Opinión

Acerca del debate electoral / Debate electoral

Este espacio que tan gentilmente me brinda La Jornada Aguascalientes para la expresión de las ideas, lleva por nombre Debate Electoral, precisamente porque, sin menoscabo de otras actividades dentro de los procesos electorales, los debates asumen una particular importancia si tomamos en cuenta que no siempre habremos de encontrar la exposición de las ideas de manera directa sobre temas trascendentales, como lo podemos hacer frente a un debate.

El lunes pasado, la Comisión de Debates Presidenciales, una organización no gubernamental norteamericana, organizó un debate en la Universidad de Hempstead, Nueva York, entre los dos candidatos más visibles a la Presidencia de los Estados Unidos: la ex secretaria de estado y candidata Demócrata Hillary Clinton, y el empresario y candidato Republicano Donald Trump. Moderado por el presentador de noticias de la cadena NBC, Lester Holt, los comparecientes debatieron sobre la economía en general, los planes que tienen para derrotar a la organización terrorista Isis, seguridad nacional y el rumbo del país.

Aunque no son los únicos candidatos registrados para la elección presidencial, pues recordemos que el ex gobernador de Nuevo México Gary Johnson, la doctora Jill Stein y el abogado de Tennessee Darrell Castle, fueron nominados por sus respectivos partidos políticos nacionales, a saber, el Partido Libertario, el Partido Verde y el Partido de la Constitución, e incluso se ha sumado al proceso el Independiente Evan McMullin, se encuentran bien definidas las reglas que permiten la participación de los candidatos en los debates: además de tener presencia nacional, es decir, aparecer en las boletas electorales en la mayoría de los Estados de la unión, deben tener al menos un 15% de intención del voto según encuestas nacionales.

De acuerdo a la misma Comisión, se prevé un siguiente debate el próximo martes 4 de octubre en la Universidad Longwood en Virgina, que tendrá como protagonistas a los candidatos a vicepresidente de los Estados Unidos Tim Kaine (demócrata) y Mike Pence (republicano), y a la vez se espera la participación de los candidatos a la presidencia en la realización de dos debates más los días 9 y 19 de octubre, en la Universidad Washington de San Luis, Missouri y en la Universidad de Las Vegas, Nevada. Otra ONG está convocando a la realización de un cuarto debate el próximo 25 de octubre, es decir, a escasos días de la celebración de las elecciones.

A diferencia de los debates presidenciales en México, que se rigen por un formato rígido y acartonado, el formato de debate electoral presidencial a la manera americana resulta atractivo en parte porque solamente asisten los candidatos con las mayores probabilidades de ganar, y porque se permite la réplica y la contrarréplica en las intervenciones.

Este debate tuvo la particularidad de ser el primer debate en el que participa una mujer como candidata, en el que además, de manera previsible, Clinton lo encaró desde un aspecto más político que mediático. Uno de los pecados que sigue arrastrando la ex Primera Dama es el hecho de haber usado una cuenta de correo electrónico personal para enviar cerca de 33 mil correos electrónicos con información delicada cuando era Secretaria de Estado. Situación que si bien resulta grave para el contexto norteamericano, no es nada comparado contra los 650 millones de dólares que al parecer el empresario americano Trump no ha querido reconocer como deuda ante el servicio tributario de los Estados Unidos, o sus dislates en los temas raciales justo cuando uno de los problemas más sentidos en la sociedad americana es, actualmente, los casos de abusos policiales en contra de personas que pertenecen a minorías étnicas.

El resumen de este debate fue que el candidato Trump evitó responder de forma directa los cuestionamientos que le hizo la candidata Clinton, lo que la posicionó como una mujer con argumentos, que no perdió la ecuanimidad, y que si hacemos caso del lenguaje no verbal del candidato, se sentía un tanto incómodo, hablando en generalidades y no aportando argumentos concretos a sus propuestas. “El TLC es el peor tratado que ha firmado Estados Unidos”, pero no dice qué proponer en específico.

Quizá por ello, desde la perspectiva mexicana, el análisis somero fue declarar ganadora del debate a la candidata Hillary Clinton, sin comprender a cabalidad dos premisas que dejo aquí para su discusión y análisis: primero, no es posible ganar un debate si retomamos la idea primigenia de que el debate sirve para conocer la exposición de las ideas por parte de los electores, por lo que resulta meramente subjetiva la apreciación de nombrar a tal o cual como vencedor y al otro como vencido. Segundo: todo análisis que se hace desde este lado de la frontera, lo hacemos desde el punto de vista de votante mexicano, sin recordar que el debate va dirigido precisamente al elector norteamericano, muy distinto en creencias y valores al estereotipo del sufragante mexicano.

Quienes hacemos de lo electoral nuestro modo de vida, seguiremos de cerca las actividades que restan de este proceso que culminará con la renovación de la presidencia de los Estados Unidos, el que dicen que es el país más poderoso del mundo.
/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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