Opinión

Iñaki Etxepare Filántropo y violonchelista / Alegorías Cotidianas

La semana pasada músicos de diferentes estados de la República tuvieron la oportunidad de tomar lecciones de música con el pedagogo violonchelista Iñaki Etxepare.

Cuando era pequeño Iñaki inició su formación artística con el piano, le parecía que tantas teclas eran difíciles de controlar y al cabo de un tiempo encontró a su inseparable compañero de vida, el chelo.

Desde sus primeros años de chelista Iñaki Etxepare supo que uno de sus propósitos no era únicamente tocar música sino, pulir y formar músicos de cuerdas por ello es que continuamente viaja por diferentes países con el fin de transmitir y compartir su técnica.

Extepare es un músico sencillo, sin aires de grandeza más con una sabiduría incomparable así como una manera fresca y natural para lograr que los asistentes a sus talleres se lleven, al terminar la sesión, los secretos que lo posicionaron como un violonchelista reconocido. No es de ese tipo de enseñantes que se guardan los secretos para no ser superados por sus estudiantes, por el contrario él está interesado en que cada uno pueda ejecutar las notas lo mejor posible para así tengan mejores oportunidades.

Desde la perspectiva de Iñaki poco a poco en México se eleva el nivel musical de los chelistas, los jóvenes están más interesados en aprender más y no conformarse con los que ofrecen las aulas de los conservatorios y buscan especializarse pues es difícil para ellos poder alcanzar los estándares europeos o americanos para obtener una beca o trabajar en el extranjero.

Los maestros tienen la varita mágica con la que los estudiantes pueden amar u odiar un instrumento así como la gran responsabilidad de marcar la vida no sólo musical sino también personal, la música es la llave que permite viajar, relacionarse, conocer personas y profesionalizarse, por ello Iñaki Etxepare escribió su libro de Pedagogía del Violonchelo para que la enseñanza individual musical lleve a los sus enseñantes a lugares inesperados y puedan ganarse la vida con ello.

En la pedagogía musical es importante la enseñanza grupal, donde unos pueden aprender a partir del trabajo de otros así como la individual donde la atención es personalizada, por ello es que en su talleres se imparten ambas para que los participantes tengan todos los recursos para incentivar y mejorar su técnica.

Imparte cursos en Europa, Sudamérica, Estados unidos todos con el mismo fin, mejorar la interpretación de los chelistas.

Iñaki considera que el esfuerzo que están realizando los violonchelistas en México tiene como resultado que incremente el nivel de interpretación, como todos nosotros no está seguro de si el gobierno mexicano apoya invierte en la calidad musical más si puede apreciar el como la iniciativa musical privada logra reunir talentos y posicionar su desempeño poco a poco ya que en nuestro país a veces llegan las nuevas teorías o técnicas años después, tal como le ocurrió a él de joven en España, cuando tenía que salir para profesionalizarse pues pocos se dedicaban al chelo en su patria y es por ello que puede notar los avances debidos a los esfuerzos y le llena de alegría, como en el estado de Oaxaca donde su filantropía lo lleva continuamente.

Etxepare participa en un programa humanitario llamado La Banda de Música, un proyecto que nació gracias a la iniciativa de una piloto de Air France y donde poco a poco se están poniendo los pilares para que, musicalmente, cada vez se hagan bien las cosas ahí y el nivel de enseñanza permita a los oaxaqueños tener mejores maestros y los músicos puedan acceder a una formación profesional y no lúdica.

La Banda de Música cuenta con la presencia de expertos en reparación de instrumentos y músicos franceses, españoles y alemanes quienes enseñan a los jóvenes de la colonia Vicente Guerrero en Oaxaca, ahí Iñaki trabaja con 25 violonchelos donados por músicos parisinos y de otros países para cumplir con el programa de una escuela de música y con la finalidad de sacar a los niños y jóvenes de los problemas severos que enfrenta su comunidad.

La Banda tiene un significativo número de patrocinadores de empresas europeas artesanales, micro y medianas dedicadas a la industria musical así como la fundación Air France quien construyó la escuela donde actualmente se imparten las clases. La solidaridad de los músicos y aficionados en reparar y donar sus instrumentos para apoyar a la causa tienen a Etxepare sorprendido pues manifiesta su interés por demostrar que la música es un estilo de vida que puede abrir fuentes de empleo y de autorrealización.

Como pedagogo el trabajar de manera altruista en Oaxaca le permite compartir sus conocimientos musicales para poder incrementar el nivel musical de los estudiantes quienes viven en condiciones poco favorables. El objetivo es que cada uno de los miembros de La Banda tenga la oportunidad, al culminar sus estudios en su escuela de música, de contar con un nivel casi profesional para que puedan colocarse en una universidad mexicana o extranjera. Por ello es que Etxepare fue invitado a colaborar en este proyecto.

Sin apoyo e interés gubernamental, Aguascalientes tuvo la primicia de ser la sede del Segundo Encuentro Violoncellístico y gracias a ello pudimos conocer la técnica, sencillez y experiencia del filántropo Iñaki Etxepare, un español dedicado a la música, la enseñanza y la creatividad, gracias a él los conservatorios privados y públicos tienen el reto de incrementar el nivel de la ejecución del violonchelo.

Nuestro estado necesita una reforma musical de manera urgente y la iniciativa privada hace lo posible para lograrlo, esperamos que el maestro Iñaki Etxepare vuelva pronto, mientras tanto podemos disfrutar de su trabajo en algunos recitales que ofrecerán sus estudiantes por toda la República.

 

Laus Deo

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Paula Nájera

Paula Nájera

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