Opinión

El futbol y la representación política / #Políticafordummies

 

Siempre ganan las ganas de hablar de futbol cuando se puede hablar de futbol, y eso sucede en un país que es fanático del futbol como México, siempre que se quiere hablar de futbol puede hablarse, y los que no les gusta el futbol suelen, de una manera equivocada, tragarse los minutos en los que los aficionados con o sin conocimiento hablan del tema, puede ser en la cafetería, puede ser en una oficina, puede ser por teléfono y hasta en los baños, el futbol en México se convierte en un idioma casi universal.

Casi universal, porque hay quienes, gracias a la pluralidad y libertad odian, critican y aberran el futbol, gracias a esos críticos la sociedad puede mantenerse en un sano equilibrio, si a todos nos gustara el futbol esto sería tan soso y aburrido, quizá no habría eventos culturales, espectáculos o conciertos. Hay niveles también para enamorarse del futbol, hay quienes dejan de ser personas para ser aficionados, hay quienes ofenden sin sentido en nombre del futbol, hay quienes se tiran a la tristeza por un partido de futbol y quienes dejan de trabajar una semana por la victoria de su equipo.

Nos confundimos un poco, el futbol es futbol, ya lo dijo Valdano: “Es la cosa más importante de las menos importantes, pero no deja de ser de las cosas menos importantes en la vida”. Galeano decía que el futbol es el reflejo de una sociedad, y también tiene algo de razón, el futbol mexicano sí es un reflejo de nuestra sociedad.

Villoro decía que la selección mexicana de futbol forma parte, una pequeña parte de nuestra identidad como mexicanos, pero en esa identidad también están nuestras tradiciones, nuestro idioma, nuestros cantantes, nuestros políticos, nuestra historia, nuestros cuentos, nuestros poetas, el futbol es un pequeño elemento de nuestra identidad, no lo podemos dejar de lado, en cada mexicano hay una pizca de futbol, al que no le gusta lleva en su identidad esas razones negativas del futbol.

Y es que nos hemos perdido en algún momento, ya lo decía Luis García, exfutbolista. Hubo un momento en el que dejamos de entender que el futbol era futbol, empezamos a construir héroes nacionales en un futbolista, cuando los verdaderos héroes nacionales son otros, estos son personas que hacen su profesión, muy bien, de los mejores en el país, pero nada más, no son héroes, no están en nuestra vida, no le duelen las derrotas como a los aficionados. Son lejanos, nos equivocamos en elegir a nuestros héroes.

Los futbolistas no representan a México, ni una parte de ellos, Chicharito, Guardado, Paul Aguilar y Ochoa no representan a los mexicanos y si representan a algunos será a la minoría, al 0.001 por ciento de personas en México, a los que ganan más de un millón de pesos al mes en México, esos quizá se sientan representados con los audífonos de los jugadores, con su vida de millonario, su vida de golf, de su penthouse y de lujos. La mayoría de los mexicanos no están ni deberían estar representados por los futbolistas de una selección nacional.

¿Entonces por qué el futbol resulta tan importante? Porque en México, los que nos tienen que representar no nos representan, porque los diputados, senadores, gobernadores y presidentes municipales no representan a los mexicanos, no representan las ideas de los mexicanos, no gobiernan los ciudadanos, no se privilegian los intereses de los ciudadanos y estos son olvidados por los que los deberían representar, somos huérfanos de representantes.

Por eso buscamos representantes en los futbolistas o representantes en cantantes populares, lo preocupante es que ni los artistas, ni Chavela Vargas, no Monsiváis, ni Villoro, ni Chicharito, ni Julión Álvarez, ni Frida, ni Chabelo, ni el Chavo, ni López Dóriga ni los ídolos que cada uno tenga en su cajón se asumen como esos representantes, pocos de ellos lo asumen, y esos que lo asumen son responsables con su vida pública y son un ejemplo a seguir, buscan representar a los mexicanos. Lo más preocupante es que los verdaderos representantes tampoco se asumen representantes.

El futbol ha suplantado lo que deberían ser las cosas más importantes en nuestra vida, al menos en los mexicanos y gran parte de Latinoamérica así lo ha hecho. Hemos observado que es el único lugar donde podemos sentirnos escuchados al gritarle a una TV, podemos sentirnos parte al asistir a un estadio y podemos disfrutar el futbol. Sin embargo, ese sentimiento nunca sucede en los asuntos públicos, no nos sentimos escuchados, no nos sentimos parte ni disfrutamos participar.

Cuando en nuestra vida nos demos cuenta de que el futbol es lo mismo que nuestro sistema de representantes: que no somos parte, que no somos escuchados y que lo dejamos de disfrutar cuando nuestro equipo pierde, el futbol dejará de aislarnos y alienarnos de las cosas realmente importantes. En nuestra vida, como sociedad nos hemos equivocado tantas veces, que tenemos derecho a hacerlo y a corregir nuestros errores; hemos votado por el PRI, por el PAN, luego por el PRI y luego por el PAN, pero nunca hemos dejado de creer que nuestra selección de futbol puede ser campeón del mundo, quizá si esa aspiración la tuviéramos pensando que nuestro gobierno será el mejor gobierno algún día, participaríamos más e intervendríamos en ese estadio que se llama gobierno.

@caguirrearias


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Carlos Aguirre

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