Opinión

¿Fiel o infiel? / Cocina Política

 

¿Nomás viera usted qué chula de bonita nos quedó la Romería a la Virgen de la Asunción este año? Déjeme se lo cuento, estimado lector, querida lectora.

Quince días de puritita devoción, fervoroso silencio y espiritual recogimiento. Este año, no fueron permitidos los puestos ambulantes en torno al edificio de la Catedral, a excepción del día 15 de agosto, que fueron tolerados exclusivamente los que ofrecieron cocina tradicional hidrocálida y productos artesanales de esta tierra: bordados, deshilados, juguetes de madera y papel maché, utensilios y adornos de cantera rosa, muebles de madera, artículos de carrizo, hoja de elote, paja e hilo de ixtle y utensilios de barro.

Escrupuloso cuidado pusieron nuestras autoridades, para evitar que la Plaza Principal, pareciera el tianguis de La Estrella. Cero productos importados y menos aún impostores (por aquello de los deshilados made in china). Nada de ropa, zapatos, tenis, bisutería, bolsos, carteras o ropa interior. Cuidado especial se puso en evitar la venta de las mallas unisex llamadas leggins, con eso que lo apretado muestra lo bien formado o aprieta lo desparramado; nuestras autoridades actuaron, preocupadas como siempre, por nuestra salud visual. ¡Bien hecho!

Los quince días que duró el peregrinaje de los devotos, flotó un ambiente de paz y entrega, que como dijera el cantautor guanajuatense José Alfredo Jiménez se percibía “alejado del bullicio y de la falsa sociedad”, tanto que el mismo cielo conmovido, se mostró claro y despejado: un sol tibio, grato y confortante iluminó cada tarde; adornado por ligeras y etéreas nubes que no dejaron escapar una sola gota que agitara el perfecto orden habido en esa quincena de ensueño.

Cabe señalar por su perfecta armonía, lo que antes era estruendo y trueno, la peregrinación de los transportistas. Este año, conservamos la belleza de los adornos en cada unidad motorizada; preservamos la gentil costumbre de regalar dulces a quienes el expresidente Vicente Fox llamaría “chiquillos y chiquillas” y mantuvimos el libre paso de los fieles motorizados por avenida Venustiano Carranza ¡Pero! Cada patrón debió desfilar junto con sus conductores como “cualquier hijo de vecino”, lo que redujo drásticamente la cantidad de participantes y, redujo considerablemente el “desgarriate vial” que enloquecía a los sufridos capitalinos.

A las autoridades catedralicias se les obligó a esperar la llegada de los transportistas peregrinos hasta escuchar el último claxonazo, porque eso que los ilusionados moto-fieles terminaban de desfilar a las dos de la madrugada y la catedral cerraba sus puertas a las 10:00 de la noche ¡Era una grosería! Finalmente, se impuso severa multa, a los choferes que, lejos de arrojar con generoso amor los anhelados dulces a la chiquillería; usaran las golosinas como proyectiles y desquitaran las frustraciones personales en sus tiernas cabecitas ¡Hágame usted el favor!

El 15 de agosto, al término del quincenario con la Romería a la Virgen de la Asunción, llegó también el momento cumbre de esa fiesta de introspección y trascendencia espiritual. Así, como aquello había sido un reflejo de culto devoto y sincero; así cerró esa mística expresión. En primer lugar, este año vimos iluminarse la negra noche, sólo con luces de pirotecnia, y no con estallidos contaminantes, que alteran órgano, nervio y sueño humano. La conciencia ecológica aplicó y ningún ciudadano debió acudir al día siguiente a los servicios de audiología, para tratar alguna cortipatìa inducida por ruido.

En segundo lugar, el obispo más querido que se tenga memoria en Aguascalientes; el que es no sólo una autoridad designada, sino un amado y respetado líder de la comunidad eclesiástica y de los fieles aquicalidenses, defensor a ultranza de los derechos humanos, compasivo y misericordioso como pocos; acudió sólo para dar arranque al peregrinaje e hizo discreto mutis: de todos es sabido que el buen pastor, evita a toda costa el protagonismo y evita por todos los medios que su palabra o sus acciones lo hagan ver como un “meche” dirían los jóvenes (persona que gusta de meterse en lo que no es de su incumbencia).

Quizá lo mejor de esa noche, fue la falta de estrellas ¡Sí! Pero de estrellas gubernamentales. Ningún integrante de alguno de los tres poderes en el estado, se atrevió a violar uno de los principios filosóficos y jurídicos más entrañables del Estado Mexicano; el que fuese resultado de una larga y dolorosa lucha por librar de dogma y fanatismo las acciones de gobierno: la separación entre Estado e Iglesia. En el modesto pódium, se encontraban religiosos y religiosas, elegidas en sus parroquias por su actitud humanitaria, por su entregada labor en favor de la gente, por su gran corazón.

Espero haya usted disfrutado esta ucrónica. Si desea saber, como ocurrió en realidad, lea a Edilberto Aldán, en “Festejar la impunidad”, LJA, 16/08/2016. Nos vemos en la próxima.

CODA ciudadano. No compres animales, adopta un amigo sin hogar. Centros de adopción. Vett Inn: Tel 175 8882. Gabinete Veterinario: Tel 918 3961. Vet Pet 914 4076. Página www.vetinn.com.mx

[email protected]


Vídeo Recomendado


The Author

Socorro Ramírez

Socorro Ramírez

No Comment

¡Participa!