Opinión

Con C de conciencia social / Alegorías Cotidianas

Este fin de semana tuvieron lugar en “la tierra de la gente buena” dos manifestaciones antagónicas, los liberales y los conservadores, y exhibió que la gente puede no ser tan buena como lo dice su dicho.

Ya lo dijo don Benito Juárez, y lo toma como referente la Organización para las Naciones Unidas cada vez que inicia una reunión, “entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, una máxima muy fácil de leer y de repetir más poco probable de llevar a la práctica pues entre cuestiones “morales” y egos se pierde la libertad.

Así pues, el pasado 10 de septiembre del presente año la marcha contra del matrimonio igualitario es decir “por la familia” desfiló por la calle Madero hasta la plaza de Armas en el centro de nuestra ciudad, lo curioso es que, al mismo tiempo, se desplegó tras ellos la marcha por el matrimonio igualitario.

Los insultos, dimes y diretes, agresiones verbales y físicas “leves” se presentaron ante homosexuales y heterosexuales que apoyan la unión igualitaria, tal como le sucedió a uno de nuestros compañeros reporteros jornaleros. La extrema y mocha derecha exhibió su poca apertura y criterio ante los cambios de la sociedad en Aguascalientes en materia de derechos humanos es decir, los vemos en misa con cara de mustios para después votar los 10 mandamientos y olvidar el: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, lo cual podríamos traducir fácilmente en que quienes están en contra de la unión igualitaria no se aman a sí mismos.

Naturalmente, la iniciativa del matrimonio igualitario propuesta por Peña Nieto fue un acto polémico para ganar adeptos y su popularidad aumentara al apoyar a un sector marginado por la sociedad, lo que no tomó en cuenta es que la conciencia social con la que se educa en casa es machista y eso produce una cerrada visión del mundo así como una poco capacidad de los mexicanos para adaptarse a los cambios y sobre todo a la civilidad.

Vivimos en el país de “no pasa nada” donde la cultura que rige es la de ocultar los hechos y ser antidemocráticamente corruptos, así pues hay muchos gays de clóset que desfilaron del lado de la marcha por la familia haciendo changuitos con la mano izquierda para que nadie se dé cuenta de su preferencia sexual.

Qué triste es ver a familias tradicionales que permanecen bajo el mismo techo sin amor ni respeto ni igualdad. Hogares donde la violencia física, económica y psicológica son el pan de cada día y bajo la premisa de “es mi cruz” hombres y mujeres viven como mártires por el qué dirán y los sacramentos.

En alguna ocasión, una mujer golpeada y cansada de no poder tener apoyo de su confesor, le dijo que no volvería a la iglesia y pese a su amenaza de vivir fuera de las normas religiosas por decidir separarse de su agresor-marido ésta defendió su postura:

–Mire Padre, no lo voy a escuchar más, porque a usted no es al que friega todos los días y sí esa es mi cruz pos se la regalo, pa’que lo chingue a usted.

La pregunta es ¿cuál es la familia y la unión igualitaria actual? Tal vez no sea la que se dé entre las personas que se juran amor eterno del mismo sexo sino todas las familias del mundo pues la igualdad no es sólo una preferencia sexual sino de género, masculino y femenino.

Alguna vez un sacerdote misionero, después de trabajar muchos años en comunidades indígenas, comentó que Dios en ocasiones está más presente en parejas unidas por amor sin sacramento que las que lo juraron ante un altar. Como no aseverar tal cosa si muchas de las familias tradicionales que vemos son sólo la pantalla de serlo mientras viven una violencia intrafamiliar terrible y destructiva, así como el dicho de que los políticos nunca se divorcian, mientras los titulares difunden o sugieren infidelidades.

Deberíamos de recordar que los homosexuales nacen de padres heterosexuales y eso demuestra que los padres nada tienen que ver con las preferencias sexuales, entonces el matrimonio entre personas del mismo sexo es mal visto mientras que el machismo es permitido y hasta “gracioso” según la ocasión. Los mochos repudian a una pareja de hombres besarse y los ven con morbo mientras que voltean la cara y se hacen sordos cuando en la calle una mujer es golpeada por su “esposo” y pide ayuda ¿ese es un matrimonio? O que decir de las mujeres que violentan a los hombres, los golpean, los vituperan, maltratan, hasta gracioso es el hecho para algunos sin que puedan levantar la voz pues tal como aquella que es golpeada, ya sabe: “Pobre de ti si te quejas”.

La conciencia social de los moralistas aguascalentenses necesita una intervención urgente, nuestra sociedad ya no es funcional, el mundo se ha abierto y aquí aún estamos anclados en paradigmas disfuncionales y dañinos. Para romper los viejos patrones es indispensable el aceptar que ya no es posible vivir del qué dirán y de la imagen, sino de la esencia de lo que la igualdad realmente es.

Las familias tradicionales coherentes tienen papá y mamá sin importar el género pues el amor y los valores se inculcan desde edad temprana, la preferencia sexual no se elige y no por ello es válido el señalarlos y exiliarlos cuando siempre se asevera que ante los ojos de Dios “todos somos iguales”.

Tal vez podríamos observar a otras naciones donde su cultura les hace ser más abiertos y flexibles además, con marcha o sin ellas las parejas homosexuales existen y merecen el mismo trato que las heterosexuales, en una sociedad igualitaria así debería de ser sin embargo, mientras vivamos de golpe de pecho o se esconda la violencia intrafamiliar, en la inequidad de género pasarán muchos, muchos años antes de que veamos  un Aguascalientes libre, soberano e incluyente, durante un tiempo no determinado se le seguirá tapando el ojo al macho, porque eso sí es bien visto y es adecuado aunque manifieste que hay un inconsciencia social.

 

Laus Deo

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Paula Nájera

Paula Nájera

1 Comment

  1. José Chavira Carrasco
    13/09/2016 at 11:09 — Responder

    Mucho de que hablar de este tema.
    Le faltó agregar todas monjas embarazadas y emparedadas en todos los túneles de todas las ciudades, padres pederastas, sacerdotes que tienen intimidad con chicas o mujeres hasta casadas que asean las iglesias, conventos y monasterios dónde un 20% es gay esto expreso con causa de conocimiento donde amigos exseminaristas vivieron en carne ese infierno.
    De que se asombra la iglesia católica, se olvidó de la humildad que vivió Jesús, con autos, vestido, alimentos y casas de lujo, joyas .
    Cuántos secretos guardan?
    Ese es otro tema.
    Doble moral iglesia católica y el frente nacional de la familia, que vergüenza para Dios, eso sin considerar cuántas personas han abandonado la iglesia católica, ya que ésta abandonó a sus feligreses, cuando han visto a un sacerdote clerical de alta jerarquía ser humilde y andar entré la gente predicando.

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