Opinión

El péndulo como medida / Opciones y Decisiones

 

Fue entonces cuando vi el Péndulo.

La esfera, móvil en el extremo de un largo hilo sujeto de la bóveda del coro,

describía sus amplias oscilaciones con isócrona majestad.

El Péndulo de Foucault, Umberto Eco.

 

La imagen simplísima de un hilo pendiente de un punto, en alto, que sostiene un peso en su otro extremo que oscila rítmicamente en un arco, traza una trayectoria simétrica en el aire en un ángulo tan abierto como la fuerza de su impulso inicial haya marcado. Esta visión de un tal mecanismo, a la par de que produce un goce estético al contemplar la placidez de su movimiento lineal, constante, arqueado, centrífugo, nos provoca una sensación hipnótica. También comporta un secreto matemático que reproduce el código con que está construido el Universo, el número casi sagrado de 3.1416, llamado π, Pi.

Tomo como punto de partida esta insuperable imagen, para intentar entender otro movimiento que ciertamente no es de naturaleza física, ya que sucede en la esfera de lo social, por lo que no puedo transportarlo allí sino mediante una analogía, es decir una extrapolación metodológica. Bajo el entendido de que es un procedimiento aceptable y propio del método científico. Nos trasladamos, pues, a la estructura y dinámica de la sociedad, y ésta políticamente organizada. Abordo como caso de estudio a Aguascalientes.

Para nuestra entidad, como para el resto del país, a partir de 1928 del siglo pasado hasta el año 2000, la escena política de México fue de un solo partido hegemónico, el PRI. Tal época no obstante mostró varias facetas de lucha democrática, tanto en periodos como en formas de organización de la sociedad civil, desde la incorporación al voto de las mujeres, de la reivindicación del derecho a la autogestión de los gremios, sindicatos y organismos actuantes de la sociedad, hasta la llamada alternancia en algunos de los gobiernos locales y estatales, como lo fueron vanguardistamente Baja California (1989, Ernesto Ruffo Appel) y Chihuahua (1992-1998, Francisco Barrio Terrazas y, hoy, 2016-2021, Javier Corral Jurado). Y el epítome de la mencionada “alternancia” en el poder con el Lic. Vicente Fox Quesada en la Presidencia de la República (2000-2006).

En Aguascalientes, el largo tranco de la hegemonía priista concluye en el año 1995, con el triunfo del Ing. Alfredo Reyes Velázquez, por el PAN, en la presidencia del municipio capital (1996-1998); que se consolida luego para el mismo partido con el ascenso del Sr. Felipe González G. (1998-2004) como gobernador, con un breve interinato del Lic. Juan José León Rubio a fines del 2004; y refrenda para el panismo el Ing. Luis Armando Reynoso Femat (2004-2010) en la gubernatura del estado. Para luego volver al PRI con el Ing. Carlos Lozano de la Torre (2011-2016) y, ahora, regresar -todo así parece indicarlo- al PAN, con el Ing. Martín Orozco Sandoval (2016-2022).

Aquella larga trayectoria pendular del PRI, al decir de muchos, trajo para Aguascalientes una era de desarrollo gradual y creciente en prácticamente todos los ámbitos del quehacer social. Los presidentes municipales del municipio capital mostraron una sucesión tersa y cargada, en general, de bolsas con buenos resultados en sus gestiones sucesivas, sobre todo desde aquella memorable primera alcaldesa a nivel nacional, Carmelita Martín del Campo (1957-1959). La llegada de Alfredo Reyes a la presidencia municipal, con todo y rodillas a tierra al frontispicio de la Catedral, estuvo cargada de negros nubarrones, generados por los rayos y centellas que tronó la Concesionaria de Aguas de Aguascalientes, Caasa -hoy Proactiva Medio Ambiente-, cuando éste amenazó con “rescatar” la concesión para la gestión municipal y terminó en un leonino relanzamiento del convenio original, para redefinir entre otras cosas el tiempo de 30 años de duración, el derecho de vetar la asignación de tarifas e incluso indexarlas al dólar, atenuar sus responsabilidades centrales de inversión para renovar la instalación de líneas domiciliarias y obligar al municipio a co-invertir en la exploración y explotación del sistema de pozos para el bombeo y el manejo de las aguas tratadas, entre otras preciosidades que tienen a los hidrocálidos sujetos al nivel tarifario de agua potable más caro del país.

