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Orlando más allá de la masacre / Punto crítico

 

El incidente en Orlando ocurrido el pasado fin de semana, en el que un hombre de 29 años abrió fuego en una discoteca popular entre la comunidad gay, que dejó como saldo unas 50 personas muertas, tres de ellas de origen mexicano, y otras 53 heridas, ha sido considerado como el peor tiroteo múltiple registrado en la historia de la Unión Americana, este hecho nos deja para la reflexión las consecuencias más allá de lo sucedido.

La primera de las aristas que es importante destacar se refiere a lo que en reiteradas ocasiones varios estudiosos de los temas sobre los derechos humanos han venido señalando, que tiene que ver con el odio y la violencia por parte de ciertos grupos, o de manera individual, en contra de la comunidad gay.

A pesar de los avances en la búsqueda de la igualdad de los seres humanos en casi todos los países, vemos todavía esta persecución –incluso esta misma semana aquí en Aguascalientes- en la que sigue descalificándose y discriminando a las personas por sus preferencias sexuales, y hoy más allá y lamentablemente hasta atentando contra sus vidas.

Sin duda esto de por sí es preocupante, pero más alarma causa el que los gobiernos, y en este caso el de los Estados Unidos, considerado uno de los principales exportadores de armamento a otras naciones del mundo, no tome cartas y frene la venta indiscriminada tanto al interior del país como hacia el extranjero, y a pesar de sucesos como éste, siga privilegiándose el tema económico por encima del humano.

Cabe destacar que la industria de las armas de fuego en el vecino país del norte es pujante. Según cifras que usted mismo puede revisar a través de internet, “el FBI, dio a conocer recientemente que el 2015 registró un nuevo récord en ventas, con 23.1 millones, es decir diez por ciento más a las que se dieron en 1998, año en el que hubo mayor venta de armas de fuego en la historia de esa nación”.

Resulta, al mismo tiempo, preocupante lo sencillo que es en aquel país poder hacerse de una pistola o de una escopeta, y es que hay tantos lugares para conseguirlas  que incluso y por mencionar un  ejemplo, estos establecimientos rebasan al número de  negocios registrados como restaurantes de comida rápida, cafeterías y tiendas de comestibles en todo el país.

La edad tampoco ha sido un factor de condicionamiento para el uso de armas de fuego y la historia lo constata, en actos de violencia en los que incluso jóvenes menores de edad disparan a quemarropa contra personas inocente a veces hasta niños.

No existe tampoco la obligatoriedad de realizar un estudio previo de perfil psicológico que determine si una persona es apta o no para ser propietario de un revólver, los hechos hablan por sí solos.

Otro de los aspectos a considerar es la discriminación que actos como éste, dejan consecuentemente y que afecta a personas que al haber emigrado de países de medio oriente e incluso hasta por tener alguna ascendencia musulmana o judía, son ahora también considerados como enemigos de la nación.

Mientras no haya esa voluntad por parte de los líderes de las distintas naciones para frenar esta problemática, no nos extrañe que incidentes como éste sigan presentándose. ¿Cuántos miles más morirán por esta causa?, ¿qué nos corresponde como sociedad hacer para remediar esta situación?

Concluyo con esta frase de Eleanor Roosevelt, esposa de Franklin Roosevelt, diplomática y activista estadounidense por los derechos humanos: “No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla”.

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Leticia Medina

Leticia Medina

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