Esfera Pública

¿Y la oposición desgastada, qué?

No podemos negar el desencanto que existe hacia Enrique Peña Nieto, la desaprobación de su gobierno, de sus acciones y de su manera de gobernar son innegables. Podríamos intentar explicar el fenómeno de la opinión pública, buscar explicaciones de la mala percepción que se tiene del gobierno de Enrique Peña Nieto o buscar culpables. Si así lo hiciéramos, tendríamos que empezar por el gabinete de comunicación de la Presidencia de la República, que han sido incapaces de comunicar de manera eficiente las acciones de la presidencia para resolver los principales problemas y conflictos del país.

Y cuando han tenido que comunicar lo han hecho mal una y otra vez; para muestra el tratamiento que le dio el equipo de comunicación al caso de la Casa Blanca de Angélica Rivera, en un auténtico linchamiento político, orquestado desde el mismo equipo de comunicación. O la visita del presidente a Veracruz cuando hubo una explosión en la planta Clorados III, que cuando debió parecer un presidente sensible, pareció un presidente de Photoshop.

Ese mismo gabinete de comunicación que le recomendó continuar su gira por Canadá y Chile que regresar a México para atender de manera personal el conflicto en Oaxaca, situación que se desborda a niveles que hacen recordar los años setenta, según dicen los que vivieron esa época. Sin embargo, su gabinete le recomendó seguir pareciendo un presidente lejano y distante de los ciudadanos: un fracaso comunicacional.

Enrique Peña Nieto no ha sido el peor gobernante en la historia de México, sus reformas estructurales, necesarias, fueron mal diseñadas y aplicadas, pero fundamentales. Hablaron del gran poderío para cabildear y lograr acuerdos en el marco del Pacto por México, un  Pacto urgente para implementar políticas conjuntas con visiones plurales, sin embargo, aquello también, por su poca capacidad de negociar y comunicar, se convirtió en un reparto de motines y cuando se presentó la primera oportunidad, en una división.

Si la reforma energética no ha funcionado, en gran medida se debe al desplome internacional del petróleo, si la reforma educativa no ha funcionado se debe al mal diseño de la misma y a que en realidad no es una reforma educativa sino laboral, la reforma en telecomunicaciones es un gran paso a la apertura en los medios de comunicación, y así sucesivamente con las demás reformas. Reformas que eran necesarias pero han sido mal comunicadas.

El desgaste del gobierno de Enrique Peña Nieto, su gabinete y  su círculo cercano fue ocasionado, en un gran porcentaje, por las malas decisiones del gabinete de comunicación, sin embargo no ha sido la única figura desgastada, los medios de comunicación, la ciudadanía cibernauta y la ciudadanía de los boleros ha sido inquisidora hacia el gobierno priista pero no hacia la oposición que no ha impedido los casos de corrupción, no ha tomado acciones para solucionar los problemas del país, se ha mostrado ausente, como inocente y sin meter las manos al fuego por la nación: muestra de una irresponsabilidad política enorme.

Andrés Manuel López Obrador, quizá el personaje más beneficiado de la crisis del gobierno de Peña Nieto ha basado su discurso de oposición en frases que aumenten la indignación hacia Enrique Peña Nieto: el avión que no lo tiene ni Obama y el frijol con gorgojo. No ha sido una oposición inteligente y que construya, ha sido una oposición pensando en el 2018, una oposición electoral y mediática. AMLO ha aprovechado muy bien la crisis de Ayotzinapa, para construir alrededor de la desaparición de 43 jóvenes una historia que inculpa al gobierno federal.

López Obrador también ha aprovechado la crisis en Oaxaca para sumar adeptos de la izquierda radical y del magisterio. Sin embargo, AMLO se equivoca en una cosa: la ciudadanía ya no es la de hace 6, 12, 15 o 20 años. Es una ciudadanía consciente y que puede percibir acciones y decisiones. Morena se equivoca al tomar cualquier desliz del gobierno para sacar tajada electoral, eso es tan irresponsable como no hacer nada ante los problemas sociales. La oposición de Morena no ha sido crítica ni propositiva, ha sido destructiva y desgastante. AMLO es, junto con EPN, el personaje político más reconocido a nivel nacional, sin embargo López Obrador solo tiene un 15% de imagen positiva, mientras que otros personajes como el Bronco casi obtienen el 40%: una prueba del desgaste político.

Por otro lado, la simulada oposición panista ha actuado como comparsa en el sexenio de EPN, a excepción de algunos actores nacionales como Javier Corral. El panismo ha caído en una severa crisis de agachamiento y poca responsabilidad política. Ha sido un partido crítico con el presidente y el PRI en cuanto a la aprobación simulada de la Ley 3de3. Sin embargo, cuando sus senadores tenían que estar en el Senado para obtener mayoría y negar el dictamen propuesto, no estuvieron, senadores que hubieran hecho la diferencia, en lo que desde mi perspectiva, se convirtió en una simulación panista.

Así mismo con la reciente propuesta de Movimiento Ciudadano de promover una acción de inconstitucionalidad para un 3de3 más abierto y completamente transparente, el panismo se ha mostrado ausente, siendo una oposición simulada y falsa. Ricardo Anaya ha ganado debates hechos a modo y blandengues, ha ganado elecciones donde cualquiera que no fuera el PRI hubiera ganado, más por el desgaste del priismo que por las buenas propuestas o buen trabajo de la oposición.

Con miras al 2018, el PAN tiene que pensar en que Morena es una opción que no convence a ciudadanos que ven en López Obrador una figura vieja del régimen y desgastada por sus 12 años de campaña electoral. La oposición liderada por los azules y morenos debe reflexionar sobre su papel en la historia política de la nación, deben ser críticos y serios constructores de un proyecto de país plural y abierto a los ciudadanos, no lo han sido.

El PAN piensa que tiene ganado el 2018 si deja a EPN desgastarse en problemas públicos, mientras que López Obrador piensa que con el egocentrismo y la misma fórmula del 2006 puede ser presidente de la República, ambos están muy equivocados. La ciudadanía no quiere viejas formas, está harta de todos los partidos políticos y de todos los políticos, quiere gobiernos eficientes, transparentes, abiertos y capaces de transformar su entorno. Vaya que eso sí, no lo tiene ni Obama.

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Francisco Aguirre

Francisco Aguirre

1 Comment

  1. José Chavira Carrasco
    11/07/2016 at 12:55 — Responder

    Totalmente de acuerdo.
    Magnífico artículo.
    Congratulaciones.

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