Opinión

Desafío para arquitectos / Análisis de lo cotidiano  

 

Recientemente, en una comida de amigos, nos dimos cuenta que de los seis comensales, tres de ellos eran arquitectos. Esto llevó a uno de los participantes a hacerles una pregunta: ¿Cuál es la obra que representa la mayor exigencia, pericia e inteligencia para un arquitecto? Después de varios comentarios interesantes y novedosos, encontramos que representan grandes retos, la realización de carreteras y puentes, también los actuales centros comerciales y desde luego un fraccionamiento habitacional. Pero sin lugar a dudas, dos construcciones se llevan las palmas como auténticos retos para cualquier arquitecto, los hoteles y los hospitales.  Los hoteles requieren/ofrecen confort, elegancia, funcionalidad y un excelente aspecto. Deben contar además del hospedaje con un sinnúmero de elementos como cocina, restaurante, lavandería, bares, salones para fiestas y convenciones con sus respectivos servicios, tiendas de regalos, agencia de viajes, estacionamiento y servicios que nunca pueden suspenderse como electricidad, agua caliente, recolección de basura, televisión, internet, aseo de habitaciones y de instalaciones. En fin, un mundo de diseño complejo e interconectado. Y todo ello montado en un edificio bello y armonioso, además adecuado al entorno. No es igual el diseño para un hotel de playa que para uno de montaña o de ciudad. Pero sin lugar a dudas el gran desafío es construir un hospital. Por principio de cuentas tiene que tener lo mismo que un hotel.  Solo que la cocina tiene que ser más selecta, ya que el catálogo de dietas es amplísimo de acuerdo a los padecimientos de los pacientes internados. La lavandería tiene que ser además un centro de desinfección. La ropa de las habitaciones no debe mezclarse con la del quirófano y tampoco con la del comedor. Aunque no tiene agencia de viajes ni estética, sí tiene tienda de regalos, farmacia, laboratorio, gabinete de rayos X y otros servicios que requieren instalaciones específicas. A diferencia del  hotel, deberá contar con salas para recién nacidos y morgues para los recién fallecidos. No cuenta con salones de fiestas, pero sí con aulas para enseñanza y auditorios para cursos y congresos. Debe tener jardines y amplios espacios para la liberación emocional. No tiene piscina para nadar, pero sí tanques de hidroterapia y salas de masaje. Deberá contar con amplios estacionamientos para el personal que es mucho mayor que el de un hotel y también para los familiares de los pacientes. Y por encima de todas las cosas, la atención que se ofrece al cliente. El usuario de hoteles y hospitales es un invitado de honor que merece el mejor trato.  En México tenemos muchos hoteles así, de gran lujo o de menor número de estrellas, pero funcionales, hermosos y confortables. También tenemos con algunos hospitales de primerísimo nivel. Solo que casi todos están en el sector privado. Quien ha visitado, utilizado o laborado en un hospital del sector público en nuestro país se da cuenta de que nuestras casas de salud se hallan muy lejos del ideal.  Lo mejor de todo es que nuestra nación cuenta con un ejército de arquitectos hábiles, inteligentes, creativos y capaces que tienen la especialidad en construcción de hospitales y están ansiosos por demostrarlo. Todos queremos pensar que pronto los hospitales de la seguridad social y de la salud pública serán sitios admirables por su funcionalidad, excelente trato al paciente, limpieza, higiene, capacidad y además de una admirable planta física. Algunos hospitales de la antigüedad son hoy día monumentos dignos de visitar como joyas arquitectónicas, tales como el Hospital de la  Salpetriere en París, el Hospital John Hopkins de Baltimore, el Barcelona Medical Center e incluso el desaparecido Hospital Psiquiátrico La Castañeda en México. Tengamos fe en nosotros mismos y pronto veremos hospitales científicos, pero sobre todo humanitarios.
[email protected]


Vídeo Recomendado


The Author

Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

No Comment

¡Participa!