Opinión

Elecciones made in USA / Debate electoral

 

En este año electoral, con procesos locales en la mitad de las entidades federativas del país, incluyendo la elección en la Ciudad de México de su flamante Asamblea Constituyente, elecciones generales en España, referéndum en Gran Bretaña, cerrará con broche de oro en el mes de noviembre con las elecciones presidenciales en los Estados Unidos.

Dada su importancia económica y sociopolítica, la elección made in USA atrae espectadores de todo el mundo. Y para quienes hacemos de este Debate Electoral nuestro modo de vida, es la oportunidad de observar una de los sistemas democráticos más sui generis del orbe.

En una primera instancia, debemos considerar que Estados Unidos es una nación regida por un régimen presidencialista federal. A nivel nacional, tienen un jefe de estado, que es electo por el pueblo. Dura en su encargo cuatro años y puede ser reelecto para un periodo más. Su presidente actual, Barack Hussein Obama, cumplirá ya su segundo ciclo luego de haber conducido las riendas del país más poderoso del mundo por dos periodos, lo que le obliga a ceder la estafeta en una jornada que se celebra en noviembre, previo a la toma de protesta en enero del año entrante.

Visto así, ya contiene los elementos mínimos como para hacerla interesante al ojo del analista. En un país donde la alternancia es cosa seria, presidentes en funciones no se han reelecto y escándalos de corrupción han hecho que el electorado crucifique literalmente a presidentes en turno para irse al otro partido, se pensaría que la democracia está más que consolidada y es referente a nivel mundial.

En este primer acercamiento a las elecciones norteamericanas, veremos que hay mucho más para el análisis electoral en un país que se nos ha presentado democráticamente inmaculado y que no necesariamente es así.

De entrada, algunas situaciones serán comparadas con el ámbito nacional mexicano, más para fines didácticos, como el voto indirecto. Los americanos no votan por un presidente, sino por electores que se erigirán como “Colegio Electoral” de entre los que se decidirá el nuevo presidente, resulta pues que su voto, al menos, no es directo.

Todas las disposiciones electorales tienen su base en la escueta Constitución de Estados Unidos, básicamente en los primeros dos artículos y en algunas enmiendas. Es más bien cada estado de la unión la que regula los aspectos electorales, como elecciones primarias, quiénes pueden ser votantes, la integración del colegio electoral local y en general los procedimientos electorales estatales.

No existe un Instituto Nacional de Elecciones como tal, aunque la Comisión de Elecciones Federales tiene a su cargo una especie de lo que nosotros conocemos como la fiscalización de las campañas: publica la información acerca del financiamiento, fija topes de gastos y regula el financiamiento público. El esquema de financiamiento de las campañas es distinto al nuestro: allá se privilegia el recurso privado obtenido por el candidato entre sus simpatizantes en encuentros o cenas de gala, y el tope de gastos fue legalizado hasta mediados de la década de los 70.

Contra lo que mucha gente cree, no sólo existen dos partidos (republicanos y demócratas). A primera vista parece un contrasentido que en el país de las libertades, los ciudadanos no tuvieran la de formar asociaciones políticas como partidos. Así tenemos, además de burros y elefantes, Partido Libertario, Partido de la Constitución y hasta un Partido Verde.

El voto es universal, y pueden votar sin restricción de raza, género o condición social. Se prohíbe votar a quien esté cumpliendo una condena criminal y no existe una credencial para votar, aunque sí un registro de electores estatal. Los ciudadanos deben inscribirse en el registro para poder votar y al no haber módulos de credencialización, cada estado de la unión propone oficinas públicas para facilitar el registro: oficinas de licencias de tránsito, bibliotecas o registro postal… incluso hay quienes se pueden registrar el día de las elecciones en las propias casillas.

Cada estado igualmente determina si se vota utilizando una boleta que se rellena con un lápiz para ser leída por un sistema óptico de escaneo, o si opta por utilizar un voto mecánico a través de máquinas electorales que a algunos parecerían arcaicas.

En las elecciones presidenciales se elegirá al presidente y al VicePresidente y el ganador se obtiene de adquirir, por lo menos, 270 votos de los 538 electores llamados a integrar el colegio electoral, integrado por electores de cada estado en función de su población (Montana aporta 3 electores, igual que Alaska, mientras que New York aporta 29 electores, Texas 38 o California 55).

Antes de despedirme, prometo ahondar en próximas intervenciones sobre todo para desmitificar al sistema político estadounidense como el adalid de la democracia mundial… y poner en contexto la realidad que se nos presenta una vez cada cuatro años.
/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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