Opinión

La violencia de la reforma educativa: crítica al centro y a las periferias / Piel curtida

 

Buscar buenos y malos en torno a los últimos sucesos en Oaxaca sería buscar una justicia al estilo de Santo Tomás de Aquino, lo cual sería imprudente al negar todo un contexto histórico y sociocultural, así como olvidar un cúmulo de problemáticas y abusos sistemáticos. Aunque todo parece reducirse al combate a favor o en contra de la Reforma Educativa del Gobierno Federal, esto sólo ha sido un detonante para un sinfín de temas desatendidos; y por otra parte, no sólo México está en conflicto, sino que también alrededor del mundo las y los ciudadanos están atentos para demandar y denunciar sus inconformidades con el Estado, con el ente al que, en teoría, se le delegan derechos en espera de protección, desarrollo e impartición de justicia.

Sin duda la voluptuosa violencia en Oaxaca ha capturado la atención no sólo de los mexicanos, sino que también de otros países y organismos internacionales. Al buscar en Internet “Teachers Oaxaca” es posible ver un cúmulo de información de Le Monde, la BBC, Reuters, entre otras agencias extranjeras de noticias, y aunque la mayoría hace énfasis en cuestionar la actuación del Estado por no mostrar indicios de haber buscado el diálogo, en los portales del país parece reducirse todo a culpar el derecho de manifestación aunque, por otra parte, también se omite una necesaria crítica al sistema educativo mexicano más allá de los discursos oficialistas que sólo han expuesto a algunos maestros como “parásitos”, olvidando que las problemáticas están interrelacionadas con un cúmulo de impunidad, charrismo sindical y omisiones que deben atenderse a través del seguimiento y la cooperación en vez de la represión.

La Reforma Educativa fue planteada, al menos en el discurso, para compensar el rezago educativo del país; combatir los excesos de las cúpulas de poder del SNTE, impulsados en gran parte por su alianza clientelar con el Estado mexicano y razón del surgimiento de la CNTE; además de evaluar el desempeño y actualización del personal docente. Ante ello, diferentes grupos de profesores se han manifestado argumentando que a través de la reforma se posibilitan mecanismos que afectan sus derechos laborales y hasta la represión legitimada, por ejemplo, el que a través de exámenes se pueda despedir a maestros que sean considerados “incómodos”, temor que es comprensible debido a múltiples casos y fenómenos.

Recuerdo que Juan Pablo de Ávila, reconocido profesor de secundaria en Aguascalientes e intelectual, comentaba durante clases que algunos compañeros docentes por presentar una visión más amplia y crítica sobre diferentes tópicos eran destinados a centros de aislamiento funcional, y no fue hasta que conocí a algunos maestros cuando supe a lo que se refería: un área para desarrollo de proyectos de investigación e innovación educativa al cual son enviados los “radicales”, quienes elaboran propuestas que sólo son rechazadas de manera repetitiva.

La CNTE y los profesores necesitan mayor diálogo, informar a la población sobre sus circunstancias, sus historias de precariedad, necesidades y temores, en especial en el sureste del país que ha sido tan olvidado y afectado por una centralización voraz, para que de esta forma se pueda combatir la desinformación y los reduccionismos que buscan exponer la indignación y la defensa bajo un simple “no quieren presentar exámenes”. Por supuesto que existen casos de docentes sin vocación, pero tampoco se puede negar un cúmulo de problemáticas como infraestructura precaria, carencias de recursos tecnológicos, así como la falta de inversión para capacitación y actualización, por sólo mencionar algunos ejemplos. El Estado mexicano debe reconocer sus errores y omisiones, pues aunque a nivel internacional se postulen indicadores y exigencias para la educación, no es posible responder a esas tendencias negando la realidad histórica y social de un país desigual.

Si bien el derecho a manifestación debe protegerse como un acto de reconocimiento a los derechos políticos de cada ciudadano, también es importante hacer una crítica al interior de sociedad civil organizada. A finales del mes de mayo y a principios de junio se divulgó una noticia sobre un grupo de maestros en Chiapas que fueron rapados por no reconocer el paro de labores como protesta ante la Reforma Educativa, aunque después de días se dio a conocer que los “verdugos” eran infiltrados que no fueron reconocidos por la CNTE. A pesar de que fue posible identificar la campaña de desprestigio que se ha impulsado contra los maestros, también es importante cuestionar la falta de unidad entre los indignados, en especial porque el haber permitido el acto es incongruente en un grupo que debe demostrar estar sobre la impunidad, los abusos y la violencia de la que tanto adolece México.

Por otra parte, el Estado mexicano ha emitido un mensaje ofensivo: un repliegue de fuerza militar y policiaca armada tan ostentoso que no se ha observado ni en operativos contra el crimen organizado tan señalado como culpable de otras tantas omisiones del mismo poder político. La violencia ejercida en Oaxaca es obscena ante un escenario de múltiples vejaciones, impunidad, corrupción e inseguridad.

Parece que el diálogo es algo incomprensible, de un lado parece considerarse como una muestra de debilidad y deshonra, y por el otro el hartazgo y la desconfianza ha llegado a un nivel en el que la búsqueda de acuerdo podría ser simplemente un acto suicida. Y es ante este panorama que las y los ciudadanos debemos solicitar y exigir ese encuentro, en un ámbito de cordialidad y transparencia, señalar y no justificar ningún tipo de violencia, pues está en juego la educación de las generaciones más jóvenes, la opción de desarrollo para lograr una mejor sociedad y calidad de vida, y es justo en el sureste mexicano tan mancillado donde es urgente la mejora a la educación pero no a través de una Reforma con claroscuros o de un cuerpo magisterial privilegiado ni subyugado, sino que es indispensable reconocer, atender y subsanar todo una historia de centralismo y olvido que sólo parece incomodar cuando algunos marchan por un mejor futuro, cuando otros ejercen la violencia por mantener un trabajo ante el miedo al hambre, mientras que los del centro, los del poder, de uno y otro lado, sólo miran distantes el movimiento de piezas que han planificado.
[email protected] | @m_acevez

The Author

Juan Luis Montoya Acevez

Juan Luis Montoya Acevez

No Comment

¡Participa!