Opinión

Farmacia mexicana… industria potencial / Análisis de lo cotidiano

 

Cuando los colonizadores españoles comenzaron a conocer la sociedad mexica que habían conquistado, encontraron una sorprendente cultura. El pueblo azteca había desarrollado una arquitectura, escultura, pintura y urbanismo únicos en el mundo, puesto que no habían tenido ninguna referencia previa. Y además tenían ciencia propia. Su filosofía y religiosidad habían crecido junto a una notable astronomía, matemáticas y ¡¡Medicina!! Nuestras antepasados toltecas entablillaban y enyesaban las fracturas, suturaban las heridas, curaban heridas infectadas con la penicilina de los hongos de la tortilla y hacían trepanaciones craneales.  Bernardino de Sahagún y  Francisco López de Gómara  hicieron un voluminoso enlistado de las hierbas medicinales, describiendo sus usos e incluso dibujando las plantas. ¿Y que ha ocurrido con esa sorprendente medicina del  Siglo XVI?  Prácticamente nada. La herbolaria se sigue practicando como en la época prehispánica a base de cocimiento de hojas y raíces, sin una indicación ni dosificación precisa.  Las hierberías siguen vendiendo los vegetales a granel, con las indicaciones del yerbero a manera de “se cuece un poquito”, “se toma un puñito” o “el cocido se bebe como agua de uso”. O sea no hay evolución hacia una verdadera farmacia. En la mayoría de los casos, los vendedores no son químicos, médicos ni farmacólogos, son comerciantes empíricos que desconocen las sustancias activas. Con frecuencia los expendios son locales improvisados, faltos de higiene y desordenados.  El Departamento de Investigación de la Facultad de Química de la UNAM ha investigado algunas hierbas aztecas como el toloache, la gobernadora y el tumbavaqueros. Han identificado las sustancias activas, pero no las han convertido en fármacos.  En resumen, la fitofarmacia mexicana sigue en la época de los Ticitles. 2016 pudiera ser una buena época para iniciar la investigación científica de nuestro acervo farmacológico. El presidente Peña Nieto lanzó la iniciativa, buscar científicamente los usos medicinales de la marihuana. Vamos preguntándonos, ¿por qué solamente la marihuana? Que además ya sabemos que la cannabis sativa se está estudiando en muchos países y por si fuera poco, no es mexicana. ¿Dónde se están buscando sus beneficios médicos? Es fácil, como siempre en Estados Unidos que es la meca internacional de la investigación científica y como desde hace muchos años la India es el principal proveedor de sustancias activas. Por si no lo sabía, en México existen muchos laboratorios farmacológicos extranjeros y también un buen número de mexicanos. Todos ellos funcionan más o menos como ensambladoras de autos, o sea que el diseño, creación y plan de producción se produce en la casa matriz. En nuestro país solamente se envasan el producto en cápsulas o tabletas.  No producimos sustancias activas, se traen de la India ¿Por qué India sí puede?  Además, si vamos a investigar la marihuana, también podríamos realizar estudios serios sobre los productos autóctonos como el peyote (lophophora williamssi) que es una fenilalanina-tirosina. O sobre los hongos alucinógenos llamados sombreros o pajaritos (psylocibe mexicana) que es una dimetil-triptamina.  Ambos con efectos alucinógenos que podrían tener aplicación en neurología y psiquiatría. Confiemos en que la iniciativa presidencial desencadene un furor por la investigación de nuestras especies originales.
[email protected]


Vídeo Recomendado


The Author

Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

No Comment

¡Participa!