Opinión

Aguilar y Woldenberg debaten la democracia / Política For Dummies

En el reciente número de la revista Nexos, José Woldenberg, destacado politólogo y el primer presidente del IFE, debate algunas ideas sobre el futuro de la democracia y el sistema político en México con Aguilar Camín, periodista, que aunque escriba en Milenio produce algunas ideas que pueden ser debatidas, además de ser director de Nexos.

Debaten sobre ideas que pueden cambiar el sistema político en México: sobre la segunda vuelta electoral, sobre el financiamiento público, gobiernos de coalición y algunos otros conceptos: la idea como afirma Camín, es debatir las soluciones y diseñar la mejor propuesta para una democracia que no está en duda, sino que está mal diseñada.

Nadie puede debatir que la democracia es lo mejor que le pudo haber pasado a las sociedades modernas; la libertad, la pluralidad y la igualdad abonan a la realización del ser humano. Algunos han debatido que la democracia de Madero frenó el desarrollo de Porfirio, o que la del plebiscito en Chile hizo lo propio con el plan económico de Pinochet. Sin embargo, esos que hablan del desarrollo y modernización se les olvida que toda acción de gobierno y todas las sociedades tienen en el centro a los ciudadanos, quienes en esos gobiernos eran minimizados, utilizados, desaparecidos y asesinados.

La democracia, trajo a esos países donde llegó de colonizadora, libertad, igualdad, derechos, pluralidad, información y con todo lo anterior: felicidad. La democracia, bien entendida y bien diseñada tiene el único fin de lograr estabilidad y equilibrio entre la sociedad, dar cumplimiento al contrato social de Rousseau, que plantea la reducción de la libertad animal por el aumento de la convivencia sana.

La libertad de instintos se reduce y se cambia por una libertad donde los límites sean las propias libertades de los demás seres humanos, de eso se trata el sano cumplimiento del contrato social. En este sentido, el diseño del marco donde conviva la democracia tiene que ser discutido y deliberado por la mayoría, eso es lo que intentan hacer Woldenberg y Aguilar Camín.

En primer lugar debatieron el Pluralismo.

Woldenberg establecía que los partidos pequeños son necesarios, porque en ellos se les da cabida a grupos que no tienen representación política en los partidos políticos tradicionales: los sindicatos, trabajadores, socialistas, comunistas, minorías lésbico-gay, grupos ambientalistas, feministas, etc. Argumento con el que coincido: esos espacios deberían existir para dar cauce al cumplimiento de los derechos de las minorías.

Sin embargo, también coincido con Camín, quien afirma que el Partido Verde, el PT o Nueva Alianza, no garantizan el cumplimiento de los derechos de las minorías o que simplemente son comparsas de una alianza electoral. Le sirven a grupos de políticos que se adueñan de las franquicias y reciben los millones de pesos de las prerrogativas. En México, el Partido Verde debería ser un partido que haga constantes propuestas para la preservación del medio ambiente, por lo que su postura electoral, de manera utópica debería estar más hacia la izquierda; el PT, defensor de los trabajadores es inimaginable que haga alianza con el PRI o mucho menos con el PAN, como sucedió en Puebla.

En ese sentido, la pluralidad necesaria se convierte en un espectáculo y mercado de votos.

Debaten sobre el financiamiento público

El financiamiento público es el dinero que reciben los partidos políticos recaudado por los impuestos de los ciudadanos, con el único fin de formar ciudadanía y mantener viva una competencia electoral igualitaria que consolide la democracia. Aguilar Camín afirma que eso ha creado un mercado negro de recursos y aumento a la corrupción, por lo que propone eliminarlo, mientras que Woldenberg afirma que en un contexto de corrupción, narcotráfico y poca fiscalización, eliminar el financiamiento público sólo abonaría a más corrupción.

Coincido con ambos, pero por diferentes razones: el financiamiento público debe continuar, pero no en los porcentajes tan altos como en la actualidad, sino de manera equilibrada. El Estado debe alimentar a las instituciones que promueven la elección de los gobernantes, sin embargo también los militantes que promueven su plataforma deberían de invertir recursos, así gastarían con mayor conciencia y se reduciría el despilfarro.

Por otra parte, en cuanto a la corrupción y fiscalización considero que es un tema complicado de regular, con o sin financiamiento público la corrupción y el dinero sucio en campañas políticos puede existir, no es falta de regulación, es falta de voluntad política por cumplir la ley.

Debaten sobre la segunda vuelta

Donde coinciden ambos es en la segunda vuelta electoral, necesaria para que el presidente tenga legitimidad indispensable que le ayude a gobernar según su plataforma política y a implementar sus iniciativas y políticas públicas. En México, desde Zedillo no ha habido un presidente que haya sido electo con más de 50% de los votos. Lo que se traduce en que tampoco ha tenido un Congreso que le haya beneficiado en la implementación de esas políticas.

Es necesaria una segunda vuelta pero como la plantea Camín, el mismo día en que se elija al Congreso, para así lograr coaliciones legislativas a favor del candidato ganador de la presidencia. Se trata de construir ideas, de debatir y de diseñar soluciones para enmendar el marco de nuestra ansiada democracia.

@caguirrearias

 


Vídeo Recomendado


The Author

Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

No Comment

¡Participa!