Opinión

El círculo vicioso de las elecciones en México / Política For Dummies

El domingo pasado hubo elecciones en México, muchos nos enteramos el mismo día, algunos otros lo tenían muy presente y a otros les pasó de noche, como al 72 por ciento de los ciudadanos en la Ciudad de México que no fueron a votar, pero hubo otros lugares donde el 60 por ciento sí lo hizo, como en Hidalgo o en otros que salieron a botar al único partido que los había gobernado en toda su historia, el PRI y llegó otro partido al gobierno, como en Durango, Tamaulipas, Quintana Roo y Veracruz. Se botaron a los corruptos Duarte y Borge y a sus candidatos. Conclusiones muchas, reflexiones algunas: las elecciones en México son producto de un círculo vicioso.

Nuestro sistema electoral tiene muchas deficiencias y el principal culpable son los partidos políticos, candidatos y gobiernos en turno, los más inocentes son los ciudadanos y las autoridades electorales, aunque parezca abogado del diablo, me explico.

La guerra sucia provoca abstencionismo y eso es cierto, provoca hartazgo y también es cierto, provoca hastío y también es cierto. Muchos académicos responsabilizan al Instituto Electoral de no sancionarla, dicha denuncia es carente de congruencia y de conocimiento. Los institutos y autoridades electorales en México no sancionan la guerra sucia porque nadie sabe qué es guerra sucia, la legislación no habla de guerra sucia, los partidos políticos no han querido legislar ni sancionar porque es una práctica que les encanta.

La guerra sucia estuvo en Quintana Roo y Veracruz con más fuerza, Zacatecas también tuvo lo suyo, y los votantes solamente ignoran, piensan lo mismo sobre los candidatos, están hartos, no creen en un cambio verdadero y votan por el menos peor. La guerra sucia resta votos, pero no suma conciencia cívica ni incentiva la participación ciudadana. Habrá que reflexionar sobre la diferencia entre mensajes negativos y guerra sucia, si hay pruebas de un mal gobierno hay que señalarlo, sin calumniar, difamar, ofender o dañar la libertad del otro.

Los partidos políticos provocan que los ciudadanos participen menos con ese tipo de acciones, luego los ciudadanos dejan de creer en sus instituciones electorales también por responsabilidad de los partidos políticos. En primer lugar las campañas no sufren sanciones porque así diseñaron la ley los partidos; en segundo lugar, son los mismos partidos quienes descalifican el modelo electoral que ellos mismos diseñaron, llamando entre otros adjetivos a las autoridades cooptadas por el poder, cuando ellos mismos diseñaron el sistema de cuotas para designar a los funcionarios electorales, llaman a los organismos locales de ineficientes en el PREP cuando ellos mismos diseñaron el sistema nacional electoral, critican en algún estado el retraso del pago del financiamiento público cuando ellos mismos diseñaron la poca autonomía de las autoridades electorales.

Luego los partidos políticos salen a decir que ganaron las elecciones cuando el sistema que ellos mismos diseñaron, el sistema oficial de conteo de votos no ha dictado un ganador, ellos mismos lo desconocen, se nombran ganadores y tenemos a tres gobernadores al final de la noche. Los mismos partidos se han negado a implementar el voto electrónico que evitaría todas suspicacias y daría resultados más certeros y eficaces.

Después de que el instituto electoral designa un ganador, algún partido político decide desconocer los resultados, proclamarse ganador y llevar a tribunales la elección, lo cual está en su derecho, sin embargo una de las características para que nuestra democracia funcione y nuestras elecciones sean consideradas democráticas es el reconocimiento de resultados por parte del perdedor. Pero ¿cómo va reconocerlos si no se sancionó la guerra sucia? ¿Cómo va reconocerlo si el PREP fue muy tardado? ¿Cómo va a reconocerlo si el partido político en gobierno utiliza recursos públicos? ¿Cómo va a reconocerlo si el partido político ganador y él mismo hacen prácticas de fraude con la boleta electoral?

Es un círculo vicioso interminable que iniciaron los partidos políticos y gobernantes, las autoridades electorales se convierten en autoridades que hacen aplicar la ley, la ley, decía un maestro, en México está hecha para cumplirse, aunque un alumno le replicaba que el principal problema es la impunidad y la falta de cumplimiento de la ley, el maestro respondió que no, que la ley en México está diseñada tan bien que se cumple a cabalidad, no hay sanciones, es difícil encerrar a los culpables o sancionar a los corruptos, porque la ley así lo dice, en México sí se cumple la ley, la ley mal hecha.

Después de todo el proceso de deslegitimación de las elecciones e instituciones el ciudadano percibe que las elecciones sirven de poco y no basta los spots de las autoridades electorales para invitar a votar, porque los de los partidos son más, no basta la estrategia de promoción del voto porque los mensajes de guerra sucia en campañas son más. Así está diseñado por los mismos partidos que, como dirían vulgarmente, se dan un balazo en el pie, lloran y culpan al doctor.

@caguirrearias

 


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Carlos Aguirre

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