A este respecto, prácticamente ninguna administración municipal ha atinado a meter en cintura a esta concesionaria de excepción que tiene azorrillados prácticamente a cuanto funcionario público local y, yo añadiría nacional, que se le ponga. Sus orígenes corporativos -nacionales, ICA, y trasnacionales, Compañía general de Aguas de Francia- han demostrado tener suficientes dientes para que el tiempo no les haga mella, temas que ya expuse en esta misma columna (LJA. De Caasa y otros abductores. 19/Jul/2014). De manera que este giro pendular de sentido en la conducción de las cosas públicas de Aguascalientes, tuvo efectos sensibles tanto en la forma de administrar las finanzas de la alcaldía, como en la merma de los bolsillos de sus habitantes. Esta oscilación duró prácticamente 12 años, en que el PRI de nueva cuenta toma la orientación del movimiento oscilatorio (2008-2010) en la presidencia municipal. Encontrando una infraestructura escolar pública cada vez más deteriorada, a la par con el sector salud saturado y crecientemente deficiente, y un mercado laboral exiguo.

En esta fase de recambio, el tema central de la atención ciudadana fue el de la seguridad pública, ya que el ascenso de la lucha contra el narco, también prendió en el terruño. De manera que causó tendencia el tema de la compra de un helicóptero, que creó toda una mitología en su entorno, así como un avispero alrededor de los dineros de “la seguridad pública”, muy enturbiados; olvidando el interés por los puentes y pasos a desnivel, en lo que invirtió fuertes sumas el alcalde priísta, para hacer más fluido y seguro el tránsito vehicular. La liga de otro trienio priista con Lorena Martínez Rodríguez permitió reencauzar la orientación del péndulo municipal hacia mejores metas de desarrollo, que logró consolidar sobre todo en el desarrollo social de amplias zonas populares de la ciudad, mediante la renombrada Línea Verde y múltiples líneas de intercambio con la sociedad civil, incluyendo su Observatorio Ciudadano, su renovado Consejo Ciudadano y consolidación de la seguridad ciudadana mediante la reconstrucción del tejido social y paz pública.

Luego vino otro cambio de orientación del péndulo, retoma el PAN la alcaldía municipal con Antonio Martín del Campo. Creo que su estela ya pasó y no veo Consejo Ciudadano que lo evalúe. Renovó vialidades del primer cuadro de la ciudad, realizó el proyecto Alameda y parece que va empezar el rescate del Puente San Ignacio, próximamente; de fachadas y pretensión de vialidades sin baches, ahí quedan para atestiguarlo. ¿Y de Caasa? Bien, gracias. La importancia de estas oscilaciones dejémosla en palabras de nuestro autor citado.

“El péndulo me estaba diciendo que, siendo todo móvil, el globo, el sistema solar, las nebulosas, los agujeros negros y todos los hijos de la gran emanación cósmica, desde los primeros eones hasta la materia más viscosa, un solo punto era perno, clavija, tirante ideal, dejando que el universo se moviese a su alrededor.” (Opus cit., El Péndulo de Foucault. Bompiani-Lumen-Orbis-Patria, 1989. 1. Keter, p.9.)

A 12 años de gobiernos estatales panistas, el presente de Lozano de la Torre, la bárbara oscilación de la inseguridad, cuantiosa inversión destinada al sistema policial local, si logró acotar la injerencia violenta del narco, no lo hizo igual con los delitos del fuero común que, además de ir creciendo y asolando las villas municipales, pesa onerosamente, ominosamente vinculado al altísimo grado de impunidad que impera bajo el sistema judicial local -todavía al uso-, pues el acusatorio y de la oralidad, todavía no acaba por instalarse. Y aunque este gobernador atrajo fuertes inversiones de capital industrial a la entidad y logró curvar la oscilación del empleo fijo hacia su alza, no logró el consenso ni el asentimiento político a su mandato, ya que será relevado por un gobernador panista, de nueva cuenta. ¿Qué profundidad y altura alcanzará? No lo sabemos. Dejemos mejor que el de voz, en este espacio, encienda nuestra imaginación.

“También sabía que en la vertical del punto de suspensión, en la base, un dispositivo magnético, comunicando su estímulo a un cilindro oculto en el corazón de la esfera, garantizaba la constancia del movimiento, artificio introducido para contrarrestar las resistencias de la materia pues no sólo era compatible con la ley del Péndulo, sino que, precisamente, hacía posible su manifestación, porque en el vacío, cualquier punto material pesado, suspendido del extremo de un hilo inextensible y sin peso, que no sufriese la resistencia del aire ni tuviera fricción con su punto de sostén, habría oscilado en forma regular por toda la eternidad”. (Ut supra, ibid., p. 7.) Claro está que no hemos conquistado esta regularidad oscilatoria.

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Francisco Javier Chávez Santillán

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