Opinión

3de3 y equilibrio de poderes / Política For Dummies

 

En el origen de las instituciones modernas, el poder para guiar una sociedad, para administrar los bienes y para sentenciar a muerte lo ejercía una sola persona, en un principio el señor feudal y más evolucionado un rey, era una autoridad absolutista. Unitaria, sin ningún peso ni contrapeso. No había nadie que dijera lo contrario, ni siquiera un método de selección para castigar malas decisiones, el poder se transfería de generación en generación en el mejor de los casos y en otros por la ley del más fuerte y violento.

Sin embargo, la sociedad política evolucionó de la mano de los grandes filósofos como Maquiavelo o Hobbes y se determinó crear un sistema de pesos y contrapesos para que el gobierno no fuera unipersonalista ni absolutista. En ese sentido se determinó crear una institución que cogobernara con el poder ejecutivo, que es el que ejecuta las decisiones, por lo que se creó el poder legislativo que hace las leyes y vigila el comportamiento del poder ejecutivo y al poder judicial que es el que sanciona y aplica las leyes, antes estas tres funciones las realizaba un solo poder, en el peor de los casos una sola persona.

Hubo dos corrientes, la estadounidense y la inglesa, una estadounidense que privilegia la figura presidencial y el poder ejecutivo y otra que privilegia al poder legislativo. En primer lugar la estadounidense, llamada sistema presidencial, se compone de un poder legislativo que tiene la facultad de aprobar, modificar y eliminar leyes, las iniciativas del presidente son votadas y discutidas por el poder legislativo, el poder legislativo limita al presidente, aprueba o no sus licencias y permisos, pero el presidente tiene el poder de designar a su gabinete y a sus funcionarios sin necesidad de que el legislativo lo apruebe, el ejecutivo tiene poder de decreto.

El legislativo tiene la facultad de pedir informes al gabinete y al mismo presidente, de vigilar las cuentas del ejecutivo y de aprobarlas, si fuera necesario de promover un juicio político para destituir a un funcionario, pero no puede hacerlo por su propia voluntad. Por otra el presidente tiene la facultad de decretar alguna ley si las condiciones políticas fueran contrarias y con algunas condiciones que se deben cumplir, no en todos los casos y no en todo momento, al menos que vivas en Venezuela y seas Hugo Chávez y Nicolás Maduro, quienes decretaban a diestra y siniestra.

Por otra parte, el llamado sistema parlamentario dota de más poder al parlamento quien tiene que autorizar y nombrar al gabinete y al mismo primer ministro, puede censurar y destituir a cualquier miembro del gabinete y se forma gobierno desde una votación parlamentaria, cosa que no ha sucedido, por ejemplo en España, donde no ha habido mayoría necesaria para determinar quién forma gobierno. En estos sistemas, regularmente hay una figura diplomática de mucho peso político, que es la monarquía, quien convoca a nuevas elecciones cuando no hay acuerdo y hace las veces de jefe de estado para tomar decisiones diplomáticas y tener relaciones internacionales. Este equilibrio es fundamental y muchas veces el exceso de poder del poder legislativo provoca gobiernos divididos, parálisis gubernamental y crisis política, por lo que es recomendable tener un servicio profesional de burocráticos que profesionalicen la administración pública mientras los poderes logran deliberar y ponerse de acuerdo.

En ese sentido el estricto equilibrio para evitar abusos de poder y pérdida de atribuciones y control es necesario y fundamental, la ley 3de3 nos deja un debate al respecto: la ciudadanía es la balanza de esos equilibrios, es el poseedor de la verdadera soberanía que se transfiere a los gobernantes, por lo que una iniciativa ciudadana buscaba incidir en ese equilibrio ya que sus representantes no han sido equilibrio, y del resultado de esta votación no lo serán.

Esa iniciativa pretendía que el poder ejecutivo, legislativo y judicial rindiera cuentas a los ciudadanos mediante la publicación de tres declaraciones, de interés, patrimonial y fiscal, los senadores del PRI, se negaron, los diputados del PRI, se negaron y por ser mayoría las declaraciones no serán públicas y la soberanía de la ciudadanía queda violentada. Sin embargo está en las manos del poder ejecutivo publicarla, modificarla y hacer señalamientos, una de las cualidades de ese equilibrio y sistema de pesos y contrapesos.

Esta es la valiosa oportunidad de un presidente caracterizado por liderar un gobierno corrupto de marcar plana y ser un equilibrio para los diputados y senadores del PRI. Modificar la iniciativa aprobada por ellos en el sentido que dicta la ciudadanía y regresarla mandando un mensaje positivo para el combate a la corrupción. Pero una de las conclusiones de esta columna es que ese equilibrio deseado y soñado no existe, no hay oposición, no hay otra agenda legislativa sino la misma que propone el presidente, la misma ruta del partido, por lo que lo deseado no ocurrirá, al menos que, como dijo un amigo, estuviéramos en Noruega.

 


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Carlos Aguirre

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