Opinión

Y ahora ¿qué sigue? / Ciudadanía económica

El jueves 23 de junio los ciudadanos británicos salieron a votar para decidir la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea. Tras saberse que la mayoría votó por abandonar la Unión,  redes sociales muestran una población confundida respecto a lo que les depara el futuro fuera de la organización europea. En el Reino Unido parece que se vive una especie de “cruda”. Si bien, durante las semanas anteriores a la votación, las encuestas reflejaban una posición dividida del electorado británico, no analizaron por qué era así. Tampoco vieron algo que se hizo evidente una vez pasada la elección: la visión del mundo es totalmente distinta entre la población según su región y según su edad. Los jóvenes, en su mayoría, votaron a favor de permanecer en la Unión Europea y las personas mayores, por salir de ésta.

Para entender este fenómeno desde una perspectiva generacional, cito textualmente un análisis inédito escrito por Amaya María Gutiérrez Cañal, joven estudiante de Economía en el Colegio de México:

“¿Por qué los mayores votaron a favor del Brexit (acrónimo que significa “salida de Gran Bretaña de la Unión Europea”)? Una de las razones que más peso tuvo fue el problema que representa la inmigración. Los inconformes se quejaban, entre otras cosas, de la oleada de inmigrantes que llegaron a territorio británico huyendo de los conflictos en Medio Oriente o de la pobre situación económica de su país. Cabe señalar que, la mayoría de estos inmigrantes provienen de países pertenecientes a la Unión Europea como Rumanía, Polonia, Italia, España y Bulgaria. Los británicos argumentaban que los inmigrantes demandaban servicios de salud y empleo, por mencionar algunos, que el país no podía satisfacer. Y es que a pesar de que el gobierno británico aceptó recibir solamente a 100 mil inmigrantes ya van más de 300, mil.

Según encuestas del portal YouGov, la votación por edades se puede desglosar de la siguiente manera: de 18 a 24 años, 64% votó en contra del Brexit y 24% a favor; de 25 a 49 años, 45% votó en contra y 39%a favor; de 50 a 64 años, 35% votó en contra y 49% a favor del Brexit . Por último, de la población mayor a 65 años, 33% votó en contra y 58% a favor.

A la luz de estos resultados parece relevante preguntarnos ¿Qué pudo haber ocasionado estas diferencias? ¿Por qué la generación que fue pionera en la idea del mundo globalizado ahora vota por alejarse de lo que construyó? ¿No fueron ellos quienes nos enseñaron que la unión hace la fuerza? Podría tratarse de un desencanto por la idea de globalización. Es posible que pareciera una mejor idea en papel de lo que resultó siendo en la práctica.

La diferencia en la votación por grupos de edades también se puede pensar de otra manera. Con la oleada de modernizaciones entre las que destacan el internet, las computadoras, tabletas y teléfonos celulares, el mundo se mueve a mayor velocidad y escala que nunca. Noticias que antes tardaban días en divulgarse, ahora llegan hasta los lugares más recónditos en cuestión de minutos. Esta forma de comunicarnos no conoce fronteras, ni banderas, atraviesa mares y también desiertos. Con esto, es natural que la percepción de cercanía haya cambiado y, a su vez, el sentido de pertenencia. Los problemas que llegaran a pasar en naciones lejanas ahora se sienten cerca. Lo que aqueja a pueblos remotos pareciera que le pasa a vecinos. El sentido de unidad se ha ido despertando en las nuevas generaciones pero no podemos decir lo mismo de las mayores.

Podríamos pensar que la cosa va por ahí. A diferencia de la velocidad con la que anteriormente se hacían actualizaciones, hoy vemos que las innovaciones van a mil por hora. Esta velocidad demanda a los usuarios adaptarse a la par. Pero ¿qué pasa si no mantenemos el ritmo? Los avances tecnológicos no esperan a nadie.

El que las personas mayores no entren a la tecnología les aísla. Son los jóvenes quienes, usando todas las herramientas a su alcance, han desarrollado un sentido de pertenencia global más arraigado, tal vez debido a que se incorporaron a la tecnología globalizadora siendo jóvenes o bien literalmente han crecido con ella. Esto no quiere decir que las generaciones mayores no vean por el otro o sean incapaces de solidarizarse con los infortunios de los demás, simplemente es difícil sentir algo por aquello no ves. Por más que puedan enterarse de un acontecimiento, si no leen o ven lo que una persona que vivió aquella noticia de primera mano tiene que decir, es muy difícil interiorizar lo ocurrido y solidarizarse. En las redes sociales, podemos encontrar desde testimonios de triunfos legales o políticos hasta videos de las situaciones más cruentas, todo subido y contado por gente de diferentes partes del mundo.

Como resultado, ahora 27 países conforman la Unión Europea. Con 51 por ciento de los votos a favor de salir, el Reino Unido vuelve a estar por su cuenta. Esta votación dejó una Gran Bretaña que amenaza con romperse. Escocia e Irlanda del Norte descontentos con los resultados, se plantean hacer un nuevo referéndum en el que se decida su permanencia como británicos. La salida de la Unión Europea deja también a una generación de jóvenes que se sienten traicionados. Bajo el hashtag #NotInMyName, “no en mi nombre” en español, las redes sociales se inundan de jóvenes que reclaman que fueron los mayores quienes decidieron un futuro que ellos no tendrán que vivir.”
[email protected] |  @jlgutierrez


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José Luis Gutiérrez Lozano

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