Opinión

La Reforma Educativa / Punto crítico

 

En la efervescencia de los continuos reclamos sociales en México, seguimos preguntándonos si la Reforma Educativa traerá los tan anhelados beneficios prometidos por el Gobierno Federal, sin afectar la condición humana,  social y económica de quienes son los pilares en la educación formal: los maestros.

En medio de este conflicto, por un lado la autoridad no se ha cansado de justificar sus acciones en “la defensa de la educación en el país”,  descalificando a través de los medios de comunicación la resistencia de los mentores, y por el otro, no ha dejado de imponer sus condiciones.

Las promesas se resumen en  la mejora de sus prestaciones protegiendo, por su puesto, sus derechos, pero más allá, buscar elevar la calidad de la enseñanza -que dicho sea de paso, permanecemos en posiciones nada honrosas en el ámbito internacional- y el aprovechamiento de nuestros niños y jóvenes.

Es definitivo y urgente un cambio en el modelo educativo que debía constituirse como formador de las habilidades, alejado de la memorización, más bien encaminado al análisis, a la investigación, a la promoción y desarrollo de la ciencia, en un escenario en donde la tecnología juega un papel trascendental en el día a día.

A qué costo está dándose esta imposición del gobierno, sobre todo por las consecuencias en varios estados del sureste mexicano, en donde las condiciones de vida son precarias, qué decir de la infraestructura paupérrima de sus instituciones, denunciada una y otra vez pos los mismos habitantes de las comunidades.

Son más de tres meses de “diálogo”, de paros, de bloqueos no sólo de carreteras, sino también de las actividades económicas que tienen sumidos en la miseria a las personas, en escenarios de violencia e inseguridad que no les permiten encontrar un bálsamo que alivie o busque equilibrar la balanza de su vida cotidiana.

Los niños han sido los más afectados sin duda por el estira y afloja entre el Gobierno Federal y la Coordinadora de Trabajadores de la Educación, muchos incluso perdieron el ciclo escolar como consecuencia de esta “lucha”.

La situación en nuestro Aguascalientes no es ajena a la inconformidad generalizada, sin embargo no se ha radicalizado, pero por cuánto tiempo? Y es que sigue prevaleciendo la molestia por la forma arbitraria en la que les impusieron las evaluaciones de su trabajo diario. A ello se suman las recientes medidas tomadas desde la Secretaría de Educación Pública en la que se homogeniza la retribución económica por concepto de Carrera Magisterial.

Este programa que pertenece al Servicio Profesional Docente surgió como una iniciativa que busca la profesionalización de los trabajadores de la educación para recibir incentivos económicos a quienes mostraran ese compromiso en el desempeño de sus funciones y su vocación magisterial.

De acuerdo a cada uno de sus niveles los maestros recibían una retribución económica. Resulta que en medio de la desinformación los maestros han denunciado que ahora estarán percibiendo un bono general de mil 500 pesos, parejo a todos sin tomar en cuenta su categoría. Este  recurso deja de considerarse en el salario lo que estará repercutiendo sus percepciones al llegar la jubilación.

No extraña que las autoridades lleven a cabo acciones de este tipo en detrimento de la población, en este caso del sector educativo. Hay quienes aseguran que no tarda en estallar esa olla en la que estamos todos, y muy cansados por cierto de ver los constantes abusos de quienes tienen el poder.

Ya veremos los condiciones en las que se estarán dando los acuerdos a los que han prometido llegar tanto maestros como el propio gobierno a más tardar la próxima semana, esperemos que las partes recuerden que los beneficiados o perjudicados serán las nuevas generaciones.

The Author

Leticia Medina

Leticia Medina

No Comment

¡Participa!