Opinión

Veranos culturales / Alegorías Cotidianas

 

Llega el verano y el predicamento de qué hacer con los chicos durante las vacaciones, en qué y cómo invertir tiempo y dinero para así todos tener un beneficio mutuo.

Quizá haga falta hacer un estudio para saber la preferencia de los padres con respecto a las actividades veraniegas, así como las tendencias que atraen a chicos y grandes para garantizar que éstas sean un éxito.

La oferta de cursos de verano es basta, sin asegurar que todos sean de calidad, los hay desde transporte incluido, con alberca y refrigerio hasta los que intentan entretener mas no concretan nada salvo eso, mantenerlos vagamente ocupados.

El problema entre un buen curso y uno dudoso es el contenido que éste puede ofrecer, quizá no sea lo suficiente para recomendarlo o volver al año siguiente, aunque si somos sinceros algunos padres no les interesa ni una cosa ni otra que no sea tener quien cuide y canse al hijo.

Por el contrario, hay padres a quienes no les interesa mover un solo dedo por acercar a sus menores al deporte o la cultura así, bajo un y mil pretextos los dejan en manos de la niñera más desleal del mundo con un sinnúmero de canales sin restricción o con un teléfono o tableta para que plácidamente en el sillón o la cama pasen todo el día sin dar lata.

Ahora que son menos los niños que saben jugar y convivir sin un gadget, el reto para los talleristas es mayúsculos, pues requieren de llamar su atención y luego volverla en algo positivo, creativo con un resultado tangible al que no están acostumbrados.

Al menos en Aguascalientes no hay campamentos de verano donde durante semanas padres e hijos se separen para convivir con otros chicos de su edad en situaciones más rústicas de las que están acostumbrados.

Algunos cursos de verano ofrecen talleres de idiomas, cocina y hasta tecnología. La realidad es que sólo aprenden a saludar en otro idioma, preparan emparedados comunes y algunos chicos saben más de tecnología que los maestros, sin olvidar las películas para cubrir esos espacios donde no saben qué hacer con ellos o las pasan únicamente para tranquilizarlos.

Hasta a la escuela más prestigiada se le pasa el número de inscripciones y esto conlleva a que los grupos se saturen y descontrolen. No es la institución la que garantiza el éxito del curso sino la planeación, calidad de los contenidos y la experiencia de los talleristas.

Relacionados al arte, hay varias instituciones privadas que ofrecen este servicio así como también el Instituto Municipal Aguascalentense para la cultura y Gobierno del Estado a través de los Museos.

Los pequeños y no tan grandes tienen la oportunidad de cultivarse y crear en los talleres que ofrece el IMAC en las Unidades de Exploración Artísticas (UEA) y los Museos por ejemplo, usted puede inscribir a sus hijos en el Museo de Aguascalientes a los cursos de verano, paga una cantidad simbólica y módica por cuatro semanas en las cuales los chicos visitarán el mismo número de museos, ahí realizarán manualidades y técnicas sobre una especialidad artística adecuada a su edad, todos los días usted podrá tener en sus manos la obra de arte que su chamaco realizó durante la jornada. Si el pequeño acudió al museo Posada, usted regresará a casa con un bello y colorido grabado y su hijo con el conocimiento sobre el artista, su obra y la experiencia de aplicar la misma técnica que lo hizo famoso; además, cuando el niño participante pase a adolescente, en los talleres podrá emplearse como voluntario y ayudar a que otros menores vivan el verano en los museos.

Lo mismo ocurre en las diferentes UEAS, ahí los talleristas realizan con los chicos diferentes actividades artísticas que los llevan a ser creativos y tener un primer o segundo contacto con las artes. Estos talleres llegan a miles de niños en nuestro Municipio y son importantes al ser la base de nuestros futuros artistas quienes además realizan exposiciones al final de la temporada.

Al elegir un curso de verano para nuestros hijos, debe ser importante establecer los objetivos de hacia dónde queremos enfocar su aprendizaje y cuáles habilidades deseamos desarrollar y destacar. Una mente ocupada en un acto positivo es una mente sana y valiosa, promueve los buenos hábitos, la disciplina, paciencia y sobre todo, el talento.

En ocasiones, el ritmo de vida no nos permite desarrollar nuestras habilidades artísticas y apoyar en casa a nuestros hijos a lograrlo por ello es que los veranos culturales son tan importantes pues ahí los chicos tienen la oportunidad de descubrir, desarrollar y potencializar sus talentos para que con disciplina practiquen, después solos en casa. Tal vez no tengamos el tiempo de sentarnos a pintar una tarde juntos más si podemos valorar y apreciar lo que hicieron ellos en los talleres y en casa, durante su tiempo libre.

El arte es una herramienta libre de expresión que mantiene viva el alma, cada uno de los proyectos artísticos concretados durante los cursos de verano son valiosas manifestaciones del ser, de lo más enriquecedor de su creación e interpretación de lo que son y viven.

Acercar desde temprana edad a los menores al arte también puede ayudarlos a elegir su profesión de adultos y a encaminarse a su elección artística lo que ahora es importantísimo si de adolescentes deciden entrar a la Universidad de las Artes o alguna de las escuelas de arte de la UNAM.

Despeguemos a los chicos de los aparatos, las series y las películas e invitémosles a convivir, imaginar, transformar y llevar sus ideas al arte, en proyectos artísticos que expresen quienes son y los haga únicos por su manera de crear, los veranos artísticos están a la mano de todos ¿estás listo para iniciar a tus hijos en arte?

Laus Deo

 

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Paula Nájera

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