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Taxi Teherán / Alegorías Cotidianas

 

El Museo Descubre, presenta del 3 al 14 de junio, la 60 Muestra Internacional de Cine patrocinada por la Cineteca Nacional donde podemos apreciar películas galardonadas y que por lo general, no son taquilleras por aquello de que al mexicano le llena el ojo lo comercial y gringo.

La Cineteca propone una película Iraní por demás interesante y creativa que ha sido galardonada en 2015 por su originalidad y tratamiento, se llama Taxi Teherán, y es protagonizada y dirigida por Jafar Panahí.

Jafar Panahí es un director con una historia de vida digna de llevarse a la pantalla grande. Nació en Mianeh, Irán, y tenía 10 años cuando escribió su primer libro, después de realizar su servicio militar obligatorio en la guerra Irán- Iraq realizó un documental donde narró su experiencia.

Estudió dirección de cine en la universidad de Teherán y su primera película como codirector vio la luz en 1994, A través de los olivos.

Su primera película galardonada y donde dirigió solo fue El Globo Blanco y a partir de ese momento fue conocido en todo el mundo.

En 2010 fue arrestado y encarcelado por realizar una película sobre las elecciones de Irán de 2009 y fue cesado de filmar durante 20 años, salió en libertad después de varios meses, gracias al apoyo de las academias de cine iraníes y francesas, por ello hoy podemos disfrutar su más reciente película.

Panahí grabó en 2011, mientras esperaba su suspensión de 20 años Taxi Teherán, la historia de un taxista iraní novato quien toma el volante del vehículo para subsistir y conocer de fondo a la sociedad.

Uno de los grandes problemas de Irán es la delincuencia y en la película es vista por ambos lados, por el asaltante y el asaltado, los pasajeros discuten si es válido el robar por necesidad o si requiere ir a la horca para que “algunos aprendan” mientras que otros, por menos son ejecutados según las leyes islámicas, el conductor del Taxi permanece como espectador durante el diálogo de los pasajeros.

Algo particular del transporte público en Irán es que personas distintas pueden abordar el taxi por ello la discusión sobre la delincuencia se vuelve interesante pues son dos desconocidos quienes convergen en un mismo espacio – tiempo.

Como todos sabemos en Irán hay artículos prohibidos por ello es que al Taxi lo aborda un joven que trabaja, desde su perspectiva por “la cultura cinematográfica”. La Piratería es un delito más en países donde no se puede conseguir o ver “Una Noche en París” podría ser perdonado. A través del Pirata Cinematográfico Panahí muestra al mundo que aún hay censura ante la vida occidental, aún con los esfuerzos propios para que no continúe.

En la trayectoria del Taxista y el Pirata aparece un joven estudiante a director de cine que pide un consejo, aquí la respuesta no puede ser más clara y contundente cuando se insiste en el punto que todas las películas vistas y los libros ya leídos están hechos y que la creatividad debe de nacer de otro aspecto más no del mismo de donde proviene lo aprendido. Por demás elocuente la respuesta y sabía para no ver más de los mismo, saga de esto y lo otro desde diferentes perspectivas más siempre las mismas historias.

Después encontramos a dos pasajeras de la vieja escuela islámica, quienes cuentan lo vital que es para algunos las tradiciones y los tiempos para cumplir con lo mandado y requerido para sobrevivir. La religión es un estilo de vida y en cada lugar, según la costumbre se vive de manera diferente.

En el camino, pasa a la escuela por su sobrina, quien le reprocha el ser taxista cuando fue conocido como director de cine y es ella quien da a conocer lo que no debe de presentarse en una película Iraní pues, como sabemos si las reglas no son seguidas van a la cárcel.

El clímax de la película llega cuando una pasajera narra la vida de una chica que está en prisión sin haber cometido algún delito y por defenderla, la pasajera, fue suspendida tres años, más ejercía pues aún no había llega el edicto oficial. En la historia que cuenta esta abogada se deja ver lo que ha pasado Panahí del 2010 a la fecha por presentar en pantalla grande lo que está prohibido en su país.

Taxi Teherán se grabó en 2011 y se presentó hasta 2015, mientras llegaba el edicto oficial de la suspensión de filmar durante 20 años.

Es ilógico el tener carrera de dirección cinematográfica y no poder ejercer pues son tantas sus restricciones con respecto a la libertad de expresión que poco es lo que puede mostrarse en pantalla grande que sea real dentro de la ficción.

El sentido de pertenencia puede perderse cuando los derechos humanos se sobrepasan por una religión y un imperio, arriesgarse a protagonizar y dirigir estando a punto de ser cesado y sin derecho a salir del país es un llamado a la libertad del ser y la creatividad, sin lugar a dudas, Panahí es un ejemplo a seguir por los jóvenes cineastas no sólo por su talento sino por su entereza y gallardía, es un caballero cinematográfico del siglo XXI quien lucha incansablemente por vencer los molinos de viento impuestos por su régimen y su claustro a no volver a participar presencialmente en los festivales internacionales de cine.

Con un final inesperado y un talento secuestrado Panahí permanece en Irán esperando que pasen sus 20 años de suspensión fílmica mientras nosotros podemos aún acércanos a su filmografía y difundir su talento en el gremio.

Gracias a las muestras de cine de la Cineteca Nacional podemos conocer a grandes directores como Panahí, aún no termina la muestra ¿estás listo para apreciar películas únicas y premiadas? Asiste a la 60 Muestra de Cine Internacional.

Laus Deo

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Paula Nájera

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