatoria de Rayuela, después lee con la secuencia propuesta y por último de manera tradicional, podrá tener 3 recuerdos diferentes de la novela y, tres finales distintos. Es como si hubiera querido transformar la visión lectora de cada uno de los usuarios de su obra para transformarlos desde su esencia neuronal para convertirlos en espectadores literarios divergentes, tal como el mismo lo explica en el primer párrafo del capítulo: “[…] al margen de las conductas sociales, podría sospecharse una interacción de otra naturaleza, […] drama impersonal en la medida en que la conciencia y las pasiones de los personajes no se ven comprometidas más que a posteriori”.

Solo viviendo la experiencia tendremos, como lectores, la oportunidad de cambiar el sentido de la novela tantas veces queramos y recrearnos en la vida de Oliveira de distintas formas, desde una metavisión ontológica de la escritura de su autor.

Muchos autores logran publicar libros con temas tratados con perspectivas únicas, mas no proponen una variedad de finales y la reconstrucción de la obra en sí y para sí. Como lectores estamos acostumbrados a leer de manera línea, un capítulo tras otros y si hemos corrido el riesgo de hacer una lectura aleatoria no hemos tenido éxito en comprender nada entre ellos y desistimos en volverlo a intentar.

Rayuela es una novela para esos que nos les gusta releer un libro, pues cuenta con tres opciones en un solo ejemplar.

Julio Cortázar quizá no imaginó el revuelo de su obra, la magnitud de su impacto y donde colocaría a la literatura latinoamericana cuando decidió innovar en el cómo se lee una novela, así como Soda Stéreo nunca creyó llegar a ser escuchados en tantos países, por algunas décadas con un gran futuro para recrearse en el infinito.

“Un misil en mi placard” cuenta una historia impersonal donde, como escribe Cortázar, el drama impersonal de los personajes no se verá comprometido más que a posteriori o quizá, las letras Soda hacen uso de este recurso estilístico argentino continuamente.

Si Cortázar influyó o no en la escritura de los integrantes de Soda, lo desconocemos, pero queda claro que tanto en literatura como en música, Argentina sobresalió notablemente. En México se vende y se lee a Julio Cortázar mientras que los fanáticos de Soda Stereo esperan el inicio de la gira del Cirque du Solei con su espectáculo inspirado por ellos.

Si aún no has tenido la oportunidad de conocer a Julio Cortázar no la dejes pasar, quizá puedas leer Rayuela, Historia de cronopios y fantasmas, Bestiario, Final de juego, entre muchas otras más mientras escuchar la discografía de sus coterráneos Soda Stereo.

 

Laus Deo

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Paula Nájera

Paula Nájera

1 Comment

  1. Guillermo Canseco Ramos
    15/06/2016 at 11:37 — Responder

    Muchísimtas felicidades Paula. Me encantó tu escrito. Rayuela evocó en mí tiempos y lugares en los que no he estado pero sí. Aunque no soy un fan de hueso colorado de Soda Stereo reconozco esa poesía erótica y en ocasiones dolorosa de Cerati.
    Te mando un fuerte abrazo y gracias por compartir tus letras.

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