Opinión

Reflexión electoral (1 de 2) / Tlacuilo

 

Concluida la justa electoral pasamos al breve lapso en que se tiene la oportunidad de hacer reflexiones frescas sobre su desarrollo; Tlacuilo arriesga su “cuarto a espadas” entre las de otros comentaristas, cuyo número y calidad se ha incrementado notoriamente en comparación con los que participábamos hace diez años. Así, el lector crítico cuenta con más materiales con los que puede coincidir o discrepar, o encontrar argumentos que le sugieran otras alternativas.

Los electores. En concordancia con el reciente ejercicio estadístico de Tlacuilo, la mitad de los ciudadanos se abstuvieron de votar como tradicionalmente lo hacen; unos por ignorancia, otros por indolencia permisiva para que los demás tomen las decisiones que ellos no quieren asumir aunque les afecten, y otros más para manifestar su hartazgo y su rechazo estéril al sistema corrupto que padecemos.

Entre la mitad de los que sí acudieron a las urnas, hubo quienes ejercieron su derecho y cumplieron con su obligación ciudadana de votar a conciencia; también los hubo quienes lo hicieron por costumbre; por mantener vigente su credencial que es la que normalmente se acepta en cualquier trámite; por el qué dirán; etc. Pero también hay un sector que entraría en la categoría de acarreados o en la porfiriana de maiceados que yo calificaría como el más inmoral de todos por el hecho de vender su voto, coludiéndose así con el sistema corrupto cada vez más arraigado.

Esto nos lleva a concluir que hay ciudadanos formales (aquellos a quienes la ley les otorga esa categoría solo porque nacieron en México y cumplieron 18 años) y reales o efectivos (que son los que además conocen, ejercen y defienden sus derechos y cumplen sus obligaciones); no quiero especular cuántos podrían ser estos últimos, pero tengo la sensación de que son contados.

Insisto en la necesidad de que el Instituto Nacional Electoral modifique su pertinaz forma de ignorar en sus distorsionados informes electorales al importante sector que se abstiene, para que sean reales, completos y bien intencionados.

Además debe realizar actividades permanentes de carácter educativo que ayuden a superar la conciencia cívica de toda la población empezando desde la más tierna edad, pues solo así se podrá construir una ciudadanía solidaria.

¡México no será un país demócrata mientras la mitad de su población rehúya su derecho e incumpla su obligación electoral, más otra que, mucho peor, venda su voto al mejor postor!

Los candidatos. En este punto vale la pena detenerse en el tema de los debates electorales. Entre las propuestas de reformas al Código de Instituciones y Procesos Electorales (Cofipe) cuyo resumen nos publicó la revista Proceso entre los meses de septiembre y octubre del 2006, incluimos la de que el entonces IFE planeara y programara en forma sistemática y metódica los debates electorales entre todos los candidatos, debates que solo mencionaba tímidamente el Cofipe entonces vigente y que el reformado del 2008 se limitó a los presidenciales. La Ley del 2014 ya se refiere a los de gobernadores, pero de los demás solo habla de “promoverlos”. Es por ello que aplaudimos la iniciativa del Instituto Estatal Electoral de Aguascalientes por el hecho de organizar el primer debate oficial entre candidatos a la presidencia municipal de Aguascalientes. Esperamos que no sea lejana la fecha en que se logre que el INE no promueva, sino organice los debates entre todas las categorías de candidatos. ¿Por qué?

Porque aparte de la información escrita que debería aportar el Instituto en relación con el perfil de los candidatos y eventualmente de la propaganda que distribuyeran los partidos durante sus campañas, el debate con garantía de equidad entre ellos es la mejor manera de ofrecer a la ciudadanía la oportunidad de compararlos objetivamente. La organización profesional, bien planeada, programada y atinadamente conducida en la confrontación de los candidatos debe quedar a cargo, obviamente, de esa institución imparcial y especializada que debe ser el INE.

En esos debates queda al descubierto, claramente, la capacidad intelectual, la calidad moral y la personalidad en general de los candidatos. Allí puede calibrar el elector a quienes hacen promesas descabelladas y quienes proyectan planteamientos razonables y bien fundamentados después de estudiar las características históricas del Estado y sus condiciones actuales; allí confirmará o modificará sus preferencias en relación con aquellos que se manifiestan respetuosos y tolerantes, y los que no pudiendo engrandecer su figura pretenden reducir las de los demás salpicándolos de fango; asimismo, quienes se proponen fortalecer nuestra nacionalidad y quienes pretenden entregar nuestras riquezas y nuestra fuerza de trabajo al extranjero, etcétera, etcétera. Otro tema importante que puede quedar al descubierto en los debates es el de los endebles requisitos de la selección de candidatos. (Continuará).

 

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

2016, año de Jesús Terán y Jesús Contreras

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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